La maestra rural sanjuanina que recorrió kilómetros y kilómetros para educar nenes carenciados

En el Día del Maestro, la historia de Juanita es un testimonio de vocación y amor por la profesión. 


Foto: Nicolás Mercado para DIARIO MÓVIL.

En el Día del Maestro son muchas las historias que se pueden contar. Una de ellas es de una docente que hoy tiene 26 años de servicio y 53 de edad. Sus primeros pasos los dio en una escuela rural en la localidad de Tres Esquinas, Media Agua en el departamento Sarmiento, muy cerca de San Carlos. Era la escuela José María del Carril. Durante 13 años viajó hasta ese establecimiento que hoy la llena de satisfacción. Innumerables recuerdos le vienen a la mente. Se trata de Juanita Carricondo, quien dijo que “tengo millones de anécdotas, podría escribir un libro solamente con los viajes hasta esa escuela que aún hoy existe. Comencé como maestra de cuarto grado y luego fui directora. Eran grados de 18 a 20 alumnos. Chicos con muchas necesidades. Elegí esta carrera porque me encantan los niños, me encanta enseñar”.

En medio de la entrevista, Juanita recordó los momentos allí vividos y comentó “no es lo mismo dar clases en una escuela del centro o del gran San Juan que en el campo. Los chicos tienen carencias. Por ejemplo, si uno pedía materiales para el otro día, y uno no llevaba algo los chicos no podían trabajar porque ellos no tenían los recursos. A veces ni un lápiz. Me pasaba que a veces uno buscaba en su casa ropa, zapatillas para que pudieran ir a la escuela. Esas horas que ellos estaban en el colegio era el momento en que ellos eran niños. Recibían cariño, un beso, un abrazo y educación. Cuando salían de allí muchos tenían que ir a trabajar o buscar leña”, contó Juanita.

Una de las situaciones más dolorosas que recuerda fue el caso de una alumna que varios años atrás sufría abusos de parte de su padrastro. “La niña de 12 años, era abanderada. Una niña muy buena. De repente en los actos se desmayaba o se sentía mal. Después supimos que había quedado embarazada, pero su madre defendía a su pareja. La directora de aquel entonces realizó la denuncia y cuando fueron a actuar la madre había sacado a la niña de la escuela y habían desaparecido. Esa historia nos dejó mal porque no pudimos hacer nada. Pero, también hubo cosas lindas como tratar que los chicos aprendieran y progresaran”, dijo la docente.

Otra parte clave de la historia es el traslado. Juanita cuenta y recuerda entre risas y emoción: “salíamos a la ruta a las 6 de la mañana. Nos íbamos a dedo y la verdad es que nos daba miedo. No era simplemente llegar Tres Esquinas sino que de ahí había que ingresar por un callejón 3 km. Una vez nos acercó hasta la ruta uno de los chicos de la zona que iba con una máquina y nos llevaba en una pala cargadora. Otra vez, viajamos como pudimos en un camión sin asiento, el único que contaba con uno era el chofer. Otra vez en medio de la lluvia había un camión y un auto negro y nos ofrecieron llevarnos por separado a las maestras que estábamos. Sin embargo, teníamos temor que nos quisieran hacer algo así que decidimos subirnos apretadas todas juntas en el auto. Resultó que el auto en realidad que el vehículo iba custodiando el camión. Y como esas tengo muchísimas situaciones y aventuras”, relató Carricondo.

Juanita ahora trabaja en la Escuela Eleazar Videla en Pocito. Aún le queda mucho camino por recorrer y reconoce que le encanta estar al frente de las aulas. “A veces pensar en la parte de planificación, de trámites resulta cansador, pero cuando voy a la escuela, ingreso al aula y puedo ver y enseñar a los chicos me olvido de todo. Siempre quise hacer esto. Me encanta ser maestra”, finalizó esta destacada docente sanjuanina.

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