“No me dejen salir porque lo volveré a hacer”: el pedido de un detenido tras violar y matar

Al ser arrestado, el hombre confesó el crimen de una docente a la que sorprendió en la calle de un municipio de España.

“Por favor, déjenme encerrado toda la vida. No me dejen salir jamás, porque lo volveré a hacer”. Las palabras impactaron en el Juzgado de Instrucción 1 de Valverde del Camino, en la provincia española de Huelva.

Quien hizo tal solicitud fue Bernardo Montoya, el hombre detenido por la violación y el asesinato de la profesora zamorana Laura Luelmo, según informó el programa televisivo “Espejo Público”.

A Montoya, de 50 años, lo apresaron el 18 de diciembre y ante los efectivos de la Guardia Civil confesó el crimen de la joven de 26 años.

Luelmo había desaparecido el día 12 y, según la autopsia, murió por un fuerte golpe en la cabeza propinado con un objeto contundente, un palo o una piedra.

De acuerdo con las fuentes de la investigación, el cuerpo sin vida fue hallado a varios kilómetros de la casa donde residía en El Campillo desde principios de mes para hacer una suplencia en el instituto de Nerva, un pueblo cercano.

Para la Guardia Civil a la docente la mataron en la noche posterior a su desaparición. Creen que el asesino mantuvo viva a la joven en su casa un tiempo y que la llevó enseguida, probablemente dentro del baúl de su auto, hasta un paraje a 5 o 10 kilómetros y allí la habría agredido sexualmente estando ella inconsciente.

Según los primeros datos de la investigación, la profesora envió un último mensaje de WhastApp a su novio, en el que le decía que saldría a caminar si no había mucho viento.

A las 17.20 de ese día, como figura en un ticket, la joven compró varias cosas en un supermercado y cerca de las 18.10 un vecino vio el auto de Montoya en la puerta de su casa con el baúl abierto.

Según el relato del propio agresor a los investigadores, dentro de la casa de la mujer le ató las manos por detrás, le tapó la boca con cinta y la tiró al suelo.

En un momento, Luelmo se defendió y le pegó una patada, y Montoya la arrojó contra el suelo, donde se golpeó la frente.

De acuerdo con la versión del detenido, en ese momento se asustó y la llevó al campo, donde el domingo 16 de diciembre un miembro de Cruz Roja que participaba en la búsqueda encontró unas prendas y dio aviso a una patrulla, que halló el cuerpo desnudo de cintura para abajo.

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