Ángeles Rawson: El encargado admitió el crimen pero se negó a declarar por segunda vez

Luego de la autoincriminación, Jorge Mangeri manifestó que no será representado por el doctor Miguel Ángel Pierri. Aún quedan develar varios misterios en torno del caso.

Fue el portero. La Policía detuvo al hombre que confesó el homicidio.
Fue el portero. La Policía detuvo al hombre que confesó el homicidio.

 

 

Fuente: La Nación

«Soy el responsable de lo de Ravignani 2360. Fui yo. Mi señora no tuvo nada que ver en el hecho». Habían pasado pocos minutos de las 5:15 hs. del sábado cuando Jorge Mangeri, el encargado del edificio donde vivía Ángeles Rawson, dijo estas palabras ante la fiscal María Paula Asaro, a cargo de la investigación del homicidio de la adolescente de 16 años.

Así lo informó ayer el Ministerio Público Fiscal en un comunicado que subió a la página de Internet www.fiscales.gob.ar. Mangeri, de 45 años y detenido desde la madrugada del sábado, acusado del homicidio de Ángeles, pronunció esas palabras cuando declaraba como testigo en el despacho de la fiscal, en Tucumán 966.

El encargado, que trabajaba en el edificio de Ravignani 2360 desde hacía 12 años y que conocía a Ángeles, había sido trasladado a la fiscalía con la fuerza pública «en virtud de las inasistencias injustificadas a las citaciones previas», se explicó en el comunicado.

Según la representante del Ministerio Público, durante su declaración Mangeri incurrió en continuas contradicciones, «razón por la cual -a efectos de garantizar el debido proceso y con el objeto de evitar la autoincriminación- la fiscal ordenó la suspensión del testimonio», se informó oficialmente.

El comunicado no sólo reprodujo las palabras del imputado, sino que también respondió a las acusaciones que hizo la esposa del encargado, Diana Saettone. El sábado, cuando su marido ya estaba detenido, sostuvo que había sido torturado por la policía y que las otras heridas que tenía en su cuerpo habían sido previas a la desaparición de la adolescente. El comunicado explicó que Mangeri fue revisado por profesionales de la División Medicina Legal de la Policía Federal, que determinaron la existencia de dos tipos de lesiones en su cuerpo.

«La fiscal evaluó, de acuerdo con el dictamen médico, que las lesiones que denunció el imputado como originadas en apremios ilegales se corresponden en realidad con la defensa de la víctima frente al ataque y con el intento posterior de borrar esas huellas en su cuerpo por parte del imputado», afirmó.

Eran las 5:15 hs. del sábado cuando terminó la revisación médica. Fue en ese momento que el encargado se quebró. Pidió una audiencia con la fiscal y su secretario y se autoincriminó: «Soy el responsable de lo de Ravignani 2360; fui yo. Mi señora no tuvo nada que ver en el hecho».

Ante esas declaraciones de Mangeri, la representante del Ministerio Público lo interrumpió, le dijo que guardara silencio y le explicó que «lo que quisiera referir lo hiciera en presencia de un abogado defensor y ante el juez de la causa en el momento oportuno». Poco minutos después, Asaro se comunicó con el secretario del juzgado interviniente e hizo constar todo en un acta.

El informe difundido por el Ministerio Público Fiscal en su página oficial de Internet echa luz sobre cómo fueron los hechos que terminaron con la vida de Ángeles. Cuando solicitó la declaración indagatoria de Mangeri, a la que el juez Roberto Ponce (que subroga a su colega Javier Ríos) hizo lugar, Asaro sostuvo que el encargado «habría causado la muerte de Rawson horas después de haberla interceptado en el interior del hall del edificio sito en Ravignani 2360, PB, en momentos en que regresaba de una clase de gimnasia del Instituto Virgen del Valle, a las 9.50, aproximadamente».

Siempre según el dictamen de la fiscal, luego de maniatarla de pies, manos y muslos, colocarle una bolsa plástica color verde en la cabeza e introducirla en una bolsa tipo consorcio de color negro, Mangeri «habría depositado el cuerpo en un contenedor de residuos de la zona, para su recolección por los camiones compactadores».

