Una nena de 10 años murió de hambre porque sus padres escondían la comida

La policía se encontró con Josie, casi esquelética, con hematomas en ambas sienes, en el pecho, brazos y manos y una herida en el puente de la nariz, según informa “Salem News”.


Josie Ann Abney tenía 10 años, pero pesaba solo 17 kilos, la mitad de lo que debería a su edad. Poco antes de la cena del pasado 3 de octubre, se desmayó y no respondía. Randall Lee Abney, 51, y Susan Abney, 44, llamaron a emergencias y se personaron dos agentes de policía que hicieron un relato desolador de lo que allí encontraron.

Al llegar a la casa, ubicada en la localidad norteamericana de Salem (Missouri), la policía se encontró con Josie, casi esquelética, con hematomas en ambas sienes, en el pecho, brazos y manos y una herida en el puente de la nariz, según informa “Salem News”. La imagen era desoladora y según declararon los agentes, la niña parecía una “víctima del Holocausto”.

La menor fue trasladada al Salem Memorial District Hospital pero estaba tan demacrada y deshidratada que los médicos de Urgencias no pudieron ni siquiera extraerle sangre.

El nivel de azúcar en sangre era de 10 mg/ dL, cuando los niveles adecuados para los niños debe estar entre los 80 y 180 mg/ dL. Josie murió menos de una hora después de que fuera ingresada.

Pero el informe policial reflejaba el auténtico infierno que tuvo que vivir la niña. La puerta de su habitación estaba cerrada por fuera y había una alarma en la parte superior de la puerta. Dentro, había un colchón individual, una lámpara y un cesto de ropa. En la cocina había una heladera con una cerradura que según declararon los padres, la niña podía abrir sin dificultad. Sin embargo, los agentes trataron de hacerlo y lo lograron con gran dificultad. De hecho, declararon que la menor no habría podido hacerlo debido a su debilidad.

Los muebles de la cocina tenían alimentos enlatados y en polvo, no perecederos pero que requerían ser cocinados, pero estaban guardados en armarios demasiado altos para la niña.

Además, los investigadores encontraron una cómoda en la habitación del matrimonio que estaba llena de galletas, brownies, dulces, galletas saladas y otros aperitivos.

Cuando los detectives la interrogaron, Susan llegó a admitir que “no era justo” que tuvieran comida basura escondida en su dormitorio. También declaró que “se sentía mal” porque Josie estaba muy delgada y pensó en llevarla a un médico, algo que nunca hizo. Preguntada por la razón, dijo «No lo sé. Por mi propia estupidez, tenía demasiado miedo de lo que podrían pensar”.

A pesar de todo, ambos progenitores fueron detenidos y acusados de abuso y maltrato infantil.

Telefe Noticias

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