Dios castiga a CFK con el nombramiento de Bergoglio», dice el ideólogo de Chávez

Es el cerebro del «Socialismo del Siglo XXI». La centroizquierda fallida de la región y del oportunismo de Maduro.

El sociólogo alemán que escribió de Chávez, ahora habla sobre Cristina.

Fuente: Perfil.com

Comenzó como una gran amistad entre académico y político a fines de la década del ’90, pero las discrepancias en aumento sobre cómo aplicar el «Socialismo del Siglo XXI» provocó el distanciamiento definitivo entre el expresidente Hugo Chávez y su principal ideólogo y asesor, el alemán Heinz Dieterich.

El sociólogo, nacido en la Alemania nazi, le propuso al bolivariano implementar su teoría político-económica basado en ejes como desarrollismo democrático, economía fundada en el valor del trabajo, y  democracia participativa, entre otros aspectos. Sin embargo, en 2005 comenzaría la ruptura entre Chávez y Dieterich. En diálogo con Perfil.com respondió desde México sobre el distanciamiento entre ambos, la muerte de Chávez, su herencia política en la región y hasta de Cristina Fernández de Kirchner y Dios.

– Como principal impulsor del Socialismo del Siglo XXI, Ud criticó que Chávez sólo lo aplicara en los primeros años de gobierno. Además dijo que «su gran oportunidad se ha perdido para siempre». ¿Qué acciones no realizó Chávez para completar el proceso lo que provocó su alejamiento?

– Cerca de fines del año 2005 Chávez había llegado a la conclusión que no quería construir el Socialismo del Siglo XXI de la única manera que iba a ser posible hacerlo: basándose científicamente y políticamente en la sustitución de la economía de mercado por la economía de equivalencias democráticamente planeada y la sustitución de la democracia parlamentaria burguesa por una democracia participativa.

Sin embargo, en lugar de un proceso de transformación económica científicamente fundamentado, el Presidente optó por usar el discurso light de la centroizquierda internacional sobre el poder popular, las comunas, al estilo de Harnecker, Ramonet, y otros, es decir, filósofos, comunicólogos que no tienen idea de economía política y ciencia.

Llegué entonces a la conclusión que ningún presidente latinoamericano, independientemente de su discurso, quería o podía avanzar hacia una sociedad transcapitalista. Esta situación, hasta el día de hoy, no ha cambiado. Decidí entonces, intensificar el trabajo con los componentes europeos y chinos del Movimiento al Socialismo del Siglo 21. Fue una decisión muy acertada porque hemos avanzado mucho, mientras que en América Latina sigue dominando el mismo sermón de hace ocho años.

– En 2012 dijo que Correa estaba destinado a ser el «Gerente General de los intereses de la burguesía desarrollista latinoamericana». En la actualidad, ¿podría existir un «chavismo» en las manos del presidente de Ecuador o de algún otro?

– El modelo económico-político de todos los presidentes de centroizquierda o bolivarianos o como se quiera llamarlo es el mismo: en términos criollos es el desarrollismo democrático -a diferencia del desarrollismo corporativo de Perón y Cárdenas-  o chavista, o bolivariano, y en términos europeos es el modelo keynesiano de desarrollo de los años cincuenta, que hasta la democracia cristiana alemana profesó en su programa de 1947. Ese modelo es la economía mixta de mercado y la democracia burguesa.

Ninguno de esos modelos tiene algo del Socialismo del Siglo XX, que Cuba está abandonando ahora, ni mucho menos del Socialismo del Siglo XXI. Según su carácter de clase son gobiernos burgueses, con una base económica de mercado y una superestructura política burguesa. Cualquier afirmación contraria es propaganda y no resiste ningún análisis científico. Esto, por supuesto, no quita sus meritos. Son mil veces mejor que los modelos neoliberales y por eso siempre los hemos apoyado. Pero, en honor a la verdad, no tienen nada que ver con Socialismo.

La triste verdad es que en América Latina no hay sujetos políticos o sociales de consideración que trabajan seriamente para una sociedad post capitalista: ni los partidos políticos, ni los sindicatos, ni las universidades, ni los gobiernos de izquierda. No hay sujetos de transformación postcapitalista, porque las cúpulas respectivas son socialdemócratas, socialliberales, trotskistas o stalinistas que no hacen nada para concientizar a las masas para el futuro viable del anticapitalismo.

