Xiomara tiene 11 años, luchó contra la leucemia y logró curarse

Le detectaron cáncer a los 4 años y recibió el alta definitiva la semana pasada. Su familia destacó la importancia del diagnóstico temprano.


Xiomara Matute tiene 11 años y es de Paraná. Le diagnosticaron leucemia linfoblástica aguda hace poco más de seis años y logró curarse: la semana pasada con gran alegría recibió el alta definitiva. “Sentimos una enorme felicidad al recibir esta noticia y para festejarlo decidimos pasar el fin de semana largo en Victoria para descansar, disfrutar de los corsos, andar a caballo y un montón de cosas más junto a mi esposo, mis otras dos hijas, que tienen 21 y 9 años, y también con los tíos, primos y padrinos de Xiomi. Vinimos a la ciudad que tanto le gusta a ella, contentísimos y con mucha emoción”, contó Mariana Stubrin, la mamá de la nena.

En este marco, recordó que a la pequeña le habían detectado este tipo de cáncer hematológico, que afecta los glóbulos blancos, 20 días antes de que cumpliera 5 años. Mariana la había llevado a una consulta médica por un supuesto cuadro gripal que ya llevaba dos días. La atendió la doctora María Teresa Colautti, quien apenas la vio ordenó hacerle un análisis que permitió detectar a tiempo esta dolencia y comenzar de inmediato un tratamiento.

Fue el 1° de noviembre de 2013 cuando Xiomi quedó internada durante un mes en la sala de Oncohematología del hospital materno infantil San Roque. Solo podía recibir la visita de sus papás y con ellos pudo celebrar su cumpleaños de una manera muy especial, con una torta que le llevaron las voluntarias de la ONG Arco Iris, que acompañan y asisten a los niños con cáncer y a sus familias.

Recién el 1° de diciembre de ese año le permitieron regresar a su casa y tuvo que seguir su tratamiento de manera ambulatoria, volviendo al nosocomio únicamente para la sesiones de quimioterapia y para cumplir el protocolo indicado por los especialistas que la atendieron.

Al recordar aquellos días de incertidumbre tras recibir la noticia de que su hija tenía cáncer, Mariana se enternece hasta las lágrimas, sensibilizada porque Xiomara pudo curarse y hoy puede celebrar la vida. “La doctora Colautti la vio y pidió un análisis que le permitió arribar al diagnóstico desde el primer momento. Voy a estar agradecida de por vida con ella, porque ayuda un montón que se detecte a tiempo, porque eso es lo que salva vidas en la mayoría de los casos de cáncer infantil”, señaló.

“Cuando nos derivaron al San Roque, hospital al que también voy a estar agradecida eternamente, enseguida nos atendieron. Era de noche y la dejaron internada. Uno en un momento así no sabe lo que va a pasar, así que va contando los días para que todo esté bien. Mi hija nunca se había enfermado de nada y le tuvieron que poner suero, estaba muy bajita de plaquetas y de glóbulos, porque se estaba empezando a manifestar la enfermedad”, rememoró.

Al otro día el doctor Pedro Negri Aranguren le hizo una punción para afinar el diagnóstico y le contó a la familia que en la actualidad el 80% de los casos de cáncer infantil que son tratados a tiempo tienen mayores probabilidades de cura. “Él y el doctor (Francisco) Sakamoto la siguieron tratando. Son médicos que se han especializado en el tema y la atención de ellos, de los enfermeros y de todos en la sala de Oncohematología de hospital San Roque fue maravillosa”, destacó Mariana, y confió junto a su esposo que esperaban el alta el año próximo, pero afortunadamente llegó antes, gracias a la evolución que registró Xiomara.

En este marco, aconsejó a los padres cuyos hijos reciben un diagnóstico similar que no pierdan la fe y confíen en los especialistas. Sobre este punto, subrayó: “Les digo a todos los papás que confíen en los médicos que atienden a los chicos, porque ellos están ahí para eso, saben tratarlos, tienen en sus manos toda la experiencia que les ha dado la vida y siguen especializándose. Y que no se desesperen y que tengan fe es lo que puedo sugerirles. La verdad nosotros estamos mucho tiempo en la iglesia y nos hemos apoyado en grupos de padres; eso ayuda, en cualquier religión que profesen”, indicó.

También destacó el acompañamiento de los voluntarios de Arco Iris, y al respecto sostuvo: “Para ellos tengo palabras mayores. Apenas nos vieron entrar al hospital estuvieron con nosotros. A Xiomara le festejaron su cumpleaños ahí adentro, cuando nadie podía ingresar a verla porque debía permanecer aislada, así que solamente pasaron con la torta y algunos regalitos que le habían hecho”.

“Nosotros estamos muy agradecidos, porque la gente de Arco Iris siempre está para lo que necesitemos. Están pendientes de todos los chicos que están haciendo su tratamiento, y de las mamás: para el Día de la Madre llegaban con maquillajes y hacernos peinados; esos y muchos mimos más, que una los necesita ahí adentro, porque debemos tener un descanso en esos momentos que son tan difíciles”, recalcó.

Tras la vacaciones de verano, el lunes que viene Xiomara regresará a clases en la escuela N° 202 Gaspar Benavento –pasó a 6° grado– y se reencontrará con sus compañeros y docentes. En el mismo establecimiento su mamá es maestra y rescató el gesto que tuvieron en la institución desde un primer momento: “En la escuela siempre nos estuvieron apoyando. Xiomi iba al jardín de 4 cuando se enfermó y sus maestras le hacían videos para mandárselos al hospital cuando estaban internada, incluso le enviaron uno en el que le cantaban el feliz cumpleaños”, recordó con alegría.

Visiblemente emocionada, Mariana aseguró por último que va a seguir colaborando con las actividades solidarias de Arco Iris, como una forma de agradecer el cariño y la contención que recibieron en tantos años.

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