El dolor de una abuelita en cuarentena: nadie le compra sus gelatinas

La mujer se arriesga al coronavirus sólo para ganar unos pesos y tener qué comer junto a su familia.


Juanita es una abuela de México que enfrenta uno de los momentos más tristes de su vida. A su edad, en plena pandemia, tiene que salir a la calle trabajar para ganarse unos pesos que le permitan comprar alimentos para su familia. Se convirtió en la protagonista de una de las postales más conmovedoras de las últimas semanas.

Su cansancio y desgaste físico es evidente, pero cada día no pierde las esperanzas de que alguien se acerque a comprar alguna de esas gelatinas que coloca cuidadosamente sobre su bolso, siendo su único acompañante un viejo carrito de metal en el que traslada sus cosas.

Juanita cumple con las medidas de seguridad por el coronavirus: sujeta su cabello, se coloca un barbijo rosa o rojo y espera con las manos cruzadas.

«Ahora que no sale nadie, vende muy poco. Casi nada, es muy triste», contó un vecino que la ve todos los días.

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