El praliné sanjuanino, un mimo en la ola polar

Maní, agua, azúcar y una cacerla hacen magia en la ciudad para los transeúntes que salen obligados a la calle.

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El olorcito del maní cocinándose con el azúcar en paila de bronce hace agua la boca. Más en días de bajas temperaturas como los que tenemos en este crudo mes de julio.

Don Julio César Perez es uno de los maestros pralineros que tiene San Juan y no le afloja al trabajo ni siquiera cuando hay temperaturas bajo cero. Su puesto está sobre calle General Acha casi llegando a Santa Fe. Es fácil divisarlo porque una columna de dulce humito blanco llama la atención hacia su producto.

Aunque la ola polar ahuyentó un poco a los tradicionales transeúntes céntricos, apenas salió el sol pudo vender todas las bolsitas que preparó a $30 cada una. Un mimo al alma y combustible para la panza en días invernales.

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