Para la fiscal, la muerte de la chica se produjo dentro del camión de residuos. «El mecanismo de compresión instalado en las unidades le habría provocado lesiones vitales, como ser traumatismos múltiples, producto del aplastamiento progresivo sobre tórax, cuello y cabeza, causando su deceso», explicó. Esto implica que Ángeles estaba viva cuando fue depositada en el contenedor.

Según el comunicado, la hipótesis de la fiscal Asaro coincide con el informe hecho por el médico a cargo de la autopsia, Héctor Konopka, que también opinó que la causa de la muerte se vincula con «traumatismos múltiples», principalmente en el tórax, el cuello y la cabeza, que «consistirían fundamentalmente en fractura de clavícula derecha, fractura maxilar inferior, fractura de columna cervical y de base de cráneo». Según Konopka, esas lesiones habrían ocurrido «como consecuencia del aplastamiento progresivo sobre esa superficie corporal, en sentido anteroposterior». Ayer, con el resultado de una serie de peritajes, quedó confirmado que la víctima no fue violada.

Sobre el móvil del homicidio, una calificada fuente de la investigación dijo a LA NACION que una de las posibilidades sería que el asesino intentó abusar sexualmente de Ángeles y como no pudo la atacó. La otra hipótesis es que hubo una discusión fuerte entre los dos; de haber existido, todavía no hay pruebas al respecto.

Para la fiscal, está corroborado que el lunes pasado, después de la clase de gimnasia, Ángeles se despidió de sus compañeras en Cramer y Arévalo. «Luego fue a su domicilio, tal como lo revela la imagen de video de la cámara de seguridad de un edificio contiguo», explicó Asaro.

Según la fiscalía, la filmación es de las 9.50. A esa hora Ángeles «pasó caminando, con el uniforme de gimnasia y el morral que usualmente utilizaba para sus actividades físicas, por el frente de este inmueble. En la imagen se advierte que, al momento de salir del cuadro, efectuó un ademán buscando las llaves» de su casa.

La fiscal tuvo en cuenta el testimonio de la empleada doméstica de la familia de la víctima, Dominga Trinidad Torres, que dijo que la chica no fue esa mañana a su casa. «Ángeles ingresó en el edificio», pero no a su departamento. «Ciertamente ello habla a las claras de que fue atrapada en el lobby de la propiedad horizontal», explicó Asaro en el pedido de indagatoria.

Asaro también estimó que Mangeri conocía el horario de paso del camión recolector y que, además, solía comprar mercadería en el supermercado Día de la avenida Santa Fe entre Ravignani y Arévalo. «Éste no es un dato menor si se tiene en cuenta que el cadáver de Ángeles Rawson fue hallado con una bolsa color verde de esta cadena de supermercados», fundamentó la fiscal.

 

Sin nueva declaración

Jorge Néstor Mangeri, único detenido por el crimen de la adolescente de 16 años, se volvió a negar a declarar y manifestó su negativa a ser defendido por el abogado penalista Miguel Ángel Pierri, quien había sido propuesto por su familia.

Fuentes judiciales confirmaron a la agencia Télam que ayer por la tarde Mangeri fue trasladado desde penal de Ezeiza, donde está alojado, a la alcaidía de la Unidad 28 de Tribunales porque tenía que ser revisado en el Cuerpo Médico Forense.

Según las fuentes, a Mengeri le informaron que su familia había contactado al abogado Pierri para su defensa, pero el imputado dejó asentado por escrito que se quedaba con el defensor oficial Carlos Godoy.

Además, Mangeri fue subido al juzgado de instrucción 17, subrogado por el juez Roberto Ponce, para ver si quería ampliar su declaración indagatoria, pero allí se volvió a negar a declarar.

 

La versión de Pierri

«No podemos contactarnos con él y por eso no vamos a asumir la defensa», dijo por su parte Pierri esta mañana, en diálogo con CN23. «Si no se puede llevar una entrevista personal con él, no tiene sentido que sigamos adelante», agregó.

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