Saliendo a ver qué pasa en el barrio

Una de las bandas de rock alternativo más importante de los años ‘90 fue Los Caballeros de la Quema, que estaba liderada por el cantante Iván Noble. En su cuarto disco -«Perros, perros y perros» del año 1996- grabaron una canción llamada «¿Qué pasa en el barrio?» Esa pregunta retórica es la que responde de buena manera su autor a partir de los personajes que describe sin vueltas a cada uno de ellos.

Los enojos de siempre. Tras un nuevo sorteo de beneficiarios de viviendas del IPV, surgen las quejas habituales entre quienes no resultaron favorecidos.
La erradicación de villas desnudó la inacción del Gobierno en otros aspectos. No todo es infraestructura.

 

Pero… ¿qué pasa en el barrio? No el de una canción ideada en el oeste bonaerense, más bien qué sucede más cerca nuestro. Y como ejemplo sirve el barrio Ansilta.

Éste es uno de los complejos habitacionales construido a partir del plan de erradicación de villas. Está ubicado en el departamento Rawson, en inmediaciones de las calles Doctor Ortega y San Miguel. Alberga a familias que vivían en varios asentamientos tristemente célebres por los conflictos de sus vecinos.

Además, en los alrededores de este barrio se levantaron también otros de las mismas características que se sumaron una zona colindante que otrora era de fincas y chacras, y que ya está densamente poblada.

Así como las personas se mudaron a casas antisísmicas, con mayor seguridad y condiciones más dignas, también se trasladaron los problemas vecinales tanto al interior del barrio como a las zonas aledañas. No es un dato menor que la Policía haya decidido instalar allí una subcomisaría para paliar situaciones dificultosas. Tampoco lo es que la mayoría de los ciudadanos de espacios vecinales contiguos primeramente se opusieran al traslado de nuevos habitantes desde villas de emergencia, y posteriormente concretado este hecho aseguraran que los robos crecieron desde ese momento. (Ver: http://diariomovil.com.ar/2014/05/28/chacareros-indignados-denuncian-mas-robos-por-el-traslado-de-villas/)

 

subcomisaria
La Policía se instaló en el barrio Ansilta para dar más seguridad a los vecinos.

 

Pero en el medio de esa compleja realidad de un duro entramado socioeconómico, que sin dudas necesitaría un estudio en profundidad para poder dimensionarlo, sucede algo digno de ser destacado. Angelina Riveros, vecina del Ansilta y madre de tres chicos, contó hace pocos días en radio Sarmiento que junto con otros moradores del mismo decidieron iniciar un campeonato de fútbol. Esta actividad deportiva, tan sencilla y común, tiene por fin unir a los habitantes del barrio ya que no sólo abarca a los chicos, sino que también integra a los padres y hasta las jóvenes y madres pueden participar en la categoría femenina.

Según expresó Riveros, de esta manera pretenden por sí mismos motivar a los chicos para que no estén ociosos y al tiro de cualquier tentación que, como todos sabemos, pasan casi exclusivamente por la adicción de drogas y alcohol.

Tan valerosa iniciativa se ve un poco estropeada por la inacción del Estado. La misma mujer en la entrevista se encargó de decir que los espacios verdes del barrio no están iluminados y los chicos no tienen un lugar para jugar. Asimismo agregó que le habían solicitado ayuda a la Municipalidad de Rawson, específicamente una donación de pelotas y camisetas que les sirvieran a los chicos para entrenar y divertirse. No obstante, no habían tenido ninguna respuesta a favor más que una promesa.

Para el Estado es ineludible la obligación de construir viviendas para los ciudadanos, pero con la sola infraestructura no basta para evitar que los jóvenes caigan en el delito y las malas tentaciones. Y queda demostrado que en el Ansilta, como en muchos otros barrios de San Juan, no hay únicamente violencia, problemas y excesos. También hay diversión, solidaridad y ganas de mejorar por parte de los mismos ciudadanos que se organizan para hacer acciones en favor del resto de sus pares.

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