Día Nacional de la Medicina Social: Profundo homenaje a Favaloro y su pasión por la gente

A partir de la Ley 25.598, hoy se celebra en nuestro país el Día Nacional de la Medicina Social, en homenaje a todos los médicos que se desempeñan en esa área y en especial al querido cardiocirujano argentino René G. Favaloro. Es en conmemoración de la fecha de su nacimiento.

Homenaje. Hoy es el Día de la Medicina Social en honor al natalicio del médico argentino.
Homenaje. Hoy es el Día de la Medicina Social en honor al natalicio del médico argentino.

 

Es así que en radio Colón decidieron recordar al apasionado médico con una entrevista a Juan Antonio Tripolone, un cardiólogo sanjuanino que lo conoció a fondo como profesional desde sus primeros años como médico. Tripolone ingresó en 1980 a la Fundación Favaloro para realizar su residencia en el Sanatorio Güemes, donde pasaría 5 años de su profesión y hasta sería Jefe de Residentes. “Entraban cuatro residentes por año en un trabajo intensivo. La residencia mía duró 4 años  y luego fui jefe de residentes, así  que estuve 5 años en el equipo”.

De esta manera Tripolone comenzó su historia junto al Dr. Favaloro, y como ejemplo de su amor y disciplina hacia la medicina social expresó que “Favaloro llegaba a las 7:00 y se iba a las 21:00 hs. Era un hombre muy serio, lo vi sonreír una sola vez. Y se lo dije en Santiago del Estero en un Congreso, que me encantó verlo sonreír, era muy fanático por el trabajo y el paciente”.

“Cuando uno llegaba a las 8:00 hs. él nos decía siempre: ‘Su jefe no soy yo, es el paciente. Su mejor amigo es el paciente, den la vida por el paciente’”, recordó Tripolone con orgullo del aprendizaje que recibió.

Según el cardiólogo sanjuanino, una de las grandes cosas que dejó el Dr. Favaloro fue “la obsesión por el trabajo y el amor al paciente”. “En el año 1981 tuvimos la oportunidad de atender al entonces Presidente de la Nación y a Tato Bores,  junto a gente muy humilde del Chaco, Misiones, y se atendió a unos y otros con la misma calidad médica”. Estas anécdotas del médico sanjuanino demuestran la verdadera vocación social de aquel profesional de la medicina emblemático de nuestro país, ejemplo que varios deberían seguir para que sin duda, tengamos una sociedad mejor.

“El primer trasplante de corazón que hizo Favaloro fue en junio de 1980 a Domingo Peña, un paciente de la Marina”, ilustró Tripolone y siguió: “En la Navidad del 1980 llegó Peña descompensado con un ataque de asma. Yo estaba de guardia y lo llamé a Favaloro, que estaba festejando la Navidad, pero diez minutos después estuvo al lado mío atendiéndolo”.

La trascendencia de René Favaloro llegó a tal punto, que el mismo Jefe de Trasplante Cardiáco de Stamford y uno de los cardiocirujanos más importantes del planeta dijo que era el “Santo Patrono de las enfermedades coronarias”. “Él podría haberse quedado en Estados Unidos donde tenía un prestigio y renombre muy grande y prefirió quedarse en Argentina con médicos que se jugaran por sus pacientes”, expresó Tripolone.

Lamentable o no, depende del punto de vista que se mire, René Favaloro se suicidó el 29 de julio del año 2000, a los 78 años y en plena crisis económica argentina. No es un dato menor, ya que aquello que había sido su vida y su razón, la Fundación, atravesaba una delicada situación financiera.

Para Juan Antonio Tripolone, el hecho fue “muy triste y sorpresivo”, por lo oque admitió que “nunca lo hubiese esperado”. Una semana antes de que Favaloro acabara con su vida, Tripolone habló con él para ver “si se animaba a operar a  una paciente de 92 años muy querida por mí”.

“Él me dijo que sí”, aseguró el cardiólogo sanjuanino. Aunque Tripolone no dio muchos detalles ni especuló sobre los motivos del suicidio del médico platense, expresó que “es muy importante porque el tema del suicidio suele darse cuando hay trastorno económico, alguna enfermedad y más de 70 años, todo aumenta el riesgo de no querer seguir luchando”, dijo.

Una vida sin duda honorable y un ejemplo de verdadera vocación. Lo que dejó René Favaloro en la salud argentina, en sus pacientes, sus colegas y en el recuerdo de todos los argentinos es una marca imborrable y que trascenderá por todas las generaciones.

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