REVOLVÍA en la BASURA para poder COMER y ahora estudia para ser MÉDICO

De niño caminaba una hora y media para llegar hasta la escuela en Corrientes. Logró terminar la secundaria. Llegó a Rosario con un bolso y 300 pesos. Tuvo que revolver la basura para sobrevivir. Ya está en cuarto año de medicina.

Enzo Bruno Segovia es de Corrientes, llegó a Rosario por la gratuidad de la educación pública y hoy es furor por sus consejos en Instagram.

«Yo cuento mi historia porque muchos compañeros me decían que iban a dejar la carrera porque no podían acomodarse con los horarios de su trabajo. Eso, me tocó de cerca y me obligó a contar mi historia en redes sociales», relató Enzo Bruno Segovia en una charla con el sitio Con la gente Noticias, donde dio detalles de la gran cantidad de dificultades que tuvo que superar para llegar a este presente que lo ubica como un estudiante avanzado de medicina y donde sus videos de Instagram con consejos para rendir finales tienen cientos de reproducciones.

«Yo vengo de una villa en la ciudad de Corrientes y llegué al ciclo superior de medicina. Ese quiebre enorme entre mis orígenes y el lugar donde llegué es la razón por la que mis videos se viralizaron tanto», explicó Enzo y se refiere en particular a un video donde en lugar de dar consejos para estudiar prefirió contar su particular historia personal y las casi 13 mil reproducciones fueron la respuesta de la repercusión lograda.

«Sin ser orgulloso, debo ser uno de los pocos casos de alumnos que surgieron de una villa y llegan a la universidad. Sobre todo, en la carrera de medicina que parece destinada a personas con dinero«, analizó este estudiante dueño de una gran historia de superación y de una sencillez en sus palabras que no parecen guardar rencor por todo lo superado.

-¿Cómo fue tu llegada a Rosario?
-Desde chico quería estudiar medicina, pero en Corrientes existe un examen de ingreso eliminatorio y los chicos como yo no entran en esa facultad. Suena fuerte, pero es así. Crecí en una de las villas más marginales de la ciudad y viendo que en mi provincia no iba a poder estudiar y un día me encontré en Internet con la posibilidad de estudiar la misma carrera en Rosario, eran casi finales del 2011. Ni lo dudé, agarré el bolso con la poca ropa que tenía, unos $300 y me vine. No dudé porque entre estar en una villa en mi ciudad y venirme acá a vivir en la calle era casi lo mismo. Nunca tuve miedo de eso. Llegué, me presenté en la facultad, me inscribí y no sabía qué hacer.

-¿Para dónde fuiste?
Estuve un tiempo viviendo en la Terminal, mientras cursaba. Algo que en su momento no le conté a nadie. En la Terminal tenía un techo y me permitían quedarme. Al tiempo fui a una pensión donde tenía que limpiar para poder quedarme. Hoy visto a la distancia, a muchos les cuesta creer que estoy en cuarto año de medicina. Por momentos, hasta me cuesta creerlo a mí también porque fue muy difícil.

-¿Por qué elegiste medicina?
-Siempre fue una pasión para mí, desde chico. Fui un alumno que sobresalía en biología y en química hasta que me planté finalmente estudiar el cuerpo humano. Hoy, por supuesto, tengo otra visión de la medicina después de haber transitado varios años de la carrera.

-Cómo fueron los comienzo de la carrera? ¿Cómo te organizabas para estudiar?
-Difíciles. Muy difíciles. Entre trabajar y cursar perdí algunos años de la carrera, principalmente debido a mi situación económica. Muchas veces tuve que estudiar de madrugada. Trataba de hacerlo entre 6 y 7 horas al día, por lo tanto me acostaba un rato a la noche y me ponía el despertador a las 3 de la mañana y me iba a la sala de estudio de la pensión, después entraba a las 8 a trabajar y de ahí me iba a la facultad. Una vida que me generó muchos problemas, ya que perdí peso y me trajo inconvenientes en la vista ya que el único tiempo para estudiar era durante la noche.

-¿En algún momento pudiste acomodarte un poco mejor?
-Cuando pasé a tercer año conseguí un trabajo de medio tiempo en otra pensión y eso me permitió cursar más tranquilo. Lamentablemente, al tiempo cerró esa pensión y me quedé en una situación de incertidumbre otra vez, pero logré conseguir para cuidar adultos mayores y eso me permite acomodarme un poco mejor.

-¿Qué situaciones, de las innumerables que te tocó transitar, recordás como las más difíciles?
-En Corrientes, recuerdo que en mi casa natal cada vez que llovía tenía que subirme al techo a sostener, con mi propio peso, las chapas para que no se volaran y no se mojen la cama de mi mamá y mis hermanos, porque era una construcción de madera, chapa y cartón. Y una vez en Rosario, no tenía absolutamente nada para comer y tuve que revisar los tachos de basura. Ahí encontré un pan dulce que había vencido ese mismo día y me permitió comer ese día, fue una gran alegría y por eso la recuerdo. Son sólo algunos de los tantos problemas que tuve que superar.

-¿Cómo era la relación con tus compañeros ya que muchos no estaban en tu misma situación?
-Al principio, no lograba empatizar porque había diferencias desde un punto de vista social, pero cuando me permitieron contar un poco de mi historia la mayoría no se explicaba cómo hacía para estudiar. Esa fue una de las razones para comenzar una relación. Así logré hacerme grandes grupos de amigos en la facultad y hasta, en algunos casos, les doy consejos sobre cómo estudiar.

-Sos muy optimista a pesar de haber pasado tantas cosas. ¿Nunca te enojaste con la situación o con lo que te tocó en suerte?
-Me pasó y me pasa de enojarme, pero prefiero hacerlo solo en mi pieza cuando nadie me ve. En esos momentos, me preguntó por qué todo me cuesta tanto o qué hubiese pasado si hubiera nacido en otra realidad. Capaz ya estaría recibido. Pero trato de no mostrar esa faceta y lo suelo charlar con los amigos más íntimos.

-Porque la idea de superarse, como vos lo hiciste, tiene mucho valor pero lo ideal hubiese sido que el contexto social y político no te obligara a pasar tantas penurias para estudiar?
-Yo no entiendo mucho de política, pero sí creo que es bueno que el Estado esté presente y acompañe. Yo no soy partidario de la meritocracia, pero en mi caso no tuve opción. O me lanzaba a probar suerte o tenía que esperar la ayuda de algún gobierno. Pero nadie tiene que pasar por todo lo que yo pasé para poder estudiar, porque si bien la facultad es gratuita los chicos de las villas no llegan a estudiar una carrera. Estaría bueno que exista un Estado presente con programas que apoyen a chicos de bajos recursos.

-¿Tenés planes a futuro?
-Me gustaría quedarme acá, hacer una especialización y en algún momento capacitarme afuera del país. También increíblemente me están llegando muchas propuestas a partir de mis publicaciones en Instagram.

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