Cumplieron su deseo de ser padres y adoptaron a una nena con VIH

Una pareja estuvo tres años soñando ser padres y ahora adoptaron a una nenita con VIH.


Ariel Vijarra (39) y Damián Pighin (45 años) se conocieron el 25 de abril del 2004 en el cumpleaños de un amigo en común. Casi inmediatamente pegaron onda, aunque en ese momento ninguno de los dos buscaba nada serio. Sin embargo, desde esa noche no se separaron más. A los tres meses de novios se fueron a vivir juntos y en 2012 se casaron.

Tres años antes de la boda la pareja comenzó a soñar con la posibilidad de ser padres. «El hecho de decidir casarnos tuvo más que ver con el deseo de encarar de lleno con una ley que ya contemplaba, además, como derecho la adopción de matrimonios del mismo sexo. Nos dimos cuenta que más allá de ser una herramienta que nos daba la visibilidad de familia para encarar la adopción desde otra perspectiva, era un paso hacia la dignidad y los derechos como ciudadanos comunes que solo nos diferenciamos del resto por vivir nuestra sexualidad y nuestro amor de un modo diferente», recuerda Damián, a la distancia.

En 2008, previamente la boda, Damián se había anotado como padre soltero en el registro de adoptantes de la provincia de Santa Fe porque aún no existía la ley de Matrimonio Igualitario (2010), pero en 2012 actualizaron los datos. Sin embargo, durante tres años no obtuvieron una respuesta positiva.

¡Hola Olivia!

«Una tarde regresé a casa y vi a Damián muy triste, la mirada de sus ojos describía lo imposible que iba a resultar el sueño de ser padre. Yo sentía que la vida se le iba y con ella la ilusión. Ese día me prometí a mí mismo que sea como sea íbamos a ser padres. Las historias siempre tienen este punto de conexión en la que uno de los integrantes de la pareja es el que se carga la pelea al hombro y así lo hice: me puse la mochila y fui por todo, no podíamos pasar por esta vida sin ser padres», se emociona Ariel.

En 2014, ocurrió el milagro, cuentan. Una mañana sonó el teléfono, Damián atendió y se quedó un rato largo conversando con la persona que estaba del otro lado. Mientras tanto, Ariel lo miraba con una mezcla de curiosidad y de ansiedad.

«Una vez que terminó de hablar mi esposo me dijo que en 15 minutos el juez nos esperaba en su despacho porque había un bebé de 28 días que tenía VIH y que había sido rechazado por 10 familias. Camino al hospital estábamos tan ansiosos que no podíamos imaginarnos nada: si era rubia, morocha, pelirroja, nada. Y cuando la vimos por primera vez el corazón se nos detuvo frente a ella y en ese momento sentimos paz porque habíamos llegado a tiempo, porque nos estaba esperando», llora Damián.

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