Ana Pau cumple 8 años en silencio y su padre realizó una gran fiesta

En Aleteia queremos también celebrar el cumpleaños de Ana Paula con una entrevista a Marcial, su padre. Ana Pau es una niña que recibe mucho cariño a través de las redes sociales. Descubre por qué.


Ana Pau es una niña mexicana y te invita a su fiesta de cumpleaños, puedes participar desde donde quiera que te encuentres, te podrás unir, vía facebook e instagram, ella espera de regalos: tus oraciones y que la acompañes a rezar el Santo Rosario. Conoce la historia de Ana Pau una historia sorprendente de amor y de lucha por vivir, en el silencio, arrullada por la presencia de Dios y las oraciones de todos sus padrinos y madrinas en el mundo.

Gracias por concedernos esta entrevista para Aleteia. ¿Puedes decirnos tu nombre completo, de dónde eres, e igualmente quién es Ana Paula y qué relación tiene contigo?

Yo soy Marcial Padilla. Mi esposa es Mayela Sepúlveda. Estamos casados desde hace 15 años, y tenemos tres hijos: Juan Pablo, de 12 años y medio; Rafael, de casi 11, y Ana Paula, que en unos días va a cumplir 8 años. Vivimos actualmente en Monterrey, Nuevo León (México).

¿Cuál es la situación de Ana Paula? ¿Cómo ha sido su historia desde que nació?

Ana Paula es una niña muy especial; nació el 2 de julio de 2012. Todo iba bien en el embarazo, pero de la nada hubo complicaciones y nació prematura. Tuvo un choque séptico y estuvo a punto de morir. Ella luchó por su vida, y Dios tuvo piedad de ella y Ana Paula salió adelante.

Estuvo un mes en el hospital, y al salir de ahí le dio meningitis, y estuvo aún más cerca de morir. De hecho los médicos nos prepararon para su fallecimiento. Recuerdo que le pregunté a uno de ellos que en una escala del uno al diez qué probabilidad había de que muriera, y me respondió que nueve; si no me respondió que diez fue porque mi hija todavía respiraba.

Ana Paula estuvo en esa ocasión un mes y medio en terapia intensiva. Quedó con secuelas muy severas a causa de la meningitis: una lesión cerebral muy seria que le provoca convulsiones. Tiene que tomar muchos anticonvulsivos y otros medicamentos.

No se mueve prácticamente nada. No ve. Debe percibir algo con el oído. No habla. Y a lo largo de los años ha tenido otras complicaciones. Tuvo hidrocefalia dos veces, con internamiento en terapia intensiva. Recuerdo que un Miércoles Santo se rompió una pierna, y eso que no se mueve; ¿cómo se puede fracturar alguien que no se mueve? Pues ésas son las cosas que le suceden a Ana Paula.

Le han dado varias neumonías, con internamientos también. Una vez descubrimos que tenía una hernia hiatal; se la operaron, pero después de la operación se complicó y cayó en choque séptico, que ya de por sí es un riesgo muy serio para la vida, mas también se le perforó el estómago. Ahí sí nos dijo el médico: “No sé qué va a pasar”.

Pero una vez más Ana Paula luchó por su vida y Dios se apiadó, así que salió adelante después de pasar ocho semanas en el hospital, cinco de ellas en terapia intensiva. Después tuvo una neumonía por quince días; luego otra, de una semana.

Desde hace cuatro años ya no ha ido al hospital porque prácticamente tenemos el hospital en la casa. Su habitación es casi como un cuarto de hospital, y el seguro de gastos médicos, que providencialmente ya teníamos contratado, cubre prácticamente todas las necesidades y apoyos que pueda necesitar Ana Paula, incluyendo el acompañamiento de una enfermera las veinticuatro horas porque, aunque mi hija no esté en riesgo inminente de morir, siempre su salud es extremadamente delicada y se pueden precipitar las cosas, de ahí que necesita vigilancia permanente.

Entonces ella está establemente delicada. Siempre ésa es su condición.

En sus primeros cuatro años de vida pasó más de 190 días en el hospital, la mayoría en terapia intensiva. Y en estos últimos cuatro ya no ha tenido que ir, porque es más seguro que esté en casa por el tipo de infecciones que podría contraer allá.

Háblanos de esta iniciativa de los padrinos espirituales de Ana Paula, y cómo han ido creciendo a lo largo de los años. ¿Cómo ha sido la experiencia, y de dónde son los padrinos, ya que supongo que esto ha trascendido en el mundo?

Desde que Ana Paula nació, siempre ha quedado muy claro que toda su vida está a los ojos de Dios y de su Madre Santísima. Es como estar totalmente en la cruz con Cristo, y totalmente con Cristo crucificado. Es una historia entre Ana Paula y Cristo crucificado, donde nosotros la acompañamos.

Es indescriptible ver sufrir a un hijo, no se lo puedo desear a nadie. Pero mi esposa y yo aceptamos la voluntad de Dios. Dios es Dios, nosotros ni, así que ni las manos metemos. Ahora bien, aceptando su voluntad, también sabemos que lo que se pone con amor ante Dios, Él lo escucha; es como si Dios se rindiera ante lo que se pone con amor ante Él.

Y hemos invitado, en cualquier momento y a cualquier persona, en un taxi, en el trabajo…, cada vez que yo puedo percibir que hay una persona que pueda ser sensible a esto, me tomo la libertad de pedirle un favor, que es como pedirle una limosna: le pido que adopte a Ana Paula como si fuera una ahijada espiritual, y que eleve a Dios lo que el amor le inspire por ella.

