La jugadores estuvieron rodeados de familiares y amigos en el Día del Padre

En la intimidad de la concentración ante Bronnitsy recibieron un alivio tras el cachetazo de Islandia.

Un asado. Una siesta. Y las visitas que tocan a la puerta de la concentración de la Selección, aquí en Bronnitsy. Con el alma renga por un punto que quedó a diez mil kilómetros de distancia convencer a todos, los jugadores argentinos tuvieron la mejor caricia después del cachetazo islandés. Por el Día del Padre, pasaron la tarde del domingo junto a sus familiares y amigos en la intimidad de la concentración.

Hubo mates y merienda en la amplia sala de juegos ubicada en la planta baja del complejo de cuatro pisos. Ahí, entre los sillones, fluyeron las conversaciones, los abrazos, las risas y también los consuelos y la descarga de lo que no fue el inicio esperado en el Mundial.

Por ahí andaba Benjamín, el hijo de 9 años de Sergio Agüero (que tuvo con Giannina Maradona), que también compartió la jornada con el resto de su familia y algunos amigos. Angel Di María anduvo a puros besos con sus hijas, Mía y Pía. Todo estuvo pensando en la organización: hasta había un sector con entretenimientos para chicos. Fideo también homenajeó a su papá subiendo en una historia de Instagram una foto suya en la Plaza Roja.

Fue especial para Federico Fazio y para Gonzalo Higuaín, quienes fueron padres primerizos hace poquito. El Pipa, unos días antes de dejar Italia para embarcarse rumbo a Ezeiza; y el defensor de la Roma, en plena preparación en Barcelona. Por cuestiones lógicas de movilidad, sus mujeres no pudieron estar presentes pero hubo saludos a la distancia.

Lo mismo para quienes todavía sus allegados no pusieron sus pies en Rusia. Tal es el caso de Lucas Biglia, que charló por teléfono con sus hijos Allegra y Alessio. También Lionel Messi hizo lo propio con Thiago (5 años), Mateo (2) y Ciro (4 meses), sus tres hijos varones. El capitán, según pudo averiguar Clarín, no se mostró mucho por el búnker celeste y blanco y prefirió descansar pensando en Croacia. Ya había estado con Jorge, su papá, este sábado.

Entre charla y charla, de reojo se miraba el triunfazo de México sobre Alemania. Más allá de disfrutar de un momento que pocas veces se dará en medio de la exigencia de una Copa del Mundo, el fútbol tira y es imposible estar exentos. Por eso algunos prefirieron salir a caminar por el parque y aprovechar un rato la calurosa tarde para distenderse más.

Wilfredo Caballero contó con la asistencia de su papá y de su hermana, Gabriela, para cebar los mates. Gaby es arquera del equipo de la UBA y una hincha más de su hermano mayor.

También fue un día particular para Paulo Dybala, quien seguramente recordó a su papá, Adolfo, a quien perdió cuando él tenía 15 años. Por eso, el crack de la Juventus eligió rodearse del resto de sus familiares y de sus amigos más íntimos. Fue, junto al Kun, el que más visitas recibió.

Jorge Sampaoli no estuvo en soledad. El director técnico la pasó con uno de sus hijos, Alejandro, que es un fanático de su padre. Tanto es así que el año pasado se tatuó la cara de Sampa con la bandera argentina de fondo en su pierna izquierda. Son muy cercanos y al DT le sirvió para recargar baterías.

Así, con los suyos, la Selección se oxigenó. Con el afecto que más sana cuando las cosas no salen como se planean, quedaron desintoxicados y ya ven con otros ojos el duelo ante los croatas. Un mimo necesario.

Fuente: Clarín

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