BELLEZA EXTREMA: Los Penitentes, extrañas formaciones de nieve que tiene la cordillera sanjuanina

En el límite entre San Juan y Chile, en plena Cordillera de los Andes y cerca de los 5 mil metros sobre el nivel del mar, se encuentra el Paso de Agua Negra. Este es un lugar que deslumbra no solo por la belleza de la cordillera en sí misma sino por las extrañas formaciones de hielos que allí se encuentra. Son conocidas como penitente y San Juan es uno de los pocos lugares del mundo en donde se pueden apreciar estos fenómenos naturales.

El Paso de Agua Negra es una de las tantas fronteras que divide a la Argentina de Chile y comunica la provincia de San Juan con las ciudades trasandinas de La Serena y Copiapó. Este imponente lugar, ubicado a 4700 metros de altura sobre el nivel del mar, atesora en sus altas cumbres unas curiosas y particulares formaciones de hielo: los penitentes.

Los penitentes son formaciones de nieve que se originan a gran altura, tienen forma de hoja delgada terminadas en punta, buscando la dirección del sol. Suelen ser visibles al avanzar la primavera y sus tamaños varían desde unos pocos centímetros hasta llegar a los cinco metros. Las formas en la cordillera se encuentran alineadas en sentido este-oeste e inclinadas hacia el norte siempre apuntando hacia el sol, por lo que, curiosamente, no proyectan sombra.

En realidad, aún no se ha precisado con exactitud cómo se originan estas falanges de hielo. Sin embargo, se cree que dadas estas condiciones, la formación de penitentes generalmente comienza con pequeñas depresiones en el manto de nieve. La altísima radiación y baja humedad que predomina en estos ambientes andinos promueven la sublimación, que es el cambio de fase sólida a gaseosa, de las pequeñas crestas de nieve que quedan entre las depresiones. Poco a poco, esta ablación diferencial (sublimación y el derretimiento en las depresiones donde se concentra la radiación) hace que las mismas vayan profundizándose y que los penitentes crezcan “hacia abajo”.

Los penitentes son visibles desde el camino que baja o sube por la ladera. Sobre su nombre, la denominación radica en su forma semejante a un humanoide, especialmente a una procesión de monjes penitentes en Semana Santa. De ahí que se los reconocen como penitentes.

Este fenómeno es muy poco común en el mundo y se da sólo en latitudes como la de San Juan. Además, muchas veces dificultan las tareas de los escaladores y exploradores que deben cruzarlos para llegar a la cima.

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