Manu se emocionó en su noche tras agradecerle a su esposa: «Gracias por hacerme quien soy»

El bahiense le dedicó el cierre de su discurso a su mujer, Marianela Oroño, que lo acompañó en toda su carrera deportiva

La ceremonia del retiro de la camiseta número 20 de Manu Ginóbili tuvo de todo. Pero si hay algo que no faltó fue emotividad. Y a pesar que el bahiense no terminó de quebrarse, hubo varios pasajes de la celebración en los que se lo vio especialmente emocionado.

Uno de esos momentos fue cuando, después de hablar a Dante, Nicola y Luca, giró y miró directo a los ojo de su compañera de vida, Many Oroño. Esa mujer que, como Manu se encargó de explicar cuando se retiró, atravesó por lo mismo que él con la decisión de alejarse del básquet profesional.

«Y a vos, Many… Tendría que durar dos o tres horas el evento para agradecerte. Gracias por aguantar mis obligaciones durante 20 años. Que la siesta tiene que ser a esta hora, que el silencio tiene que ser total, que la comida esto, que no puedo salir porque estoy cansado y mañana juego. Gracias por bancarte todo eso y ayudarme a que todo esto sea más fácil y que solo tenga que pensar en jugar», le dijo Ginóbili a su mujer.

Llevan casi 15 años de casados. La unión matrimonial fue el 10 de julio de 2004, unos días antes que Manu y la Generación Dorada se hayan consagrado como el mejor seleccionado del mundo después de ganar la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Atenas.

«Gracias por bancarte veranos y veranos que tendrían que haber sido nuestro momento familiar disfrutando en una playa, descansando. Que me vaya a jugar muchos veranos con los chicos a Londres, Japón, China, Mar del Plata, y vos sintiéndote orgullosa de eso», continuó el cuatro veces campeón de la NBA con San Antonio.

Many fue la única novia de Ginóbili. Son más de dos décadas juntos, viviendo una vida ligada al éxito de Manu como profesional. Ahora, ya retirado, le prometió que tendrán todo el tiempo del mundo para recuperar los momentos perdidos.

«Gracias porque sé que te robé un montón de tiempo. Gracias por tu compañía, tu amistad, por hacerme quien soy. Por tantas veces relegar tanto de vos para ponerme como prioridad. Sé que estoy muy en deuda, pero tengo 40 o 50 años para retribuirte y haré todo lo que pueda para compensarlo», concluyó Ginóbili.

Su historia comenzó el 28 de septiembre de 1997. Ginóbili jugaba en Estudiantes de Bahía Blanca y su equipo visitó San Nicolás para enfrentar a Regatas. La casa del hoy entrenador de la selección argentina de básquet, Sergio Hernández, sirvió como el lugar para que ambos se conocieran.

Many, Manu, Dante, Nicola y Luca: la familia Ginóbili en el AT&T Center de San Antonio (AFP)

Many, Manu, Dante, Nicola y Luca: la familia Ginóbili en el AT&T Center de San Antonio (AFP)

El tiempo pasó. Juntos sortearon esos instantes que, por estar lejos de casa, no la habrán pasado bien. Ya en San Antonio, lograron formar una familia hermosa. Todo mientras el 20 de los Spurs se transformaba en un ícono para la ciudad. En el hombre que se convirtió en una leyenda de la NBA.

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