Tenía 18 años, entró al quirófano por una operación de tobillo y murió: la desgracia de una joven

Evelyn Solange Serantes tenía 18 años y toda una vida por delante cuando un accidente doméstico fue el disparador de una serie errores y «horrores» médicos que acabaron con su muerte.


Todo comenzó el lunes 18 de diciembre de 2017, cuando Evelyn se cayó al intentar trepar las rejas de su casa que le ocasionó una fractura de tibia y peroné. Fue trasladada al Sanatorio del Oeste, en la localidad de Libertad, Partido de Merlo, donde luego de una placa, les dijeron a sus papás que debían llamar a un traumatólogo para que la atendiera.

Sin embargo, como el especialista en lesiones no aparecía -ya habían pasado 4 horas de la lesión y la joven de 18 no recibió ninguna atención médica- decidieron internarla para que esperara la llegada del traumatólogo pactada para el día miércoles, es decir, dos días después de la lesión.

En ese momento, quisieron ponerle suero, pero sus padres decidieron que lo mejor era sacarla de ese Sanatorio, considerando que no podía esperar hasta el miércoles la llegada del traumatólogo dada la gravedad de la lesión en su pierna.

«Le colocaron un yeso en otro hospital», recordó Fontana en diálogo con BigBang, quien desde hace tres años busca justicia por su hija.

  Evelyn, luego de la operación de tobillo.

Luego de luchar con su obra social, logró que derivaran a su hija a un traumatólogo para que la viera por u consultorio externo. Pero el especialista, apoyado por una insólita foto que le habían mandado por WhatsApp desde el Sanatorio, sostuvo que no era para enyesar y que, por esa razón, había decidido no verla el lunes. «Me enteré después que tenía un conflicto salarial», contó Fontana.

Y en ese sentido, le explicó a este portal que al solicitar la historia clínica de Evelyn para saber lo que había pasado ese lunes, el médico se topó con la extraña noticia de que, misteriosamente, no había nada constatado en el documento. «Volvió a solicitar una placa, fue a hablar con otro médico y entre los dos decidieron operarla», recordó la mamá de Evelyn.

En ese sentido, relató que su hija comenzó a llorar y le explicó que no quería una operación, tal vez como una premonición a lo que iba a ocurrir: «El día de la operación fue programada con una semana de anticipación. El médico me contó que la iba a operar con equipo, que la operación era sencilla y que duraba una hora. Que al día siguiente le daban el alta».

Pero nada de eso ocurrió: Evelyn ingresó al quirófano el 27 de diciembre en el Sanatorio del Oeste a las 16.00 horas porque faltaba el anestesista. «A eso de las 17.15 salió el radiólogo, me dijo que ya habían terminado, que ya se iba y que mi hija les había preguntado todo lo que le hacían durante la intervención y que ahora la tenía que aguantar yo», recordó.

Pero luego de esa breve charla que mantuvo con el radiólogo, pasaron casi tres horas y nadie salió del quirófano hasta que vio como una enfermera ingresó corriendo, llevando consigo el aparato para hacer electrocardiograma (dispositivo que debería haber estado durante la cirugía): «Un escalofrío me recorrió el cuerpo… empecé a sufrir y me dije ´algo paso´».

  Los golpes que recibió en rehabilitación.

Minutos después, ella y su esposo fueron llamados por el traumatólogo, Ricardo Rochas, su asistente Nicolás Olivera y el anestesista, Aldo Polanco. «Se miraban entre ellos… cuando comenzó a hablar el anestesista, con un tono burlón y riéndose dijo: ´la operación fue un éxito…´ Lo interrumpí pidiendo ver a mi hija y ahí me dijeron lo que había pasado», contó.

En ese momento, el traumatólogo le explicó cómo había salido la cirugía, le dijo que habían podido poner la placa y los tornillos, y que todo estaba perfecto. «Pero el anestesista dijo que no supo en que momento ella tuvo un ´rash´ (sarpullidos en la piel), la medicó y eso hizo que tuviera hipotensión… pero que la habían estabilizado…», siguió contando Fontana.

