PAMI: ¿Qué opinan sobre el servicio sus afiliados?

Un poco de bueno por aquí, un poco de malo por allá. Como nada es perfecto, la obra social de los jubilados, más conocida como PAMI, tampoco puede serlo. Muchos son los reclamos particulares que llegan a los medios de comunicación a diario por ciertas “falencias” del servicio. Veamos que dicen los beneficiarios, para que las autoridades saquen sus propias conclusiones.

Muchos afiliados están conformes con el servicio. Otros, reclaman mayores beneficios.
Muchos afiliados están conformes con el servicio. Otros, reclaman mayores beneficios.

 

Las filas siempre son largas, y desde la madrugada podemos ver a muchos abuelos y abuelas esperando, a veces solos y a veces acompañados, para realizar algún trámite. Primera falencia: Afuera, en la calle, y sin asiento.

En esa fila, la mayoría no presentó quejas sobre el PAMI, y las que hubo, tienen que ver con la burocracia elemental de las instituciones públicas y algunos baches en la atención.

“A mí me atienden bien. Los estudios, en general. Qué puedo decir yo de burocracia. Pido turno, me dan el turno, vengo al horario que me dicen y ya está. El turno se pide por teléfono. Lo pedí el lunes por la providencia. Hay que ser ordenado. Ahora me dan la receta. Bien, bien, porque ganamos poco y nos hacen una atención linda con los remedios, que están carísimos. Estoy muy bien muy conforme”.

“Es la primera vez que vengo, soy de Jáchal. Hasta ahora está bien. Me estuvieron atendiendo en Jáchal. Bien. Allá se atiende rápido”.

“Acá te mandan para todos lados. Los viejitos mucho no saben hacer papeles pienso yo. Observé es que les  dan vueltas. Lo de nosotros fue un trámite por orden de llegada. Vamos rápido”

“Primera vez que vengo. Recién me está afiliando mi hija. Esta mañana vine como a las 9, hace tres horas”.

“Mire. Mi marido tiene una cantidad de enfermedades… porque tiene artritis reumatoidea. Me gustaría que el PAMI piense en las personas que no pueden venir. Mi marido necesita que vaya el médico a la casa y no venir a decir yo mi marido le duele esto y lo otro. Mi marido no puede caminar. Yo lo dejé acostado desde las 8 solo. Fui a buscar a la doctora, que es muy gentil, muy buena no me abandona, y he buscado unos papeles, estuve haciendo muchos turnos y perdí el turno. Quería aprovechar que me autorizan. Perdí. Tenía que hacer autorizar esa receta yo. Se debe tener consideración con la persona que está postrad”.

“Hay que arreglarlo un poco, porque vi un empleado de acá conversando con el celular en la puerta. La muchacha de los números no es para ese puesto que nos dieron. Estamos amontonados, y ellas se sienten asfixiadas, sálganse de acá. Y la cara de ella. Hay que poner a una persona que tenga ganas de atender viejos. Porque gente joven es como si nos tuvieran asco. En este caso nos tratan mal. Yo tengo una persona discapacitada en una cama y no toma nada desde anoche. Yo me tomé dos comprimidos para no descomponerme. Estoy desesperada y creo que me ha subido la presión porque no me llega la hora. Traigo las dos derivaciones, no sé si me atenderán las dos. Vez que ha estado internado mi marido ha sido bien atendido”.

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