Con síndrome de Down logró tener una fundación, ser candidato a concejal y estudiar en la UNSJ

Danielito le dio una primicia a Diario Móvil: a través de un decreto fue creada su fundación para personas con discapacidad. Cómo es su vida de estudiante universitario, su trabajo en la Municipalidad de Chimbas y la incursión en política.


Foto: Nicolás Mercado para DIARIO MÓVIL.

“¡Ha llegado la alegría!”. Ese grito abrazador llegaba con el calor de enero o el frío de julio, en cualquier momento. Cualquier sanjuanino sabía identificar esa voz simpática: Danielito, el de los pochoclos.

Subido al colectivo o en la calle, siempre le sacó una sonrisa a sus ocasionales interlocutores. Daniel Enrique López se ganó un lugar en el paisaje urbano, junto a los personajes céntricos destacados de la cotidianeidad sanjuanina.

Danielito, que el sábado 16 de febrero cumplirá 50 años, sigue siendo Danielito. Pero es mucho más que esa persona que “se ganaba la vida” vendiendo pochoclos en las calles. Ese hombre es en sí mismo una historia de superación, un ejemplo dentro de una sociedad en la que sus integrantes muchas veces bajan los brazos ante la menor dificultad.

Nació en Santa Lucía. Hace 25 años vive en Chimbas. Tiene síndrome de down. Pero eso no lo condicionó. A la primaria la hizo en las escuelas de educación especial Merceditas de San Martín y SARM. Se recibió de perito mercantil en la escuela Santiago Cortínez. Cursa segundo año de la Tecnicatura en Administración Pública en la Universidad Nacional de San Juan. Fue nombrado en planta permanente de la Municipalidad de Chimbas, a cargo del área de Discapacidad. Es precandidato a concejal por ese departamento. Y ahora, decreto en mano, le dio una gran primicia a Diario Móvil: la “Fundación Danielito” ya es una realidad.    

Su propia fundación

Daniel pasa por el Centro de Estudiantes de la Facultad de Ciencias Sociales y les da una fuerte apretón de manos a sus nuevos amigos. Después recibe a este medio entre papeles y esperanzas en el departamento de Ciencias Políticas de la UNSJ. Así se prepara para dar la primicia.

Entonces, con una sonrisa indisimulable, cuenta: “Esta mañana (el martes 5 de febrero) me han entregado el decreto de la Fundación Danielito, la primera para personas con discapacidad de Chimbas y del Gran San Juan. Ahí vamos a ayudar a las personas con diferentes grados de discapacidad”.

López dice que batalló durante siete años para alcanzar ese sueño, y casi que no lo puede creer todavía. Pero ya es una palpable realidad, a través del decreto N° 0094-MG-2019, con fecha del martes 22 de enero.

“Ahora vamos a pelear por el terreno para hacer la sede. Por ahora estamos en mi casa. Esto es histórico”, dice, y se lo ve feliz.

Ahí nomás celebra el contexto de inclusión que lo avala: “Ahora, a las personas con síndrome de down nos permiten ejercer esta posibilidad, porque tenemos capacidad intelectual para ser administradores de una institución, como cualquier otra persona”.

“Con la fundación le vamos a dar salida laboral a la gente. Vamos a crear fuentes de trabajo, porque no todo es dar, sino que vamos a hacer que se sientan útiles”, aclara el vendedor de pochoclos más famoso de San Juan.

Sacrificio y humildad     

“Fui a una escuela de educación especial cuando era niño. Después hice la secundaria y me recibí en el año 90. Fui una de las primeras personas con síndrome de down que hizo la secundaria en San Juan”, asegura orgulloso.

Pero la vida le dio un cachetazo. Después de egresar como perito mercantil no encontraba trabajo “porque tenía discapacidad” y encima “la pensión no me la otorgaban porque lo mío no era discapacidad total. O sea, no era ‘ni chicha ni limonada’. Pero después de mucha lucha me dieron la pensión. Para algunas cosas era discapacitado y para otras no parece”. Daniel dice que se sintió discriminado en esa época, por un sistema que lo excluía.

Entonces no se quedó y decidió tomar las riendas de su vida. Ordenaba las bolsas de pochoclos que preparaba en su casa y salía a la calle. Así recorrió todos los departamentos -incluyendo las fiestas de cada uno-, pero sobre todo el microcentro provincial, durante 20 años.