– ¿Es viable una economía en base a control de precios, inflación alta, restricción de acceso al dólar, y subsidios? ¿Qué cambios deberían aplicarse?

– Es posible en el caso de Venezuela, pero no es deseable, porque hace ineficiente al sistema. Crea subconjuntos monopólicos, corrupción, manipulación de precios, etc. En una economía abierta de mercado como la de Venezuela tienes que combatir la corrupción, el sabotaje y la ineficiencia muy marcada de la clase empresarial venezolana principalmente con mecanismos de mercado y, sólo en segundo lugar con medidas administrativas del Estado.

Los cambios tienen que ser graduales y cautelosos, porque las burguesías que se beneficiaron del gobierno chavista se opondrán a cualquier intento de reducir sus privilegios indebidos. De la misma manera, las burocracias estatales y clases medias no aceptarán de buena gana que se racionalicen sus prebendas. Junto con las clases populares insisten en ciertos subsidios, por ejemplo de la gasolina, que son una sangría, pero prácticamente intocables. En resumen, se necesita inteligencia económica y claro conocimiento de la psicología de masas y correlación de fuerzas en Venezuela, para eficientizar la economía. Es un campo minado.

– ¿Cuán grave es el problema de la inflación para Venezuela y qué consecuencias podría acarrear para el inminente nuevo Gobierno?

– La inflación se convierte en un problema político cuando la población pierde su capacidad adquisitiva. La renta petrolera había permitido al Presidente Chávez a neutralizar ese efecto. Por eso, nunca incidió negativamente en las elecciones. Hay un factor adicional.

Históricamente la inflación en Venezuela ha sido siempre alta y en muchas épocas más alta que ahora. Ambos factores hacen que no se ha vuelto un peligro político para el gobierno. En términos estrictamente económicos, sin embargo, conviene bajarla para simplificar los procesos de planeación y la devaluación relativa de la moneda frente a monedas internacionales. De todas formas y por lo dicho, en estas elecciones no jugará un papel decisivo.

– Ya que tocamos el tema ‘elecciones’, ¿quién se hará sucesor del poder real en Venezuela? ¿Un sólo hombre como Maduro o bien el conjunto de ministros?

– Como en los sistemas del Estado feudal, Maduro será un primus inter pares a raíz de su investidura. Pero, tiene que consensuar el poder con la Fuerza Armada, Cabello y los gobernadores. El papel proactivo y protagonista de Hugo Chávez no se puede reconstruir. Es imposible.

– En 2012, Ud calificó a Maduro como un oportunista político, trepador e inculto. ¿Lo sigue considerando de esta manera? ¿Porqué?

– Voy a ser un poco más poético porque tenemos que ganar las elecciones contra la oligarquía y su candidato Capriles. De ahí que la unidad es vital y el enemigo principal del pueblo venezolano es, por supuesto, la oligarquía latinoamericana y las mafias de Miami y Washington. Siendo entonces poéticos podemos recordar el dicho de que «quién a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija». En cuanto a la cultura recordemos a Machado y que «andando se hace camino», es decir, Maduro ya está aprendiendo algo del oficio de un presidente.

– Por último, quiero que hablemos sobre Chávez y su devoción, su relación con la Fe. Siendo Chávez un católico confeso, ¿cómo se conjugó esto con la aplicación del socialismo?»

– La ética de Jesús es la misma que la del humanismo secular de Marx/Engels: solidaridad, justicia y democracia real. Por eso el amigo Hugo Chávez nunca tuvo problema doctrinario alguno con los dos pensamientos. Si no avanzó más en la construcción de la nueva sociedad postcapitalista fue por otras razones. Sin embargo, con la gigantesca misión que cumplió estará tanto al lado de Jesús como de Marx y Engels. ¿Qué más puede pedir un ser humano?

– En relación a esto, y ahora que hay un nuevo Papa y es argentino. ¿Qué piensa sobre el vínculo entre la Presidenta argentina y Francisco?

Dios la castiga con el nombramiento de Bergoglio. Sólo el Diablo sabrá porqué.

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