Jóvenes sanjuaninos misionaron en el barrio de las mil casas: «Nos trataron re bien»

Se trata del Manus Marie (Manos de María) que este año se realizó en el barrio Valle Grande. Los jóvenes misionaron durante tres días en la zona.


El Movimiento de Schoenstatt San Juan organiza desde hace 10 años la misión Manus Marie en la que más de 100 jóvenes llegan hasta un lugar para misionar durante tres días. La particularidad de esta misión es que los adolescentes van tres años seguidos al mismo lugar para llevar la palabra de Dios. Los tres primeros años fue en Santa Lucía (departamento donde se encuentra el Santuario de Nuestra Señora de Schoenstatt), luego Angaco, posteriormente Valle Fértil y este fue el primer año en Rawson, en el barrio Valle Grande.

El barrio también conocido como de las mil casas recibió a 130 jóvenes de los cuales 100 eran sanjuaninos y el resto lo completaba misioneros de Mendoza, Salta, San Luis y Córdoba.

«La primer noche que llegamos al lugar nos visitó el comisario de la dependencia policial que se encuentra en el barrio para darnos tranquilidad y algunas recomendaciones para tener en cuenta. Al principio nos asustamos, pero la policía estuvo siempre muy atentos a nosotros, aunque al final no hizo falta ya que la gente nos trató muy bien», contó Fernando Galdeano, rector del Manus Marie 2019.

Los misioneros se albergaron en la escuela barrio Valle Grande y desde ahí todas las mañanas salían a misionar por la zona: «Fueron tres días de misión en el que los jóvenes iban puerta por puerta llevando una Mater Misionera y la palabra de Dios. En todas las casas nos atendieron muy bien y no tuvimos ningún inconveniente», agregó Galdeano.

«Fue mi primera misión que realizaba, donde sentía el llamado de María a vivir esa gran experiencia que se vive en esos días. Al principio ya en los últimos días antes de ir a la misión ya me quería bajar porque me sentía muy mal de salud y a la misma vez sentía miedo de no poder realizarla. Llegué al lugar y fue cambiando ese miedo en algo lindo en una paz intensa que necesitaba mi corazón por eso viví con mucha emoción y ganas de realizar para descubrir que si puedo ser capaz de muchas cosas. Además el gran grupo que estuve fueron increíbles ya con ganas de hacerlo de nuevo el año que viene», expresó una misionera.

Para poder realizar el Manus Marie, los jóvenes de Schoenstatt trabajan durante varios meses y es una tarea que continuará durante los próximos dos años.

 

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