Le robaron el loro… y nada más

Él pasaba siempre por su casa haciendo changas, en una carretela y con sus dos hijos muy pequeños. Ella lo ayudaba con lo que podía, a veces le pedía algunos trabajos, y otras, le daba lo que podía para darle una mano con sus hijos. Pero un día, él entró a su casa sin permiso, y se llevó su loro cojo.

¿Habrá pasado a mejor vida? Pobre loro...
¿Habrá pasado a mejor vida? Pobre loro…

 

Así es la historia de Mayra, una señora que vive en Capital. El chico de la carretela limpia las acequias (o limpiaba) en su zona y ella le daba ropa para su shijos.

“Venía en diferentes horarios, toda la semana. Siesta, tarde. Mientras él venía, te pide escoba, balde, todo. Mientras abrís la puerta. Va bichando los horarios y el manejo de casa. Este hombre estuvo viendo los horarios, que no estaba en casa”, contó por Radio Sarmiento la damnificada, y siguió: “mi casa es antigua. Llega hasta el fondo y me pongo a veces a limpiar, escucho muy poco el timbre. Él tocó el timbre, llegué y ya no estaba”.

“Él vio que tenía un animalito en la parte del portón. Y que había cosas. La cuestión es que se fue a buscar un alicate o algo para cortar alambre, volvió hizo como que tocaba el timbre, no lo tocó e intentó forjar la puerta para entrar. La puerta había quedado abierta. Abrió, entró. Se debe haber imaginado que yo estaba adentro, no lo escuché”, indicó.

Acto seguido, los vecinos al ver que este chico entraba a la casa le tocaron el timbre a Mayra. Cuando salió le dijeron que “acababan de entrar a su casa”.

“Salí y me habían llevado el pobre animalito que tengo de toda la vida, mi loro. Tiene una pulsera de plata, tiene una sola patita porque se cayó hace mucho tiempo y se la cortaron. El tema es como lo hizo este hombre, y los vecinos por miedo esperaron que se fuera y cruzaron”, explicó la dueña del loro.

La Policía encontró varias personas con carretela, según cuenta Mayra, pero nunca encontraron al chico que robó el loro. Aunque le duele mucho perder su animalito, afirmó que “lo importante es que la gente entienda que muchas veces por ayudar terminan como yo, confiando en una persona”.

“Me daba lástima, hacía bajar a las criaturas a bajar las hojas con él, yo trataba de ayudar con lo que podía, pero la intención de él no era ganarse el peso, era ir mirar los horarios de la gente para luego hacer daño”, afirmó la señora y concluyó: “se da cuenta cuando uno está sola, parece que lo viene haciendo hace tiempo. Se lo tiene que haber hecho a señoras. Hace 1 año que viene y confío. Lo veía un chico bueno con las criaturitas. Y no la intención era otra”.

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