Sanjuanino partero: “Estoy muy agradecido a Dios por todo esto”

Franco Cuenca, un cheff sanjuanino radicado en La Rioja, ofició de partero de la esposa de uno de los trabajadores del hotel que dirige en una zona rural. En diálogo exclusivo con DIARIO MÓVIL, este joven de 24 años rememoró la inesperada experiencia que vivió. “Se me cayeron unas lágrimas de emoción al saber que lo que hice estaba bien”, adelantó.


Franco Cuenca sostiene al bebé recién nacido que ayudó a traer al mundo.

Cuando el año pasado Franco decidió cambiar su vida tradicional de chico Ciudad por la tranquilidad de un pueblo riojano, alejado de todo y a 180 km. de la capital de esa provincia, nunca imaginó la jugada que el destino le tenía preparada.

Él estudió para deleitar paladares de la gente gracias a grandes manjares. Pero se encontró trayendo una vida al mundo. Increíble, sí. Pero, fundamentalmente, INOLVIDABLE.

“Yo estaba por desayunar y vi que uno de los empleados que mantiene el hotel y que tenía su esposa embarazada venía corriendo hacia mí. En un primer momento pensé que venía a pedirme algo, pero cuando lo escuché decía ‘ahí viene’, ‘ahí viene el bebé’. Fue una sensación de no saber qué hacer, yo miraba para todos lados. Y si bien no estaba solo ahí, fui el único que se animó a enfrentar esta situación”, relató Franco.

Mientras llamaron a la ambulancia procuraron mantener cómoda a la joven parturienta. Para eso acondicionaron un espacio dentro del hotel con la calefacción suficiente y tiraron un colchón en un pasillo, ella ya no podía moverse más. Había muchos nervios entre todos, un bebé que pedía ver el mundo con sus propios ojos y una atención médica que no llegaba. “Yo vi que estaba perdiendo líquido, así que la miré a los ojos y le dije: ‘por favor, ayúdame porque no sé nada de esto’. Y sin mucho más preámbulos, sin pedir permiso, sin esperar “el momento adecuado”, el milagro sencillamente ocurrió.

“Yo estaba arrodillado delante de ella para cuidar que no se fuera a lastimar, y el bebé simplemente salió y quedó en mis manos”, cuenta Franco emocionado, una vez más.

Corté el cordón sin saber dónde, pero lo hice bien, gracias a Dios. Después higienizamos al bebé, le puse la ropita que ella tenía preparada en el bolso y lo abrigamos mucho. Cuando lo escuché llorar de nuevo me quedé tranquilo de saber que él estaba bien”, aseguró el joven sanjuanino.

Después de unos 15 minutos llegó la enfermera del pueblo, alguien con mucha experiencia y muy querida en la zona. Junto a ella lograron que la joven mamá terminara el trabajo de parto, la higienizaron y estabilizaron, logrando que volviera a estar tranquila recién al saber que su bebé estaba bien de salud.

La esperada ambulancia llegó recién una hora después desde Patquía, el pueblo más cercano al hotel a 80 km. de distancia. Tanto la mamá como el bebé fueron trasladados a un hospital de la Ciudad de La Rioja para asegurar que todo estuviera mejor. “Ayer hablé con el papá todo el día, me mandaron fotos del bebé y me contaron que están muy bien, todos ellos muy agradecidos”, nos contó Franco. 

¿QUÉ SENTISTE AL TRAER UNA VIDA AL MUNDO?

“Mi sensación es que hice una buena obra que nunca en mi vida imaginé hacer. Gracias a mi mamá y a Dios que me dio toda la fortaleza y coraje para hacer esto que nunca en mi vida imaginé hacer. Agradezco que ellos estuvieran bien todo el tiempo, sinceramente.

Es una experiencia que nunca me voy a olvidar. Cuando lo tuve en mis manos, corté el cordón, con tantos nervios, juro que me tiritaba hasta el último pelo, pero al verlo bien a él se me cayeron unas lágrimas de emoción de saber que lo que hice estaba bien.

No sé si otro lo podría haber hecho en mi lugar, pero hoy estoy agradecido a Dios por todo esto. Son pruebas que te pone en el camino. Ellos están muy agradecidos conmigo. Me quedo con la tranquilidad de saber que ellos están bien, en perfectas condiciones y sabiendo que al bebé lo voy a seguir viendo siempre”.

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