Para salvarse del CÁNCER le reza al CURA BROCHERO y espera el milagro

Con el poncho del Curita en su espalda, la joven cordobesa que vive en Rawson contó su historia.

Soledad Capogrossi tiene 36 años, vive actualmente en Rawson localidad del centro de la provincia de San Juan, pero es cordobesa. Nació en barrio San Vicente de la capital y cuando su madre murió en 1999 se fue a vivir con su hermana a San Juan.

Es docente en Educación Especial y trabaja en dos escuelas de la zona, una de ellas es la Escuela Especial “Cura Brochero”, lleva este nombre desde el 16 de noviembre de 2018 por votación del público donde el santo se va ganando su corazón.

En la procesión del 16 de Marzo, día de San José Gabriel del Rosario Brochero (1840-1914) en la localidad de Media Agua (San Juan), donde también estaba la imagen de la Virgen de Luján; Soledad se encontró con la imagen, la estampa de la Beata Madre Catalina por primera vez.

Al terminar la procesión, Oscar Sánchez, promotor de @AmigosdeBrochero con más de 15.800 seguidores y devoto de Madre Catalina, le entregó la estampa y le dijo que le rezara y le pidiera por su salud, porque Madre Catalina es una “mujer” que cuida de un modo especial a las mujeres, en especial a las enfermas y a las que no pueden tener hijos “Me dijo, pedile a Madre Catalina que haga el milagro de sanarte y la harás santa”.

Esta imagen en sus manos, la convicción de quien se la entregó, le regaló al instante a Soledad la ternura y certeza que despierta Madre Catalina, cuando pones un dolor en su corazón bendecido por el Sagrado Corazón de Jesús.

Dolor para reparar

En el mes de Febrero de 2019, a Soledad le detectaron cáncer de útero, con los primeros síntomas de sangrados atípicos e irregulares que la movilizaron de inmediato a una guardia médica, porque su médico de cabecera estaba de viaje. Cuando su médico ginecólogo de cabecera la examinó, le confirmó, estudios mediante, el peor de los diagnósticos, cáncer de útero. Desde entonces ya hizo dos tipos de tratamientos oncológicos, que si bien generaron gran impacto en su cuerpo, llega con aparentes buenos resultados, “ya no tengo dolores en esa zona”, dice Soledad mientras sostiene el suero en el otro brazo.

“Pido con fe a Madre Catalina, a su amigo el Santo Cura Brochero que me ayuden a sanar mis células y que pueda estar sana, tengo mucha fe”.

Soledad tienen dos hijos de 4 y 8 años, así que su lucha es pensando en ellos, en volver a la Escuela con sus niños “especiales”. Confía en la intercesión de la Beata Madre Catalina; y mientras estuvo internada hasta se puso en sus hombros el poncho de Brochero como signo de bendición y sanación.

Cuando le preguntamos si quería compartir esta historia y su encuentro reciente con Madre Catalina,dijo un “si” rotundo, porque confía en las oraciones de todos los que puedan rezar por ella y con ella.

Cuando el Santo Brochero y Madre Catalina aparecen detrás de escena, son siempre un consuelo, signos de amor y reparación, porque dejan caer la lluvia de la “gracia” y el regalo de una comunicación humana y transformadora.

Fuente: Amigos de Brochero

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