La historia de Molly, la perra que le dio la teta a una lechoncita

Rosa nació débil y no podía alimentarse de su mamá pero ahora eso ya no es un problema.

Es una familia ensamblada poco común: gatitos bebé juegan entre patos y gansos que se pasean por una granja apartada en la ciudad de Immenstadt, en la región alemana de Algovia. En medio del tumulto, descansa una perra, sobre la cual se pasea una lechoncita: cabecita negra, cola negra enroscada, el cuerpo rosado.

La chanchita se llama «Rosa von Schwarte». Gruñe y se recuesta debajo de la Border Collie de pelaje negro y blanco bautizada como Molly. Con la trompa, Rosa busca su tetilla, justo para empezar a tomar leche, mientras la «madre adoptiva» mueve la cola.

«En realidad, pensaba criar a Rosa con una mamadera, pero no estaba interesada y se fue directamente con Molly», relata Dieter Schetz, dueño de los animales. Rosa, de apenas seis semanas, seguramente habría muerto de no haber estado él y su novia Brigitte Simon. «En realidad, queríamos traernos un cachorro», relata la pareja. «Pero volvimos con un cerdo».

La cerdita era la más pequeña de 13 hermanos. «No podía imponerse a la hora de conseguir un lugar para tomar la teta. Eso pasa muchas veces y los pequeños no sobreviven», dice este hombre de 68 años.

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