Selfie, ¿sí o no?

El furor de las autofotos comenzó desde hace un par de años y se intensificó luego de que varias personalidades de la farándula se sumaran a la moda. Hoy cuanta red social que existe da una muestra del crecimiento de la nueva tendencia. Pero ¿qué queremos decir en verdad cuando publicamos una fotografía de nosotros mismos?

Contraste. Ni los representantes de las tribus más tradicionales se pueden abstener del autorretrato.
Contraste. Ni los representantes de las tribus más tradicionales se pueden abstener del autorretrato.

Fuente: Infobae

Tan antiguo como la fotografía, los autorretratos hoy están de moda bajo el marketinero nombre de «selfie». Claro que ahora resulta mucho más sencillo lograrlo gracias a celulares con cámaras delanteras que nos muestran en pantalla qué parte de la realidad estamos seleccionando para la imagen. Antiguamente se tenía que ser un poco más creativo e ingenioso para poder hacernos una foto a nosotros mismos.

Cualquier recorrido por una red social implica pasar la vista por un montón de autorretratos. La foto «selfie» es muy popular hoy en día como manera de mostrar (gritar) al mundo como uno se ve y se siente consigo mismo, sin mediar la ayuda de otra persona.

Es cierto que es una reafirmación de ego pero que a la vez está en una búsqueda -casi desesperada- en una mezcla de aprobación y exhibicionismo.

Cuando en 2010, Apple sacó al mercado el iPhone 4 que fue el primer modelo del celular icónico en tener cámara en la frente, la compañía de la manzanita sólo el primer día vendió casi 1,5 millones de aparatos.

Y el deseo irrefrenable de tomar fotos de uno mismo quedó potenciado tres años y medio después con la llegada de aplicaciones como Instagram y Snapchat.

Pero, ¿qué es lo que pretendemos reflejar en los autorretratos?

Como son fotos tomadas al instante y por uno mismo pueden contener pistas de humor o ideológicas. Es definitivamente una puesta de posición frente al mundo, de algo trascendente o frente a un tema menor. Y además, elegir colgarlas en una red social indica que la persona quiere amplificar su pensamiento al mayor número de personas posible.

El psicoanalista Harry Campos Cervera, médico psiquiatra y psicoanalista, lo explica claramente:  «Nuestra fascinación por este este tipo de autofotos puede originarse porque son sustitutos de las imágenes del espejo». Y muchas veces al verlas publicadas defraudan las expectativas del autor. «Es lo mismo que pasa con una grabación cuando sentimos que nuestras voces suenan raras cuando las escuchamos grabadas», teoriza Campos Cervera. Pocas personas se sienten contentas con su foto».

«Entre la imagen que tengo de mí mismo y la imagen externa hay una dicotomía. Siempre una me parece más bella que la otra: yo pienso que soy más hermoso o hermosa de lo que salí en la foto. O pienso que quien está en la foto es bello, pero que yo no lo soy».

 

Selfie y teen

Dónde más puede observarse la tendencia de las fotos «selfie» es en el segmento etario de los adolescentes. Al respecto la licenciada en psicología  Andrea Baldantoni, del centro Hémera, realizó una investigación titulada:  «Selfie y autoestima: ¿chicos en riesgo?

«Los padres del siglo XXI tienen que entender que sus hijos están demasiado atentos a ver cuántos ‘likes’ reciben por sus fotos o videos… ellos disfrutan y festejan los aplausos cibernéticos», escribió. Y también con frecuencia padecen la falta de respuesta o los comentarios negativos».

Experimentar esta presión digital durante los años formativos puede perturbar la construcción de la autoestima. La autoestima se construye desde los inicios en la infancia y es un aspecto importante del funcionamiento general de los chicos, ya que constituye un factor central en su ajuste socio-emocional, planteó el estudio. Parte del desarrollo infantil y adolescente es experimentar con la imagen personal y con la construcción de la identidad.

 

Editar la vida

«Desde pequeños jugamos con el reflejo de nuestra imagen en el espejo. La tecnología de hoy permite a los chicos ser constructores activos de su identidad y la función ‘editar’ les brinda más dominio sobre su imagen», refuerza Baldantoni.

Sobre la opción de editar las fotos,  Campos Cervera agregó: «Modificar las fotos crea un elemento de validación. Genera la ilusión de que podemos ofrecer  una imagen diferente sobre nosotros mismos. No hay que olvidar que la foto remite a una presentación narcisista. Hay un grado de insatisfacción. Nunca es igual la imagen que la propia sensación de la imagen».

Hay una diferencia entre el funcionamiento de las redes sociales y el hecho de realizar un autorretrato. «Con las redes, la foto se utiliza como una forma de relato. La gente está pensando que estas imágenes van a revelar cosas de ellos a los otros en lugar de usar palabras. Es una forma diferente de comunicar».

Estar pendiente de los comentarios en las redes sociales, «puede indicar una autoestima demasiado ligada a la mirada externa», aclara Baldantoni. «Es importante que puedan diferenciar que ‘estos autorretratos no reflejan quién soy, sino cómo me veo’. El ‘quién soy’ no se define por el número de ‘likes’ o de seguidores que tengo en mi perfil». 

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