Luego, le dijeron lo peor: Evelyn había tenido una depresión respiratoria, lo cual produjo un paro cardiorespiratorio: «Los frené y pedí ir a terapia intensiva, quería verla. Siguieron hablando, diciendo que, dada la gravedad del cuadro, y del hecho de que en ese Sanatorio no había terapia intensiva, habían solicitado un traslado al hospital».

Casi de inmediato, como sacándose el problema de encima, llegó la ambulancia que iba a trasladar a la joven de 18 años al Hospital Eva Perón de Merlo. Como su mamá se descompuso, Evelyn estuvo acompañada en la ambulancia por su hermana mayor y el asistente del traumatólogo, quien al llegar al Hospital desapareció, abandonando a su suerte a la adolescente.

En el Eva Perón de Merlo, los padres de Evelyn recibieron la peor noticia: «Ella ya estaba en terapia, pero no nos dejaban pasar. La estaban reanimando. Nos dijeron que había llegado muerta, que no sabían cuánto tiempo estuvo así y que no me podían dar un diagnóstico. Me dijeron que no me sabían decir qué es lo que le había pasado».

Desde el Sanatorio del Oeste solo les habían contado que Evelyn había sufrido un ACV durante la operación en su pierna. «Pero los estudios descartaron que haya sufrido un ACV. Cuando por fin lograron compensarla, nos dijeron que estuviéramos preparados porque era probable que nuestra hija no pasara de esa noche y que seguramente tuvo muerte cerebral», relató su mamá.

  La placa y los tornillos que le tuvieron que sacar de urgencia.

Y continuó: «Me dijeron que mi hija tuvo una reacción a la anestesia, porque se excedieron, lo que originó una depresión respiratoria. No le llegó oxígeno al cerebro, no se dieron cuenta en el momento y le dio un paro. Para colmo el traumatólogo nunca terminó la operación, nunca le cerró la herida y el anestesista nunca lo controló. La abandonaron».

En ese sentido, Fointana explicó que los médicos estuvieron hora ensayando y planificando como sacarse el «problema» de encima. «Mi hija nunca habló con el radiólogo, era todo mentira. En una de las testimoniales, una de las instrumentistas contó que el anestesista se fue y que se dieron cuenta que ella estaba en paro porque hizo como un suspiro y estaba violeta», explicó.

Pero la voluntad de Evelyn y sus ganas por vivir eran más fuertes: «Cuando nos dieron el parte médico, nos explicaron que era muy probable que Evelyn se hubiera quedado sin oxígeno por más de 5 minutos y que estuvo muerta durante 15 minutos. Había quedado hipóxica, pero pocos días después comenzó a despertar, aunque no reconocía a nadie, tampoco nada…».

Si bien el estado de Evelyn era delicado, abría y cerraba los ojos, movía las piernas, sobre todo la que le habían operado: «Fue como un volver a nacer. Se fue recuperando poco a poco en terapia, pero con neuronas muertas. Once días habían pasado cuando recibimos una llamada de urgencia, sinceramente en ese momento pensé que mi hija había fallecido…»

Sin embargo, el llamado se debía a que necesitaban que firmara una orden, ya que era necesario ingresarla nuevamente a quirófano porque era urgente retirar «la placa que le habían puesto en la pierna ya que se estaban saliendo los tornillos… es decir que ni siquiera la operación había sido el éxito del que tanto se habían jactado en el Sanatorio del Oeste».

La cirugía salió bien y pocos días después Evelyn fue dada de alta el 23 de febrero de 2018. Ese mismo día, la joven de 18 años comenzó su tratamiento de recuperación y rehabilitación en la Clínica Las Araucarias, de Ituzaingó. «Si bien empezó a mejorar, nuestras quejas eran continuas ya que no la atendían como debían. A veces la ignoraban y hasta golpeaban», detalló su mamá.

Y sumó: «Estando en rehabilitación se contagió una bacteria -cosa que no debería haber pasado jamás – en una clínica que se jacta de ser la tercera mejor del país. A pesar de todo, Evelyn siguió su rehabilitación ahí… estaba mejorando…» Pero el 21 de abril de ese mismo año, a cuatro meses de que iniciara la pesadilla, Fontana recibió la peor noticia: Evelyn había fallecido.

