Fumadores sanjuaninos denuncian que venden cigarrillos a 350 pesos: «SE ABUSAN»

La falta de producto eleva el precio por demás. La actividad del sector en tiempos de coronavirus. 


El 6 de enero de este 2020, fue la primer suba en atados de cigarrillos. El valor de un paquete de 20 cigarros alcanzaba entre los $130 y $150 en primeras marcas; casi cuatro meses más tarde sanjuaninos denuncian que los precios se dispararon y en algunos kioscos en mismo producto llega a los $350.

La falta de cigarrillos en pequeños comercios es una postal clásica de las últimas semanas en Argentina y San Juan no es la excepción.

Desde el 20 de marzo que las empresas tabacaleras no producen y las distribuidoras de estos productos afirman que ya prácticamente no hay stock y por ese motivo la producción se tiene que reactivar urgentemente. Según pudo conocer Diario Móvil, firmas sanjuaninas dedicadas a esta distribución dejaron de abastecer desde principios de esta semana.

Los consumidores se enfrentan a este panorama adverso para ellos y con «el» condicionante: ley de oferta-demanda. Muchos comerciantes se abusan de la regla económica y elevan los precios por las nubes.

Algunos sanjuaninos denuncian por redes sociales, e incluso muchos se comunicaron con Diario Móvil para mostrar su descontento por los precios de los atados de cigarros. «Un kioskco en Rawson vende ‘un 20’ a $350. Están locos», aseguró un fumador. A principios de este año, el mismo atado costaba hasta $220 menos, es decir que tuvo -en algunos casos- una suba de más del 100%.

El «box 10» también de primeras marcas, hasta hace unas semanas se vendían entre $80 y $95. Los precios también tuvieron su variable y este miércoles se pueden conseguir vender -en el caso de encontrarlos- hasta $130.

Por ahora las tabacaleras no ingresan entre las excepciones de cuarentena por el coronavirus y la problemática se agudiza, no sólo para los consumidores. Los productores atraviesan serios inconvenientes económicos con sus fábricas paralizadas; la cadena afecta la economía de aproximadamente un millón de argentinos, según estimaciones de sector.

Cuando comenzó la primera cuarentena, la cosecha de tabaco en Salta, Jujuy y Misiones (las provincias tabacaleras argentinas, las dos primeras focalizadas en el rubio) estaba completa en un 70% y se pudo terminar por ser considerada una actividad agrícola. Ahora se está en la etapa de acopio, aunque viene más lenta por las medidas de prevención que se instrumentan.

La caída del rubro también impacta en las recaudaciones del Estado. Según publicó La Nación, la paralización de la producción de cigarrillos y la consecuente caída en las ventas impacta de lleno en la recaudación: del precio de la etiqueta, prácticamente el 80% son impuestos, y, de ese global, 7% va al Fondo Especial del Tabaco (FET), que se reparte entre los productores.

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