GENIO: Nicanor le enseña a leer a una señora de 40 años sin recursos

Sin dudas Nicanor fue la noticia sanjuanina más destacada durante el 2018. Un niño de 12 años que tiene su propia escuela en una casa de barrio, criado por su abuela Ramona que en realidad asegura que Nicanor es su décimo hijo.

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A horas de haber comenzado el 2019, Nicanor empieza a soñar, a desear todo lo que anhela para este nuevo año que comienza y rodeado de buenas personas que lo ayudan a progresar, el pequeño sanjuanino podrá ser en un futuro, un gran maestro.

Foto exclusiva de Nicolás Mercado, para Diario Móvil.

«Para mí, nicanor es una bendición de dios», dijo su abuela Ramona.

Este año fue una revolución para sus vidas como dice Ramona: «la vida nos cambió un montón. La gente nos trajo y nos sigue trayendo de todo. Ya la escuelita tiene dos computadoras. Tenemos la mitad de la galería con útiles por eso yo duermo afuera porque no queda lugar. Para mí Nicanor es una bendición de Dios. Que no me falte Nicanor».

En una entrevista exclusiva con DIARIO MÓVIL, Nicanor y su abuelita cerraron un año lleno de éxitos, de bendiciones y comienzan un 2019 con mucha esperanza. «En 2018 él empezó el secundario y le ha ido muy bien. Sus notas son excelentes», aseguró su abuela – mamá, quién dialogó con este medio mientras lo llamaba a Nicanor que estaba subido al techo buscando las herramientas para armar la pileta.

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«En 2018 terminamos las clases de la escuelita, con 36 alumnos; desde los 4 años y  hasta vino una señora de más de 40 que ya sabe leer», sostuvo nicanor.

«Yo sigo siendo el mismo y en la escuela me fue bien, el secundario es difícil pero no tanto», contó con mucha alegría el pequeño maestrito sanjuanino. Ramona y Nicanor tienen el mismo sueño y es que para este año se pueda concretar el salón de clases. Hay alguna cooperativa interesada en el tema, pero Nicanor no entiende mucho de eso, aunque sabe que hay posibilidades.

Foto exclusiva de Nicolás Mercado, para Diario Móvil.

Ahora su abuela pidió un módulo para guardar las cosas o un salón para dar clases así ella ya puede dormir adentro y no debajo de un techo de caña ya que las donaciones los han desbordado y sorprendido. Más allá de este sueño del salón y de lo que necesitan se nota que Nicanor tiene su escuela bien organizada con todo lo que un colegio hace a fin de año y orgulloso de tener gente que se fue sabiendo leer y escribir.

A Ramona le brilla hasta la voz cuando habla de Nicanor y no se queja por dormir afuera, lo dice al pasar como si nada. Todo sea por él y por su escuelita.

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