Boris Becker habló sobre su escándalo sexual

El ex tenista profesional y el campeón más joven en la historia de Wimbledon, Boris Becker, rompió el silencio sobre uno de los mayores escándalos que vivió el mundo del «deporte blanco» y que le costó al brillante jugador una pésima reputación hasta la actualidad.

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El famoso affaire tuvo lugar en un conocido restaurant japonés londinense en 1999: Nobu Restaurant, con sucursales en Nueva York, Malibú, Miami y México. Sin embargo, durante 15 años el alemán no había hablado sobre el hecho. Por primera vez, Becker explicó que el encuentro sexual con la modelo rusa Angela Ermakova no ocurrió en el armario donde se guardaban las escobas como se creía, sino en una de las escaleras del restaurante de comida japonesa.

Ese año, luego de quedar eliminado de forma abrupta de Wimbledon, Becker había dejado a su mujer embarazada en su cuarto de hotel y escapado a esa reconocida casa de comida. Como resultado del fugaz encuentro sexual, Ermakova quedó embarazada, hecho que el tenista no reconocería hasta tanto realizarse una prueba de ADN. Anna hoy tiene 15 años.

El «escape» le costó a Becker un millonario divorcio y la vergüenza de no afrontar las consecuencias de su espontáneo amorío. Un verdadero escándalo. Pasados 15 años, el jugador habló sobre ese hecho con Radio Times: «Éramos todos estúpidos e inmaduros en ese tiempo. El tenis no era siempre fácil, y mi experiencia en Wimbledon no era siempre placentera. Era demasiado centrado».

«He crecido y soy feliz. Mi hija Anna es una de las mejores cosas en mi vida… estoy muy orgulloso de mi hija», sentenció el rubio tenista, hoy de 47 años. En un momento de la entrevista Becker fue consultado acerca de «Nobu, tenis y Wimbledon»: «Esas tres palabras… nada malo con ellas. Si soy recordado por eso, estoy orgulloso».

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El tenis le ha dejado huellas en su cuerpo. «Tengo dos nuevas caderas. El tobillo derecho no está perfecto y rengueo. Lo siento la mayoría del tiempo y es peor si vuelo. Son mis heridas de batalla», bromeó. «El tenis tuvo su efecto. Estaba aún creciendo a los 17 años. La ayuda médica que tuve en 1985 fue tan buena como podía serlo en ese entonces, pero no puedo correr más. Hago bicicleta y juego al tenis sólo en la mitad de la cancha y sólo si juegas conmigo, no contra mí».

«Pero no importa. He jugado más de mil partidos… pero mantenerme bajo de peso es mucho más duro que cuando jugaba», reconoció el brillante ex tenista.

Pero hay algo más duro en la vida de Becker. Se le nota al hablar con un dejo de melancolía. Es sobre Alemania y su pasado allí. Vive ahora en Gran Bretaña, donde se siente a gusto. «No diría que me siento alienado en Alemania, pero me mudé… recientemente estuve allí y la gente me decía que mi alemán estaba bien. ¿Qué esperaban?», rió. Sin embargo, continuó: «Me aman, pero ellos se enamoraron del chico de 17 años de un pequeño pueblo y hoy ese niño tiene 47 años y no es más uno de ellos».

 

Fuente: Infobae.-

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