Marisa Brel sobre la salud de su hija: “Creo que no tengo más lágrimas de todo lo que he llorado”

Fueron unos días de mucha preocupación y miedo para Marisa Brel y su familia, después de que su hija Paloma, de 15 años, fuese intervenida quirúrgicamente de urgencia tras la detención de un tumor en su cerebro. Sin embargo hoy, ya más relajada, la periodista no tiene más que palabras de agradecimiento. “Estoy emocionadísima por el amor que le han dado a mi hija y por el respeto que han tenido”, dijo en una charla con Intrusos.

“Paloma está bien, está de buen ánimo que eso es lo más importante. Fue todo inesperado, ella venía con algunas cosas que nos llamaban la atención a mi marido y a mí, como que caminaba raro, sin equilibrio. En la escuela me decían que parecía desvitalizada y también se había caído un par de veces, sin mareos y sin perder el conocimiento”, relató sobre cómo descubrieron lo que pasaba. “En mi vida se me habría ocurrido que tenía algo así, yo pensé que estaba anémica, el jefe de pediatría de una clínica pensó en hacerle una resonancia a ver si tenía un pinzamiento en la columna… por eso también hablo, por un lado por gratitud por cómo se han portado todos, pero también para que tomen conciencia de que tenemos estar muy atentos a nuestros hijos”.

Brel se estaba preparando para partir a Rusia, por el Mundial de fútbol, pero un llamado inesperado de su hija hizo que todo cambiara. “Me llama y me dice, ‘vení a buscarme a la escuela´. A mí me pareció raro porque a esa edad es un quemo, se va siempre caminando con los amigos. ‘No puedo caminar’, me dice y yo pensaba que estaba vaga, pero al llegar me cuenta que en la excursión que habían hecho el maestro tutor la tuvo que llevar a upa cinco cuadras. Ahí le dije a mi esposo, Carlos, que vayamos a un neurólogo. Fuimos a una doctora que encontramos por cartilla y decidieron hacerle una resonancia y un estudio para ver la tiroides”, siguió contando.

“El jueves fue con Carlos a hacerse la resonancia, y ni bien empezaron le dijeron, ‘tenemos que hablar con ustedes’. Yo me fui derecho hasta el lugar y ahí nos dijeron que había que internarla y operarla porque tenía mucho líquido en el cerebro. Todo fue muy rápido, una piña en el estómago”, contó. “Cuando íbamos en la ambulancia ella me pidió que hagamos una historia para Instagram, porque me veía muy nerviosa, yo no entendía nada”.

Enseguida los médicos se pusieron de acuerdo para realizar la intervención. “Hicieron una operación que es delicada, pero que gracias a Dios salió bien. Es una perforación en el cráneo para que el líquido vaya a la médula. El problema es que hay un tumor, es chiquito pero justo está tapando el paso del líquido del cerebro a la médula, y con tanta mala suerte que está en un lugar al que no se puede llegar, ni siquiera para hacer una biopsia porque están todos los centros nerviosos rodeándolo. Fue durísimo todo, es devastador, creo que no tengo más lágrimas de todo lo que he llorado”.

A pesar de que tumor es inoperable, los médicos son optimistas. “El único tumor es ese, que es de 1 cm y se supone que no va a crecer. Yo decreto que no va a crecer”, expresó convencida. “Hoy la buena noticia es que por ahora, y espero que sea para siempre, no tiene que tomar medicación. Cada tres meses vamos a tener que controlar, con un oncólogo y por imágenes, que el tumor no crezca. La idea es controlar que no crezca y si no crece no hay que hacer nada”.

“Yo no sé qué hubiera pasado si tardaban dos días más. Estoy tan agradecida con la gente y con las cadenas de oraciones … creo que se produjo un milagro. Y con los médicos que tenemos en este país también, son todos increíbles. La calidad humana que hay en el Fleni es increíble, hoy fui a tomar un café y estaba tan feliz que ni me cobraron”. Ahora solo resta esperar un poco y cuidar a Paloma. “Si Dios quiere el alta se la dan mañana, cosa que nos pone muy felices. Ella está muy preocupada por su pelo, pero está muy bien de ánimo y muy agradecida. Tiene dos semanas de reposo y después vida normal, solo que nada de gimnasia. Y controlar todo el tiempo el tumor. Ahora hay que cuidarla desde lo emocional también, porque por más fuerte que sea, hay que entender lo que pasó. Y priorizar lo importante”.

Fuente: La Nación

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