¿Y qué significa eso?”, me dicen a veces;  “¿Tengo qué rezar algo?”. Incluso alguien me dijo: “¿Es dinero?”, y de inmediato le dije que no era asunto de dinero, sino rezar algo: “El amor tiene muchos rostros, y se trata de rezar lo que te nazca del corazón, por amor, por esta niña enferma. Nada más te pido una cosa: que no sea una sola vez, sino que te la lleves como una ahijada, porque de un ahijado uno no se olvida”.

Y así, a lo largo de los años, miles de personas yo creo han ido conociendo a Ana Paula; la quieren mucho, la llevan en su corazón, la visitan virtualmente y elevan por ella al Señor lo que el amor les inspira por ella.

Ésos son los padrinos espirituales. Son niños, jóvenes, adultos, unos más practicantes y otros menos practicantes, católicos y no católicos, incluso no creyentes. Son miles de personas que, viendo a Ana Paula, aceptan elevar su corazón con amor a Dios nuestro Señor, ofreciéndolo por la salud de ella.

Desde hace ocho años, desde que se enfermó, todo los padrinos pueden ir visitando a Ana Paula a través de mi página de Facebook, la mía, la personal de Marcial Padilla. Cada dos o tres días pongo una notita, pongo cómo está, pongo una foto de ella. Siempre intento que salga la mejor foto que se pueda, porque es una niña y trato de que salga lo más bonita y arreglada posible.

Ahí es donde Ana Paula puede ser visitada, y lo llamo “el Maratón de Ana Paula”. ¿Por qué se llama “el Maratón de Ana Paula” esa nota que pongo en Facebook, Twitter e Instagram? Porque en un maratón tú solo te tienes que concentrar en el siguiente paso, sin importar si falta mucho o falta poco; no importa, tú solo te tienes que concentrar en dar un paso a la vez. Y así es la vida de Ana Paula, y así es el Maratón de Ana Paula: es un día al a vez. Recibimos de Ti, Señor, lo que nos das, y ponemos ante Ti nuestro anhelo, que es la salud plena para Ana Paula.

También ponemos en el Maratón algunas intenciones de algunos otros niños o adolescentes o adultos que han tenido problemas de salud y que nos piden que intercedamos por ellos.

¿Cómo están planeando el festejo de los 8 años de Ana Pau, que va a ser un fiesta a nivel mundial, a nivel virtual, a nivel espiritual, donde los padrinos espirituales de tu hijita se van a unir con ella, contigo y con toda tu familia? ¿Cómo se logrará esto?

En este período de la pandemia por la COVID-19, todas las dinámicas sociales han cambiado mucho, y se han popularizado muchos encuentros virtuales. Entonces pensé yo que era una ocasión para celebrar el cumpleaños de Ana Paula de manera virtual. Y dado que la gente la quiere, le manda besos; y de que mi esposa y yo estamos infinitamente agradecidos con los padrinos espirituales, haremos una fiesta virtual de cumpleaños que comience con un Rosario.

Va a ser un Rosario rezado en familia, y transmitido en vivo por Instagram y Facebook, y después vamos a partir el pastel de Ana Paula y vamos a abrir sus regalos de cumpleaños.

Entonces el 2 de julio, de 2020, a las 12 del mediodía, hora de Ciudad de México, vamos a tener la fiesta de cumpleaños, y pueden acompañarnos a través de mis páginas personales. En Facebook hay varios perfiles de personas que se llaman Marcial Padilla, pero me pueden reconocer porque tengo barba, porque soy un hombre de mediana edad, y porque ahí van a ver en el muro las publicaciones por el cumpleaños de Ana Paula. Y en Instagram  aparezco como marcialpadillagonzález.

Ahí van a poder rezar el Rosario con ella, poniendo ante Dios la aceptación plena de su voluntad. Aceptamos de Dios lo que nos da y como nos lo da. Y tal como lo aceptamos también ponemos nuestro anhelo, que es la salud plena para Ana Paula.

¿Por qué  no existe una página web dedicada específicamente a Ana Paula?

Porque me queda claro que la causa de Ana Paula no es algo como solemos entenderlo los hombres; no es como una causa humana donde, si marchamos muchos, si aplaudimos muchos, si firmamos muchos, las cosas cambian o van a ser de una forma. El Maratón de Ana Paula no es de cuántos sino de cómo; es un maratón de amor y de caridad.

Hasta el momento, delante de Dios, he sentido que no se debe abrir una página del Maratón de Ana Paula, porque entonces habría algo que tiene que ver con cuántas personas; y aquí no se trata de cuántos, se trata de que miembros de la Iglesia, del Pueblo de Dios, elevan su amor y se unen con amor y caridad a una niña enferma, una niña que está con Cristo en el dolor y en la cruz.

Por eso el maratón de Ana Paula no es una campaña social o una campaña de recaudación. Aquí nada más es una cuestión de cariño, de amor y de oración.

Marcial, ¿qué esperas de la fiesta de cumpleaños de tu hijita?

La historia de Ana Paula es la historia que vivimos millones de familias en el mundo, y cientos y cientos de miles de familias también en México, de diversa forma. Ana Paula es una niña que vive lo que viven muchos; y la verdad es que estamos  muy agradecidos, de veras conmovidos, eternamente agradecidos con cada una de las personas.

Ojalá Ana Paula, que no puede hablar, que no puede aplaudir, que nunca le ha podido dar un beso a su mamá, que nunca le ha podido decir “Mamita, te quiero”, que ese día tenga muchos amigos que la acompañen y que con nosotros eleven a la Santísima Virgen nuestra oración de agradecimiento por toda la cercanía y todo el amor y el cariño que nos dan y que le dan a Ana Paula. Que Dios les corresponda con muchas bendiciones.

Será una fiesta muy bonita para una niña muy bonita.

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