Macri y sus guiños a la oposición

El frente Cambiemos intenta, a partir de ahora, unificar el arco antikirchnerista. Los votos de Massa y Stolbizer resultan prioritarios para quedarse definitivamente con el balotaje.


 

Macri tratará de seducir a los votantes de UNA y Progresistas.
Macri tratará de seducir a los votantes de UNA y Progresistas.

La convocatoria amplia a los hasta anoche principales rivales opositores, con eje principal en los votantes que ayer acompañaron a Sergio Massa. Ése será el objetivo del candidato de Cambiemos, Mauricio Macri, en las cuatro semanas que faltan para la inédita y definitoria segunda vuelta electoral que decretaron los resultados de ayer.

«Pido a los votantes de Massa, Stolbizer, Del Caño, Rodríguez Saá y también de Scioli que se sumen a esta convocatoria», dijo ayer un Macri desbordado por la euforia pasadas las 23. La conquista del voto de los indecisos y del resto del voto opositor había comenzado, aun sin uno solo dato oficial suministrado por la Dirección Nacional Electoral.

El escenario que se abrió anoche es inédito, coinciden en el macrismo. Como también hay coincidencia en que las chances de Macri son hoy mucho mejores que antes de la primera vuelta electoral. «Vamos a apuntar al 60 por ciento de los argentinos que no votó al Gobierno», insistían ayer distintos dirigentes de Pro.

«Desde esta misma noche vamos a salir a representar a esa mayoría de argentinos que quieren cambiar y que le dieron equilibrio al sistema democrático», afirmó el titular del Comité Nacional de la UCR y aliado en Cambiemos, Ernesto Sanz, pasadas las 19 de ayer y cuando los boca de urna daban a Macri las buenas noticias que esperaba.

La confianza en Pro en llegar a la segunda vuelta era tal que el viernes, y mucho antes de la euforia que envolvió a dirigentes y simpatizantes en el pabellón en Costa Salguero, la mesa chica que rodea a Macri cuando toma decisiones importantes ya había comenzado a plantear la estrategia para la segunda vuelta. El llamado al voto del resto de la oposición para el 22 de noviembre también llegó a los responsables del discurso de Macri anoche: Federico Suárez, Hernán Iglesias Illa y Pablo Avellutto.

Massa, la incógnita

El líder del Frente Renovador y candidato de UNA será, otra vez, centro de las preocupaciones, tanto como sus votantes. «Vamos a ver qué hace Massa, le tocará jugar a él y definir a quién apoya», afirmaron, exultantes, desde el búnker de Costa Salguero, con relación al líder de UNA, que quedó en tercer lugar en los comicios de ayer. Nadie pudo confirmar si habrá un llamado concreto entre ambos en las próximas horas, para limar las asperezas que dejó esta campaña y acercar posiciones de cara a la segunda vuelta. Según opinó anoche un dirigente radical, «es Macri el que los tiene que llamar públicamente» para lograr así los votos tan necesarios para llegar a la Casa Rosada.

Además de Massa, el gobernador cordobés, José Manuel de la Sota, los líderes del peronismo no kirchnerista en el norte del país, como Gustavo Sáenz, y la postulante de Progresistas, Margarita Stolbizer, serán, en ese orden, los candidatos o espacios «a seducir» desde la alianza Cambiemos.

¿Habrá algún «caramelo» para negociar mejor? En Pro recuerdan que Macri sólo confirmó cuatro integrantes de su gabinete y que dejó en el aire designaciones clave como el Ministerio de Economía o la Cancillería. «Claramente son lugares a negociar», confirmaron en el macrismo, con la vista puesta en negociaciones que se abrirán ahora de manera inminente.

La agenda de Macri para los próximos días, que todavía está por definirse, contemplaría algunas cartas que no fueron utilizadas en la primera vuelta como recursos de campaña, como por ejemplo visitas a los presidentes de países de la región, como el uruguayo Tabaré Vázquez, la brasileña Dilma Rouseff y la chilena Michelle Bachelet, con quienes ya se mantuvieron los primeros contactos.

«Scioli no se guardó ninguna carta, no sabemos qué va a hacer en estos veinte días», afirmaron muy cerca de Macri, aún sin poder salir de la emoción por un resultado que esperaban desde hacía tiempo.

Fuente: La Nación

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