Por segunda vez, será exhumado el cuerpo del poeta chileno Pablo Neruda

En mayo de 2011 Manuel Araya Osorio, el que fuera chófer del poeta, denunció que Pablo Neruda recibió una inyección letal en el hospital donde estaba internado.

Volverán a exhumar los restos mortales del famoso poeta chileno.

Hasta ahora, la versión oficial decía que el ganador del Premio Nobel había muerto a causa de un cáncer de próstata. Pero el Juez chileno que investiga el caso con el sumario abierto confirmó la exhumación del cadáver para comprobar la veracidad de las nuevas informaciones. Cuando se cumplen 40 años de su muerte, ocurrida el 23 de septiembre de 1973, se encargaron nuevos peritajes para esclarecer la causa de la muerte de Neruda.

El problema es que los altos niveles de humedad del terreno donde actualmente se encuentra la tumba del escritor hacen que las expectativas de éxito se reduzcan. Su sepulcro se encuentra junto al de su mujer en su casa museo de Isla Negra en Chile, a 120 kilómetros de Santiago.

La primera vez que el cadáver fue exhumado fue en 1992. El deseo del poeta era descansar en su casa museo, por ello se exhumó su cadáver que, tras ser velado en el Salón de Honor del antiguo Congreso Nacional, fue trasladado a su emplazamiento actual. La Fundación Pablo Neruda pide que se esclarezca el asunto, pero también pide respeto ante el cuerpo del Nobel de Literatura 1971.

La última aparición en público de Pablo Neruda (cuyo verdadero nombre era Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto) fue el 5 de diciembre de 1972, donde el pueblo chileno realizó un homenaje al poeta en el Estadio Nacional.

En febrero de 1973, por razones de salud, renunció a su cargo de Embajador en Francia. Después del golpe militar de Pinochet, el 11 de septiembre, su salud se agravó, y el 19 fue trasladado de urgencia desde su casa de Isla Negra a Santiago, donde murió debido a un cáncer de próstata el 23 a las 22.30 en la Clínica Santa María.

En 2011 Manuel Araya Osorio, asistente del poeta desde noviembre de 1972 hasta su muerte, declaró que Neruda habría sido asesinado en la clínica tras aplicársele una inyección letal. Aunque la información fue desmentida por la Fundación Pablo Neruda, el Partido Comunista solicitó, el 6 de diciembre, la exhumación de los restos del Nobel de Literatura, para verificar si fue envenenado.

La casa de Neruda en Santiago fue saqueada después del golpe encabezado por el general Augusto Pinochet y sus libros, incendiados. El funeral del poeta fue realizado en el Cementerio General y, aunque los asistentes estaban rodeados de soldados armados de ametralladoras, se escuchaban desafiantes gritos de homenaje a él y a Salvador Allende, junto a la entonación de La Internacional.

El 11 de diciembre de 1992, los restos de Neruda y Matilde Urrutia fueron exhumados y llevados para un velatorio ceremonial en el Salón de Honor del ex Congreso Nacional.

Al día siguiente se dio cumplimiento al deseo del poeta: que sus restos fuesen enterrados en su casa de Isla Negra. Ese lugar y todas las demás pertenencias son ahora museos administrados por la Fundación Pablo Neruda.

El 8 de febrero pasado, el juez Mario Carroza, que anteriormente había abierto una investigación para esclarecer las circunstancias de la muerte de Neruda, ordenó, desepués de 20 meses de interrogatorios y pericias, la exhumación del cuerpo del poeta.

La Fundación Pablo Neruda, que en un principio se oponía a ello por considerarlo una profanación, finalmente lo aceptó y declaró confiar en que «el examen tanatológico contribuya a aclarar las dudas que pudieran existir respecto de la muerte del poeta»

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