GENIO: un colectivero cumplió su sueño y se recibió de ABOGADO

Juan Pablo Montenegro tiene 42 años y estudió mientras trabajaba por las noches. Los pasajeros celebraron su logro.


Una historia de superación y perseverancia se dio a conocer en las últimas horas y tiene como protagonista al chofer de la línea de colectivo 133 de Rosario que supo congeniar su trabajo con el estudio. Al recibirse, los pasajeros del recorrido de la línea le hicieron una fiesta. «Cuando haces el mismo recorrido por años, se arma una familia», contó sobre el gesto de los pasajeros.

Juan Pablo Montenegro, tiene 42 años y esta semana juró como profesional del derecho en el Fuero Federal de Rosario y ya hace dos que litiga en la Provincia de Santa Fe como abogado, mientras aún mantiene su empleo de chofer de noche en la empresa Rosario Bus.

«Siempre me gustó el derecho, pero también siempre necesite un trabajo y un salario. Chofer de colectivo no se hace, se nace . Siempre maneje vehículos para vivir. En el 2001, con 21 años y recién casado me fui a vivir a España donde trabajaba de camionero, en el 2003 nació nuestra hija en Barcelona y decidimos volver para que se críe acá, acompañada de la familia», contó Juan Pablo a Rosario3.

De camionero en España a chofer de Transporte de Caudales en Rosario, después remisero y finalmente conductor de Transporte Público de la ciudad. «Cuando era chofer de la empresa de caudales quise arrancar a estudiar pero en la empresa no me daban los permisos para las exigencias, los exámenes, así que no pude. Hasta que ya siendo chofer de la 102 me volvieron las ganas de estudiar. Veía a los chicos de las Facultades y yo quería ser uno de ellos, un estudiante, un profesional. Y lo más importante sin dejar de trabajar de chofer de colectivos».

Ahora, con un poco más de 6 años de estudios y con diploma y habilitación para ambos fueros (provincial y federal) sigue yendo a buscar el colectivo a los galpones de Rosario Bus.

«Yo cuando era estudiante trabajaba de noche, llegaba a casa, me duchaba, cursaba, estudiaba, rendía. Siempre leía de noche, me grababa en el celular los textos y los escuchaba durante todo el día. Así retenía. Tenía ese truco», confiesa.

Ahora Montenegro tiene tres hijas. Piensa en ellas antes de dar cualquier paso. «Por el momento las condiciones de vida son estas, tengo un salario y me resulta muy difícil en este momento dejarlo. Igualmente estoy litigando, tengo causas de familia, me gusta mucho el derecho penal y actualmente estoy estudiando para rendir un ingreso en el fuero federal. Se abrió un concurso para trabajar como abogado dentro del fuero. Trabajo en el colectivo, litigando y ahora estudiando nuevamente», señaló el chofer abogado.

Su cursado fue en Universidad Siglo XXI. Presencial y a distancia. Su esposa se enganchó y está muy cerca de recibirse de contadora. Sus hijas saben, por el ejemplo de sus padres, que el estudio no se negocia. «Hoy no puedo bajarme del colectivo, tengo 42 años y tres hijas. Hoy el sueldo seguro me lo da el colectivo. El miércoles pasado juré en el fuero federal. Para eso tuve que pedir el día de trabajo y la empresa me lo dio. Estoy muy cómodo todavía y le estoy muy agradecido. No podría ser abogado sin esos permisos que me dieron», reconoce.

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