La historia del “desaparecido” que estaba vivo y con su familia en Estados Unidos

El Instituto Balseiro lo había homenajeado junto a otros desaparecidos y existía un legajo abierto para incluirlo en la lista de la Conadep. Sin embargo, el físico Antonio Gentile se comunicó meses atrás y confirmó que, a los 85 años, está vivo, sano y en el exterior

El doctor en física nuclear Antonio Manuel Gentile vivía en los Estados Unidos cuando, en 1977, viajó a la Argentina a pedido de sus padres. Voló de Nueva York a Buenos Aires para interesarse en la búsqueda de su hermana María Estela Gentile, también física, profesora de la Universidad de La Plata y desaparecida, ella sí incluida en la lista de la Comisión Nacional sobre Desaparición de Personas (Conadep).

Los Gentile eran oriundos de Mar del Plata. Antonio había estudiado matemática en la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA y egresó del Instituto de Física de Bariloche (hoy Instituto Balseiro) en 1959 como licenciado en física. A partir de allí, su carrera académica tomaría vuelo internacional: tras una beca en Viena, en el Organismo Internacional de Energía Atómica, se instaló en la Universidad de Yeshiva en Nueva York, donde se encontraba en noviembre de 1977 cuando desapareció su hermana.

A pedido de sus padres, viajó al país a buscarla. De acuerdo con los archivos del Programa de Verdad y Memoria, estuvo en una oficina pública, interesándose por la suerte de su hermana. Allí se acaban las constancias. Tras esa pérdida, la vida de Antonio Gentile quedó rodeada por una serie de rumores, errores, confusiones y misterios que 41 años después comienzan a develarse.

Tras esa visita a Buenos Aires, los colegas y amigos de Gentile no tuvieron más noticias suyas. Por eso, en algún momento ya en democracia, su nombre comenzó a mencionarse entre los científicos desaparecidos por la dictadura, aunque las condiciones de esa desaparición no eran más que versiones confusas. Lo único cierto era que la última vez que Gentile fue visto vivo fue en 1977, en el aeropuerto de Nueva York o en Buenos Aires, según quién lo refiriera.

A comienzos de los ’90, durante una asamblea de la Asociación de Física Argentina en la que se homenajeaba a científicos desaparecidos, alguien interrumpió para sumar su nombre a la lista de los homenajeados. Ese es el primer antecedente que presume la desaparición forzada de Gentile según los registros del Programa Nacional Verdad y Justicia.

Varios años después, desde Bariloche llegaron dos pedidos formales a la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación para que Gentile fuera incluido en el listado oficial de desaparecidos.

En 2011, la Secretaría de Derechos Humanos rionegrina, “constató la desaparición forzosa de Antonio Gentile”, por lo que conformó un legajo para que fuera incluido en el listado oficial. “Esto significa que aún hoy se siguen sumando casos”, decían desde la repartición al presentar el expediente. Pero ya las noticias de ese entonces adolecen de algunas imprecisiones: se lo menciona como “un trabajador del Centro Atómico Bariloche”, cuando Gentile era egresado del Balseiro y vivía ya en los Estados Unidos, y algunas notas periodísticas admiten que “se desconocen las circunstancias del secuestro”. Un segundo expediente iniciado ante la Secretaría de Derechos Humanos habría sido impulsado por el Centro Atómico Bariloche.

Desde entonces, los legajos iniciados se encuentran “abandonados”, y nadie aportó pruebas ni se interesó por su estado, circunstancia que no fue obstáculo para una gran cantidad de homenajes oficiales que se le realizaron, a pesar de que Gentile nunca estuvo en los diferentes registros que el Estado tiene sobre desaparecidos.

Por ejemplo, desde el 23 de marzo de 2012, su nombre figura en una placa conmemorativa que egresados del Balseiro pusieron para homenajear a sus colegas desaparecidos, y la presidente de Abuelas de Plaza de Mayo Estela de Carloto lo homenajeó en 2016, en el coloquio que el Instituto Balseiro realizó por el Día de la Memoria. En el Centro Cívico de Bariloche, un pañuelo blanco pintado sobre el piso lleva su nombre, y el Espacio Carta Abierta de Bariloche.

Y justamente en el marco de un homenaje que iba a hacerse este año fue que comenzó a develarse el misterio.

La Comisión Nacional de Energía Atómica pensaba incluir su nombre en unas baldosas conmemorativas que se instalaron días atrás en la vereda del organismo, ubicado frente a la ex ESMA. “En ellas las baldosas se homenajeaba a los 21 detenidos/desaparecidos que en algún momento estudiaron o trabajaron en CNEA. Los datos de Gentile no nos cerraban y se pudo verificar fehacientemente que había sido todo un error”, explicaron desde el organismo.

En efecto, a comienzos de marzo, el director del Balseiro, Carlos Balseiro, envió un comunicado a los profesionales del instituto en el que decía: “Dada la información recientemente recabada sobre el Dr. Antonio M. Gentile, ex-alumno de la segunda promoción del Instituto, la dirección se complace en comunicar que Antonio se encuentra bien, tiene 85 años y vive en el exterior con su familia. Esta dirección ha podido comunicarse con él permitiendo así confirmar esta muy buena noticia tanto para sus compañeros de promoción como para toda la comunidad del Instituto Balseiro que durante tantos años lo ha recordado preocupada por su ausencia”.

Consultados por Infobae, desde la CNEA explicaron: “Fue un error que duró seis años”

Fuente: Clarín

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