Justina Soulas, una joven que concientiza sobre la DONACIÓN DE ÓRGANOS, a través de la fotografía

Justina Soulas es una joven fotógrafa que desde el año pasado está llevando a cabo una campaña para concientizar sobre la importancia de la donación de órganos. El año pasado, su padre recibió un trasplante de riñón y esta situación la llevó a comenzar con una iniciativa #9 donantes, una campaña para fotografiar con la única de condición que en vez de pagar por las mismas es hacer que 9 personas relacionada a la persona se haya inscriptos como donante en INCUCAI.

“Es un milagro que una persona que ya no está físicamente pueda dejar en otro una partecita de su vida”, dice Justina Soulas, una fotógrafa que conmovió a miles de personas en las redes sociales con una campaña muy especial. Después de que su papá recibiera un riñón de su mamá en un quirófano de la Fundación Favaloro, la joven de 26 años decidió comenzar con una iniciativa para concientizar y sumar personas como donantes en el registro de INCUCAI.

Esperanza. Retrato de Thiago, un chico de 12 años que está en lista de espera para un trasplante bipulmonar.

El éxito en la operación de sus padres le hizo sentir a Justina que de alguna forma tenía que agradecerle a la vida. “Nosotros no tuvimos que pasar por una lista de espera, y sin embargo, todo fue muy difícil. Su recuperación también. Vinieron los extremos cuidados y un miedo constante a que les pasara algo”, cuenta la joven. Fue así que publicó en sus redes sociales su propuesta, bajo el nombre de #9 donantes. El precio de las sesiones de fotos que realiza es que nueve personas se anoten como donantes de órganos en el INCUCAI. “Yo soy una simple fotógrafa que quiere ayudar desde su lugar”, expresa Justina.

Inseparables. Ludovica (5) y su bisabuela (85). Esta foto, publicada en las redes sociales de la fotógrafa, es la que representa a la campaña.

Hasta diciembre del año pasado, al menos 5 mil donantes se anotaron gracias a la campaña y Justina comenzó el año trabajando sin descanso con las 31 sesiones que planificó para enero pasado. “Yo no era donante hasta que conocí esta campaña. Siempre tuve miedo a que me pase algo, y venga alguien con plata y compre mis órganos. Justi me hizo reaccionar y ver que eso es mentira”, cuenta Valeria Samorano, una de las personas que fue fotografiada por Justina ese mes.

Justina, además, lleva adelante una campaña de concientización sobre la importancia de donar. El mensaje que ella intenta plasmar es que en algún momento de sus vidas, todas las personas estarán vinculadas a un trasplante: “Si no es a vos, es a tu hijo, o al hijo de tu hijo, o a su mujer, o a su mejor amigo. A todos nos va a pasar”. La fotógrafa cree que “si la gente pudiese ver el después, ese chiquito que puede volver a correr porque tiene pulmones nuevos, correrían a anotarse. La donación de órganos es la prueba más palpable de que existe vida después de la muerte. Los órganos arriba no sirven para nada, pero acá en la tierra pueden dar vida a alguien que la está perdiendo”.

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