Murió en un súper, pero lo taparon con sombrillas y no se cerró la tienda

Una imagen que indigna a Brasil y que hace reflexionar, por ejemplo, sobre el valor de la vida.



En días en que los datos apabullantes de casos confirmados y muertes por coronavirus suelen eclipsar a las personas detrás de los números fríos, en Brasil un nuevo suceso se transformó en tema de conversación y que mucho tiene que ver con la dignidad del ser humano (y el respeto).

Sucedió en un supermercado del noreste de Brasil el viernes 14 de agosto, pero recién este miércoles 19 de agosto se hizo público junto a una imagen que se viralizó: la de un pasillo con sombrillas verdes que tapaban –tal cual se confirmó posteriormente- a un hombre que había fallecido en el lugar debido a un paro cardíaco.

Inmediatamente, lo acontecido generó estupor a través de las redes sociales, en especial al momento en que trascendió que el local siguió abierto cuando murió este hombre, que además era un promotor de ventas en el lugar.

La respuesta de Carrefour
Desde la filial brasileña del grupo francés Carrefour se emitió un comunicado en las últimas horas con un pedido de disculpas por el tratamiento que le dio al triste desenlace.

“Carrefour pide disculpas en relación a la forma inadecuada en que trató el triste e inesperado fallecimiento del señor Moisés Santos, víctima de un ataque cardíaco, en la tienda de Recife (Pernambuco). La empresa se equivocó al no cerrar la tienda inmediatamente después del hecho, a la espera del servicio funerario”, señala el comunicado, en el que también se argumenta que “después del fallecimiento se siguieron las recomendaciones de no retirar el cuerpo del lugar”.

Pero la empresa también recordó que a partir de lo sucedió «cambió las orientaciones a los colaboradores para situaciones raras como ésta, incluyendo la obligatoriedad de cerrar la tienda».

El valor de la vida
Por su parte, la esposa del hombre fallecido –identificado como Manoel Moisés Cavalcante– también expresó su dolor por todo lo sucedido.

«Estaba en el autobús cuando me llamaron, diciendo que había sufrido un ataque y había muerto», dijo Odeliva Cavalcante, al portal de noticias G1.

«Me indignó. El ser humano no vale nada, a las personas sólo les importa el dinero. Creo que era una cuestión de respeto (…) Es un sentimiento horrible», añadió la mujer, quien reconoció que su esposo no tenía antecedentes de problemas cardíacos

De esta manera, en medio del clamor popular –y pesar de la loable y necesaria rapidez de la empresa para hacerse cargo del error junto a un pedido de disculpas- la imagen también permite una amplia reflexión sobre el valor de la vida. Pero también sobre la muerte (que puede ocurrir en cualquier contexto y lugar) y hasta de los ámbitos laborales en cuanto a desempeños, actitudes, etcétera.

Es que una vez más –como con el coronavirus- lo que hay detrás de las cifras (y hasta de las metas empresariales) son personas. Y es por ello que en circunstancias fatales como éstas debería prevalecer siempre el mayor de los respetos.

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