Ella, junto a su familia, estaban yendo a la Clínica cuando recibió la médica de guardia, que por teléfono le dijo que su hija había sufrido una muerte súbita. «Parte de mi murió ese día. Hoy estoy medicada psiquiátricamente, porque si no, no puedo seguir», relató. Pero al momento de llegar, la mujer notó cientos de irregularidades, las cuales ya fueron presentadas como pruebas.

Según explicó, al llegar le contaron que su hija había muerto hacía 15 minutos, pero al verla la notó fría y de color violeta. «Vi que mi hija no tenía los signos de una persona recién fallecida, y decidimos hacer la denuncia. Dado que teníamos una denuncia anterior por la mala praxis ocurrida en el Sanatorio del Oeste, el juez y la policía intervinieron de inmediato», contó.

En ese momento, le explicó a este portal que a Evelyn la habían bañado, que encontró una remera de su hija «vomitada» a un costado y que le provocaron una «broncoaspiración» (consiste en la aspiración accidental de sólidos o líquidos por la vía aérea). Cabe destacar que, por su condición, comía a través de una sonda y tenía traqueotomía: «Respiraba por sus propios medios».

Por esa razón, Fontana remarcó: «La pasaron de comida y se le fue todo a los pulmones. Hasta la bañaron y me escondieron una remera vomitada de ella». Lo cierto es que la angustiada mamá, resaltó que tanto en el Sanatorio de Oeste, como en la clínica Las Araucarias, hubo «una evidente y malintencionada manipulación» en la historia clínica de su hija.

Según denunció, parte de la misma desapareció o fue adulterada, dejando «al descubierto el encubrimiento» de la mala praxis: «La autopsia, siempre trató de desvincular a la clínica, y se contradice. Dice entre otras cosas que Evelyn no falleció por muerte súbita. Tampoco coinciden los horarios, ya que en una parte del informe de la autopsia indica que Evelyn falleció a las 12 del mediodía del sábado 21 de abril de 2018 (esto coincide con la partida de defunción de Evelyn), en la HC de la Clínica figura que falleció a las 15.00 hs del sábado 21 de abril».

La mamá de Evelyn denunció que la «dormían» en rehabilitación para no tener que cuidarla.

Pese a esto, sostuvo la mamá de Evelyn, en otra parte del informe de autopsia – donde hace referencia a la Clínica – se contradice e indica que el fallecimiento se produjo a las 15.00. «A Evelyn se le practicó la autopsia el día lunes 23 de abril – de 14 a 15 hs – en otro párrafo del informe de la autopsia, indica que la muerte sucedió 36 horas antes… «, dijo Fontana.

Y agregó: «Lo que indica que, según ellos, Evelyn falleció el domingo 22 de abril a las 2 am. Supimos además que algunos de los enfermeros del sanatorio, al igual que algunos médicos y algunos terapeutas tenían su matrícula vencida, o no tenían matrícula directamente. También las enfermeras no tenían título como tales y tenían no más de 18 años».

La causa quedó en manos de la fiscal Adriana Suárez Corripio, de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) N° 8 de Morón, quien según denunció Fontana «trabaja para atrás». «La causa es la misma, pero está en etapa de testimonial de la primera clínica. La cuarentena paro todo. Pero Fiscalía trabaja para atrás, ya me perdieron las cosas más de una vez», señaló.

Y cerró: «Me amenazaron muchas veces, me dijeron que hacía todo esto por plata. A raíz de esto nos dejaron en bancarrota. Nos quedamos sin trabajo, mi marido manejaba un remis hasta antes de la pandemia y yo ando haciendo diseños desde casa. Estoy tratada psicológicamente y medicada. Esto nos arruinó, la familia nunca vuelve a ser la misma. Poner un pie fuera de la cama cuesta horrores y sé que a mi hija no me la devuelven más. Son asesinos de guantes blancos».

  La trágica evolución de Evelyn hecha por su mamá.

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