«Mí viejo está durmiendo una hora por día», expresó el hijo de Fernández

El hijo del primer mandatario nacional sostuvo que su padre trabaja arduamente para que los argentinos puedan afrontar esta crisis.


El hijo de Alberto Fernández, el Presidente de la Nación, además explicó cómo llegó a vivir con su padre, en medio de la cuarentena.

«Mi papá me llamó a los pocos minutos, me ofreció venir y le dije que tenía el problema de mi gata. Me dijo: ‘Traela que acá hay lugar’. Así que acá estamos. Con mi papá nunca conviví. Estoy muy agradecido de haber podido venir, porque puedo salir a caminar por los parques por ejemplo. En mi departamento, que es chico, no sé cómo la hubiera llevado», empezó diciendo.

«A mi no me gusta pedir nada. Honestamente no podría vivir acá, es gigante. En mi casa no tengo empleada doméstica. Soy una persona sencilla. No me gusta pedirle nada a nadie, ni siquiera plata a mi viejo», aclaró.

El joven trabaja como diseñador gráfico, por lo que la cuarentena también le complicó la situación económica. «Quiero agradecer a la gente, que está siendo muy responsable y entendió la magnitud de todo. Yo también soy monotributista y me afecta en lo económico y lo laboral. Ahora no estoy trabajando, se me cayeron muchos trabajos. Pero al mismo tiempo, entiendo que la cuarentena es necesaria».

Por otro lado, brindó detalles desconocidos sobre el día a día del Presidente en Olivos. «Mi papá me había dicho vení, que vamos a estar juntos. Pero la realidad es que está trabajando todo el día. (Se queda hasta las cinco de la mañana hablando por teléfono, viendo todo y a las seis se despierta para reunirse con algún ministro). No para. Tenemos pocos minutos al día para compartir», relató.

Además, Estanislao habló sobre el modo en el que su padre se dirige a toda la población: «Se comporta real como actúa conmigo. Me advierte si cree que algo que voy a hacer me puede hacer mal y eso lo traduce un poco a su trabajo. En mi caso, por ejemplo, me da su punto de vista y después queda en mí hacerlo o no. Pero si me sale mal, no se pone en conchudo y me dice jodete.

Está y me da una mano. Siempre fue así, no es de ahora. Lo hacía conmigo y con mis primos».

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