En ese tiempo, junto a sus padres pasaban de casa en casa. “Hasta que me entregaron una vivienda en el Barrio Costanera. Hace 25 años soy adjudicatario en Chimbas. Me dieron la casa a mí y pude compartirla con mis padres. En aquel tiempo estaban los dos. Ahora ya hacen 17 años que mi papá falleció. Estoy solo con mi mamá, que tiene 87 años”, relata.

Danielito dice que su madre está contenta con lo que está consiguiendo en la vida. “Ella luchó mucho para ayudarme a que me pueda superar. Le decían que me llevara al psicólogo, al neurólogo, a todos los médicos habidos y por haber. Y mi mamá me llevaba, no se dejó estar nunca. Sino fuera por ella no estaría como estoy ahora. Gracias a mi mamá soy lo que soy”, cuenta con una gratitud que le desborda por los ojos.

La Universidad 

López se animó a un desafío más. El año pasado se inscribió en la Universidad y empezó a cursar primer año de Administración Pública. “Soy el primer down en la Universidad Nacional de San Juan”, dice, contento de romper esquemas.

“Con mi paso por esta casa de estudios, les estoy diciendo a los chicos discapacitados que se puede estudiar. Además hay un equipo de profesores excelentísimo. Es un desafío muy grande”, aclara.

Danielito cuenta que siempre quiere “aprender, quiero avanzar más en la vida, superarme. Tengo mi dificultad, pero me siento capaz de estudiar acá. Entonces vine, me inscribí y me abrieron las puertas”.

“El primer día de clases tenía incerdidumbre y un poco de miedo. Pero me fui integrando con los compañeros y con los profesores, que me adaptan los contenidos para que yo pueda entender”, explica.

La política  

Hace más de tres años, el intendente Fabián Gramajo lo convocó para trabajar en la Municipalidad de Chimbas. “’Daniel, venite a trabajar conmigo’ me dijo”, recuerda.

“Soy el primer down en planta permanente del municipio. Estoy a cargo del área de Discapacidad, como si fuera el Director de Discapacidad de Chimbas”, resalta un Danielito que parece haber tocado el cielo con las manos, después de tanto sacrificio.

Cada día, llega a la Municipalidad a las 7 y se puede quedar hasta las 13 o las 15, dependiendo de los requerimientos que haya de la gente. Ayuda a los discapacitados consiguiéndoles un remedio o alguna silla de ruedas. “Aprendí a gestionar para poder ayudar”, apunta.

“La semana pasada, el intendente me convocó antes de presentar la lista y me dijo: ‘Por tu esfuerzo y por tu lucha te vamos a convocar como precandidato a la concejalía’. Tengo el honor de ser el primer candidato down en San Juan y el segundo en la Argentina -junto a una chica de Neuquén-. Cuando Gramajo me lo dijo fue muy emocionante”, cuenta el precandidato ubicado en el décimo lugar de la lista para concejales.

Hay algo que, aunque evita decirlo, le dolió de su candidatura: en Facebook algunas personas lo criticaron y subestimaron. “Si he demostrado que pude llegar a la universidad, que los down tenemos capacidad intelectual, también puedo ser concejal”, dice.

“Cuando era chico decían ‘ahí va el down’. A mí mamá le decían ‘ahí va la mamá del down’. Antes los muchachos me hacían a un lado. Pero ahora se ha avanzado mucho en el tema de la inclusión”, agrega, rescatando el nuevo contexto.

Además, Daniel confía que en la niñez se “sentía diferente a los demás, porque iba a una escuela de educación especial. Pero fui superándome cada día”.

“Mi frase para vender era ‘llegó la alegría, llegó la dulzura’, porque yo trataba de llevar es a los chicos y a los grandes”, revela el hombre que se autodefine como optimista.

“Ahora tengo casi 50 años y la expectativa de vida de las personas con síndrome de down muchas veces no es tan larga. Así que si Dios me regala más años, bienvenido sea”, cierra Danielito, el hombre que rompió barreras, derribó límites y todos los días les enseña a los sanjuaninos que siempre se puede ir por más. Y ojalá que Dios le siga dando más vida, para que a cada rincón de la provincia siga llegando “¡la alegría!”.

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