La asaltaron, hirieron a su marido y ella mató a uno de los delincuentes

Tras un forcejeo, se desató un tiroteo que terminó con una víctima fatal. El esposo de la mujer de la mujer que se habría defendido, quedó en terapia intensiva. 


Imagen ilustrativa

Fuentes policiales y judiciales indicaron que el asalto ocurrió a las 19.30 del viernes, en un almacén y kiosco, cuando el comerciante, identificado como Alejandro Arrejín, estaba en el local y entraron dos hombres que simularon ser clientes.

Según los voceros, los ladrones ingresaron con la excusa de preguntar por precios de algunas mercaderías hasta que le gritaron al almacenero: “Esto es un asalto, dame toda la plata”.

La esposa de Arrejín pudo escuchar lo que ocurría desde el comedor de la casa, ubicado al lado del local y antes de que pudiera reaccionar, fue sorprendida por uno de los ladrones, que le pidió que le entregara su teléfono celular, a lo que ella accedió.

Según el testimonio que la mujer dio después a la Justicia, en un descuido del ladrón, ella fue hasta la habitación matrimonial, tomó un arma de la mesa de luz, volvió otra vez hasta el comedor y desde allí abrió una ventana y amenazó a los asaltantes.

Al ver la actitud de la esposa del almacenero, uno de ellos le apuntó con su arma y ella efectuó tres disparos al aire para asustarlos y que se fueran de su local.

Esto provocó que uno de los ladrones huyera de la casa, mientras que el otro mantenía a su marido agarrado del hombro.

Entonces, la mujer fue hacia el mostrador del comercio y le pidió al asaltante que tenía a su marido que lo soltara, pero éste no hizo caso y le gritó: “Te voy a matar a vos y a tus hijos”.

Como el ladrón le seguía apuntando con el arma, la mujer le disparó dos veces y se produjo un tiroteo en el que el ladrón recibió un balazo en el pecho que le provocó la muerte, según declaró la víctima.

Por su parte, el comerciante recibió tres tiros, uno en la rodilla derecha, otro en el glúteo del mismo lado y el tercero en la espalda, con orificio de entrada y salida.

Tras el intercambio de disparos, Arrejín fue llevado por unos vecinos al Hospital Simplemente Evita, ubicado a la altura del kilómetro 32 de la ruta 3, en la vecina localidad de González Catán.

El comerciante permanecía alojado en la sala de terapia intensiva, luego de que los médicos le realizaron dos operaciones a raíz de las heridas sufridas, las cuales fueron exitosas, indicaron los voceros.

Cuando la Policía acudió al almacén encontró al ladrón muerto al costado de un freezer, y a su lado una pistola Bersa calibre 9 milímetros sobre la cual pesaba un pedido de secuestro por hurto.

Además, sobre el mismo congelador fue encontrada otra arma de fuego de la misma marca que pertenecía al comerciante y su hijo le entregó a la Policía la documentación que acreditaba como legítimo usuario a su padre.

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