Ejemplo de amor: Cristian y Andrea, no podían tener un bebé y adoptaron SEIS pequeños

Están casados desde hace 20 años y desde un principio supieron que no podían tener hijos de manera natural. Tres de los niños son hermanitos y llegaron a su hogar cuando tenían 2, 3 y 4 años


Una familia de San Martin (Mendoza) decidió adoptar a seis niños

Cristian y Andrea son una pareja mendocina joven, Tienen 45 años y 20 de casados. Ahora han cumplido su sueño de ser una familia numerosa, al adoptar seis hijos, y aún deliberan si habrá más en algún momento.

Esta familia tiene como motor la solidaridad y el amor, entre unos y otros. Desde el primer momento que la pareja supo que no podían tener hijos de manera natural se sumaron al registro, para comenzar el proceso de adopción.

«Fue simple. En el mismo instante en que nos enteramos de que no podríamos engendrar, decidimos que adoptaríamos y lo tomamos muy naturalmente», contó él. «Al mes de casados, nos anotamos en un juzgado», recordó Andrea.

Luego de un año de espera, apareció Guadalupe, era recién nacida, pesaba un kilo 400 gramos y la vieron por primera vez en la sala de neonatología del hospital Perrupato. «La vimos e inmediatamente nos sentimos sus padres», dijo Cristian. Andrea fue cada tres horas al hospital a cuidarla y alimentarla. Y, desobedeciendo a las enfermeras, en un momento su padre la levantó.

Seis meses más tarde quisieron agrandar otra vez la familia y encontraron a Nazarena. Todas fueron por adopción directa, antes de que se formara el Registro Único de Adopción (RUA). «Siempre consideramos esencial hacer todo de acuerdo a la ley porque, además del amor, eso también les da seguridad a los niños», manifestó la mamá.

Después, bastante tiempo después y cuando ya las niñas habían superado la infancia, llegaron Jorge, Mariano y Alejandro, que en 2013, cuando fueron adoptados, tenían 2, 3 y 4 años respectivamente.Esta vez ya funcionaba el RUA y el tiempo de espera fue casi de 2 años durante los cuales, cada 6 meses, Cristian y Andrea debieron ir a ratificar su intención de adoptar.A los hermanitos los conocieron en un hogar de admisión y recuerdan que los días del proceso de adaptación, cuando debían ir a visitarlos allí y luego retirarlos durante los fines de semana para después devolverlos al hogar, fue la etapa más dura para la pareja. «Ocurre que los vimos e inmediatamente los sentimos nuestros hijos y nos costaba mucho separarnos».

La familia tiene una decisión clara, que sostienen desde siempre: basar todo en el cariño, en la falta de temor, en la confianza y en el buen humor. «No se puede hacer de otra forma», dijeron. Pero también marcan límites claros, sabiendo que dan seguridad y permiten la convivencia. «Hay cosas que sólo se aprenden dentro de una familia numerosa: a compartir, a respetar, a entender», remarcó la mendocina.

Con información de Diario Uno.

 

 

 

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