Ayudó a unos abuelos en la cuarentena y se hicieron inseparables: «Es como un nieto»

Un voluntario creó un hermoso vínculo con los jubilados. «Nos cayó del cielo», dicen la pareja de la tercera edad. 


Con la pandemia y la cuarentena varias personas consideradas pacientes de riesgo se vieron sin ayuda a la hora de salir afuera para hacer las compras y otras tareas. Es por eso que muchos jóvenes en todo el país se ofrecieron como voluntarios para llevarle la comida a personas mayores, enfermas o carenciadas. Así inició la historia de Roberth Calla Soto, un joven peruano que ayudó a dos ancianos jubilados.

Graciela Batalla Gómez y Félix Vallejos son una pareja jubilada que se inscribió en el programa de asistencia promovido por el Gobierno porteño, “Mayores Cuidados”. Viven en Barracas y sufren de hipertensión y diabetes, por lo que están considerados como personas de alto riesgo.

Roberth, que vive a tres cuadras de ellos, fue el joven que les asignaron y que les hizo las compras de comida y farmacia durante toda la cuarentena. “Al principio tenía mis dudas, pensaba que me podía tocar una persona irritable o que por ahí su carácter era distinto al mío. Pero no: con Graciela y Félix hubo una buena química, me sentí muy cómodo con ellos. Congeniamos muy bien”, explicó en una entrevista con Infobae.

La pareja de jubilados lo invitará a la celebración de su mudanza

La pareja, por su parte, se mostró encantada tanto con los modales de Roberth como del buen trato que tuvieron en todo momento. “Es como un nieto que nos cayó del cielo”, exclamó Graciela. Ellos se mudarán a un departamento en Palermo y harán una fiesta para celebrarlo donde invitarán al joven cuando se levante la cuarentena.

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