Betty, la enfermera sanjuanina que ayuda en la recuperación de sus pacientes con el canto y el humor

Tener sentido del humor más allá de las adversidades cotidianas y de los problemas de salud, ayuda a tomar fuerza y enfrentarse a la realidad con más vigor. Pero esto es mucho más fácil cuando una persona recuerda que una sonrisa puede sanar. Esto es lo que hace Betty Zamora, una enfermera del Hospital Rawson, que con el canto y el humor ayuda a sus pacientes a tomarse los problemas desde otro punto de vista mucho más ameno.

Muchas veces se ha escuchado que el buen humor es una buena parte de la terapia de cualquier enfermedad. En esto, los profesionales sanitarios pueden interferir en el humor de los pacientes más de lo que se cree. Cuando el médico o el enfermero desarrollan la empatía, la escucha activa y opta por actitudes optimistas y positivas, se facilita la comprensión de los pacientes y tienden a estar más relajados y confiados. Justamente esto es lo que hace día a día desde hace varios años Betty Zamora, una enfermera del Hospital Guillermo Rawson con cada uno de sus pacientes.

Betty dedica su tiempo libro al canto y al Stand Up como un mecanismo para salir de sus problemas cotidianos y ayudar a los pacientes a que durante la estadía en el hospital sea lo más amena posible a través del humor y teniendo siempre una actitud positiva. Empezó en el 2014 tomando clases de canto buscando un cable a tierra ante los problemas en su vida cotidiana y en su trabajo.  “Busqué un poco despejarme. Trabajó en enfermería en el Hospital Rawson y siempre he trabajado en clínicas paralelas, por esto buscaba algo que me relajara un poco y fue cuando comencé a tomar clases de canto. Esto fui volcándolo a los pacientes cantándoles. Luego le agregué el humor”, cuenta Betty.

No obstante, su vida también estuvo marcada por momentos duros. En el 2010 le detectaron esclerodermia. En un comienzo entró en un estado depresivo,  pero después decidió por consejo profesional estudiar canto, su gran pasión, al que le añadió el humor.

Su preparación fue en Mendoza, y primer público fueron sus propios pacientes ya que, como Betty sostiene “ellos son mi primer público ya que prácticamente convivo con ellos”. Actualmente Se encuentra en el Servicio de Diálisis. “Son pacientes muy especiales que necesitan de mucha contención, y por ahí pierden las esperanzas y hay que estarlos alentando”. Betty encontró la fuerza para salir adelante gracias a sus pacientes, quienes día a día se sobreponen a los desafíos y al desánimo que les impone padecer una enfermedad renal crónica.

Bajo la premisa que el buen sonreír y una actitud positiva ayuda a  las personas desinhibirse, establecer relaciones sociales, ayuda a vencer los miedos y a proporciona una sensación de bienestar, es que Betty considera que el humor es terapéutico. “El humor es sanador y a mí me ha ayudado muchísimo. Uno tiene los problemas cotidianos con la familia, los trabajos y demás que me dije a mí misma que a estos problemas hay que tomarlos con humor ya que con humor se sale de los momentos difíciles. Es muy lindo y sanador para los pacientes, ellos se divierten y yo también”.

Además, desde que se dedica a esta actividad aprendió a ver la vida desde otro punto de vista. “Los monólogos que escribo son de problemas cotidianos como son las rabietas con los hijos adolescentes, aceptarles sus cosas, de las cosas que nos pasan a las mujeres como personas que trabajamos fuera de la casa y en la casa también, y situaciones que uno pasa día a día. Todos los monólogos se tratan de un problema, uno no cuenta cosas lindas porque no tiene gracia. Yo habló de mis defectos y me rio de mis defectos, y esto me ha servido para sanarme yo misma”,expresa Betty.

El estar enfermó sumerge al paciente en un humor negativo, y esto ocasiona que la recuperación pueda ser más difícil anímicamente que con una postura un tanto más optimista ante la situación. Es por ello que este tipo de actividades ayuda a los pacientes a sentirse mejor y a tener ganas de recuperarse. “Lo lindo de esto es que a mí me hace bien, me divierto y al mismo tiempo haciendo amen a la persona que me ve  para que se distraigan un poco de sus problemas y enfermedades”, concluye Betty.

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