Multitudinaria marcha en Quito contra el Gobierno de Rafael Correa

Internacionales
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Unas 4.500 personas protestaron bajo la lluvia en la capital de Ecuador. En las pancartas se leían leyendas como "Ya basta, me cansé" o "Ya perdí el miedo". El Presidente afrontó la segunda movilización en dos semanas.





Varios miles de trabajadores e indígenas de Ecuador protestaron el jueves, por segunda vez en dos semanas, en contra del Gobierno, con marchas que dejaron tres heridos y 13 detenidos, mientras que el presidente Rafael Correa aseguró que una "turba" intentó agredirlo.

"Intentaron agredir al Presidente", expresó Correa en una entrevista televisada que ofreció en Riobamba (160 km al sur de Quito), donde -dijo- una "turba" atacó su caravana con piedras y botellas, de lo que resultaron heridas dos personas.

En el incidente fueron arrestados once manifestantes, agregó.

El mandatario apuntó que en la marcha de Quito intervinieron unas 4.500 personas y calificó de "fracaso total" a la movilización nacional del Frente Unitario de Trabajadores (FUT), que demanda una nueva ley laboral que respete el derecho a la sindicalización.

En principio, autoridades indicaron que 2.500 personas protestaron en la capital y reportaron dos detenidos, un policía herido y un auto patrullero destruido.

La protesta fue parte de una serie de movilizaciones de colectivos opositores que se da desde el año pasado. En la de septiembre, hubo 34 policías heridos y 53 detenidos, según cifras oficiales.

"Protestamos por la ley antiobrera que persiste en aprobar el Gobierno", declaró a la AFP el dirigente sindical José Villavicencio.

En Quito, los manifestantes caminaron bajo la lluvia hasta la colonial plaza de San Francisco, vecina a la casa presidencial.

En el sitio, decenas de manifestantes atacaron a policías con piedras, palos y bombas incendiarias, constató AFP.

La plaza fue desalojada por uniformados a caballo y apoyados por perros antimotines, y la prensa local informó por Twitter que camarógrafos fueron agredidos por desconocidos.

El oficialismo organizó a su vez una feria artesanal frente al Palacio de Carondelet, sede del Ejecutivo, y mítines con simpatizantes en el interior del país, donde también se registraron protestas.

Los manifestantes corearon consignas contra el Gobierno socialista y ondearon carteles con leyendas como "Ya basta, me cansé" o "Ya perdí el miedo, todos a las calles".

Previamente, Correa admitió en Riobamba: "Estamos enfrentando un entorno bastante complicado", por la brusca caída del precio del petróleo, principal producto de exportación, y la apreciación del dólar.

El 11 de marzo, Ecuador, cuya economía está dolarizada desde 2000, elevó hasta en 45% los impuestos para un tercio de sus importaciones.

Los sindicatos temen que el encarecimiento de las compras disparen la inflación, que entre enero y febrero sumó 1,21% frente a la proyección de 3,90% para todo 2015.

Asimismo, se oponen a la iniciativa gubernamental de "democratizar" las organizaciones obreras a través del "voto universal, libre y secreto".

En las marchas participaron profesores y la Confederación de Nacionalidades Indígenas (Conaie), que el 5 de marzo rechazó en las calles quiteñas un proyecto de ley de tierras que tramita el Congreso, controlado por el oficialismo.

La organización sostiene que esa norma perjudicaría la propiedad indígena y se opone a la explotación de petróleo y minerales que promueve el Ejecutivo. Los nativos aducen que la extracción de recursos naturales tendrá un impacto ambiental.

Para los sindicatos, Correa está en su contra. "El Gobierno mantiene una política antilaboral que ha creado inconformidad", expresó a la AFP el titular del FUT, Edgar Sarango, añadiendo que el país está en "crisis".

El líder opositor y ex candidato presidencial Guillermo Lasso manifestó su preocupación por el "deterioro" de la economía y la libertad de expresión.

El gobierno de Correa, que se inició en 2007, también redujo hasta en 10% los salarios de altos funcionarios públicos y recortó el presupuesto de 2015 en 1.420 millones de dólares.

Sectores de oposición, además, rechazan cambios constitucionales que debate el Parlamento para establecer la reelección indefinida, lo que habilitaría a Correa para los comicios de 2017 con miras a otro período de cuatro años.

La gestión del gobernante fue aprobada por un 55% de ecuatorianos en febrero (frente a 60% de enero), mientras que un 81% de la población consideró que la reelección indefinida debe ser aprobada en consulta popular, según la encuestadora privada Cedatos.

Correa sostuvo que la oposición tratará de "seguir con esta estrategia de desgaste" para ver si les ganan las elecciones.

Fuente: Infobae.
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