Miguelito, el bebé milagroso que gana fieles en todo el país

El bebé Miguel Ángel Gaitán, “Miguelito”, murió poco antes de cumplir su primer año de vida y fue sepultado en el cementerio de Villa Unión, La Rioja, en donde nació. Luego de hechos pocos claros en torno a su tumba y al mismo bebé es que se ha generado un fervor como un santo milagroso. Desde entonces su leyenda ha dado la vuelta al mundo y de igual manera ha despertado la curiosidad de miles de personas en todo el mundo que visitan su tumba para conocerlo y para llevarles ofrendas de agradecimientos.

Villa Unión es una pequeña localidad en el oeste riojano, y es casi lugar obligado para alojarse cuando uno quiere conocer Talampaya y Valle de la Luna. Todavía es un pueblo virgen en muchos sentidos, que guarda historias casi desconocidas. Una de ellas radica en el pequeño cementerio, abrazado por algunas elevaciones terrosas. Allí son miles los pobladores que rinden culto a un niño, fallecido en 1967, que se ha transformado en una suerte de Santo Popular de Villa Unión y la zona. Se trata de la historia de bebé Miguel Ángel Gaitán, “Miguelito”, le ha dado la vuelta al mundo y de igual manera ha despertado la curiosidad de miles de personas en todo el mundo, tanto que cada persona que lo visita lleva a su morada una ofrenda pidiendo deseos y todo tipo de peticiones para que el niño cumpla con ellas.

Miguelito es conocido como “El angelito milagroso”. Era un pequeñito que había nacido como cualquier otro chico. Con menos de un año de edad el niño sufrió una siempre compleja enfermedad, que algunos sostienen que fue meningitis. Debido a esta compleja enfermedad, Miguelito falleció en 1967, por lo que luego de su funeral, su cadáver fue colocado en la bóveda de un cementerio. Hasta entonces parecía una historia normal, de la muerte prematura de una joven alma.

Sin embargo, en 1967 los ladrillos que cubrían la tumba de Miguel Ángel Gaitán aparecieron rotos. Si bien al principio todos pensaron que se trataba de una profanación, los empleados municipales sellaron nuevamente la tumba y otra vez se repitió el fenómeno. Fue entonces que abrieron el pequeño féretro y comprobaron, para su asombro que no se había corrompido. Miguel Ángel Gaitán conservaba los rasgos y hasta parecía dormido y no muerto. Con el correr de los años se creó una devoción hacia el pequeño al que lo señalaron como intercesor de milagros.

El pequeño milagroso actualmente está encerrado en una pequeña caja de madera cerrada con un candado y con la tapa de vidrio. La divulgación de las supuestas gracias concedidas por el angelito, hicieron que a toda hora sea posible encontrar peregrinos junto a su tumba y que en este se erigiera una suerte de santuario tapizado de tarjetas de agradecimiento, fotografías, jinetas de militares, pedidos hechos por un equipo de fútbol y hasta invocaciones de políticos.

La leyenda de Miguelito

En 1967, quince días antes de cumplir un año, Miguel Ángel Gaitán muere de meningitis y sus restos son enterrados en el cementerio local de Villa Unión en la provincia de La Rioja. Había nacido en Banda Florida, a orillas del río Bermejo el 9 de julio de 1966 y era el hijo número 12 de Argentina Nery Olguín y de Bernabé Gaitán. Miguelito murió el 24 de junio de 1967 cuando era transportado con urgencia por una ambulancia hasta Chilecito.

La leyenda comienza 1973, siete años después de su muerte. De acuerdo con los pobladores, pared de ladrillos y cemento que cubría el cajón del bebé fue destruido y cuando los empleados del cementerio revisaron su interior, encontraron los restos del niño intactos. Posteriormente se reconstruye la tumba para proteger el cajón de los elementos, pero poco después las paredes se cayeron nuevamente sin razón alguna aparente. Hubo una segunda reconstrucción pero los ladrillos volvieron a aparecer desparramados, y en consecuencia decidieron dejar el cajón en el exterior.

Con el tiempo notaron que la tapa del ataúd había sido removida. “Colocamos piedras y objetos pesados sobre la tapa, pero cada mañana la encontrábamos removida” contó la madre de Miguel Ángel a un medio local. “Finalmente decidimos que Miguel no quería ser cubierto, quería ser visto”, expresó. Cuando este hecho se divulgó comenzó a llegar gente de todos lados para verlo, primero individualmente y luego en tours programados, no sólo desde la ciudad de La Rioja, sino desde San Fernando del Valle de Catamarca y Córdoba. Desde hace un par de años se registraron visitas de devotos y turistas de todas partes del mundo.

Como el fenómeno atrae a miles de personas con ofrendas de agradecimientos es que el municipio de Villa Unión construyó en el cementerio un pequeño panteón para guardar los juguetes, carpetas de estudiantes, autitos, bicicletas, flores de plástico, ositos, placas de metal y cerámica con forma de corazón o con diseños de angelitos, cintas celestes y blancas, fotos, insignias que estos les llevan.

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