De la pobreza extrema a Harvard: la historia del estudiante camerunés que se volvió viral

El destacado académico de 27 años Desmond Jumbam mostró en Twitter la precaria casa en la que se crió y su carnet de alumno de la prestigiosa universidad de Harvard.


«Las cartas están especialmente en contra de los de comunidades pobres marginadas», dice el joven. Foto Twitter

Solo dos fotos necesitó Desmond Jumbam para representar la enorme batalla que debió librar para salir adelante. En la primera muestra la humilde casa en la que se crió: una precaria choza en Yaundé, Camerún, con techo de chapa y mucha necesidad. La siguiente imagen presenta su actualidad como estudiante de la prestigiosa Universidad de Harvard, algo que destaca como parte fundamental de su camino para tratar de cambiar la historia en su país.

El joven estudiante de 27 años compartió las imágenes en su cuenta de Twitter y con orgullo añadió una breve pero contundente descripción de su sueño hecho realidad: «Cómo empezó. Cómo va». La publicación recibió más de 2,5 millones de «Me gusta» desde que fue publicada el domingo en la red social, el pasado 11 de octubre.

Sin embargo en el extenso recorrido de Desmond hasta Harvard hubo destacados logros académicos previos. Antes de cumplir sus tres décadas de vida, el chico ya cuenta con un título en la carrera de biología de la Universidad Taylor, además de un Máster en la Universidad de Notre Dame y un importante cargo en una organización sin fines de lucro en la que se desempeña como consultor.

La precaria casa de Desmond Jumbam en Yaundé, Camerún. Foto Twitter

Ante la inesperada repercusión que tomó su mensaje, creyó pertinente hacer una importante aclaración: «Este tweet está incompleto si no destaco a las muchas personas que creyeron en mí y se sacrificaron para llevarme a donde estoy. Mi mamá, papá, tías y tíos, familia, amigos, maestros, profesores universitarios, incluso extraños. Una larga lista. Tengo la responsabilidad de transmitirlo».

En diálogo con el sitio LADbible, Desmond describió todo lo que hay detrás de la foto que muestra la casa en la que vivió desde los 5 años: «Como lo indica la imagen, crecí en una familia pobre en Yaundé, la capital de Camerún. Mi madre soltera trabajó incansablemente como limpiadora, costurera y cocinera para una organización misionera que me envió a primaria y escuela secundaria».

Aunque el joven aclaró que para poder ganarle al destino toda su familia tuvo que hacer grandes esfuerzos: «No siempre fue fácil, pero ella y mi padre sacrificaron mucho para asegurar que yo tuviera la mejor educación. En 2010, viajé a los Estados Unidos para asistir a una universidad comunitaria con matrícula suficiente para un semestre. Mi padre y mi madre tomaron un préstamo enorme para eso».

Con la ayuda de familiares, amigos, becas y un trabajo como tutor, Desmond pudo pagar la matrícula para sus primeros dos años de estudios en los Estados Unidos, que definió como «muy estresantes». Pero después de haber alcanzado una gran formación decidió que era tiempo de volver a casa para implementar todos sus conocimientos en sus tierras.

El estudiante africano que logró superar todas las adversidades y llegó a la universidad de Harvard. Foto Desmond Jumbam

Cuando parecía que la lucha de Desmond finalmente había concluido y podría disfrutar de los beneficios de todo su esfuerzo, el chico decidió volver a Camerún para pelear junto a sus compatriotas con el sueño de sacar a su país adelante y comenzar a torcer el rumbo de la historia africana. Evidentemente, la comodidad no es algo cómodo para este inagotable luchador

«Llegar a Harvard nunca había sido realmente un sueño o una meta para mí. Cuando era chico no escuchaba hablar de Harvard», destacó y aclaró: «Mi objetivo siempre ha sido encontrar la mejor ruta para adquirir habilidades y capacidad para mejorar los sistemas de salud y la salud de las personas en mi país y en África. Harvard resultó ser una ruta para llegar allí».

 

«Llegar a Harvard nunca había sido realmente un sueño o una meta para mí». Foto Desmond Jumbam

Desmond también fue muy clarito a la hora de analizar su historia: hace falta algo más que esfuerzo, en especial para los que forman parte de las minorías étnicas o raciales. «Evitaré consejos clichés como ‘no te rindas’ y ‘sigue tus sueños’. A riesgo de parecer pesimista, aconsejaría a cualquiera que tenga grandes sueños que espere y anticipe adversidades severas en el futuro».

«En mi opinión, todo el mundo se enfrenta a algún tipo de adversidad para alcanzar sus metas y sueños, pero las cartas están especialmente en contra de los de comunidades pobres marginadas. Yo fui uno de estos niños. Espero que mi historia inspire a niños de entornos pobres como en el que crecí yo, para saber que a pesar de las severas adversidades que se avecinan, es completamente posible lograr los sueños que pueden parecer más allá de su alcance».

«Somos parte de una nueva generación de africanos que anhelan cambios en Camerún (y en África)». Foto Desmond Jumbam

«También es muy importante trabajar duro y de manera inteligente. Desafortunadamente para aquellos que pertenecen a comunidades marginadas, tendrán que trabajar más duro para superar esos obstáculos. Pero como muestra mi historia, es completamente posible», insistió.

Otro punto clave: que tus amigos sean efectivamente eso. «También te aconsejo que te rodees de amigos que crean en tus sueños, que te inspiren y quieran lo mejor para ti», destacó.

«Aconsejo que te rodees de amigos que crean en tus sueños, que te inspiren y quieran lo mejor para ti». Foto Desmond Jumbam

Desmond aseguró estar «conmovido» por la enorme repercusión que tuvo su historia en las redes y sorprendido por los mensajes que le llegaron de millones de personas. Por lo que aprovechó la masividad para mostrar algo más de su nueva vida en su Camerún natal.

Allí acaba de dar una masiva charla para estudiantes de una escuela de la ciudad en la que se crió y en Twitter compartió una foto con un colega en la que habla sobre su principal sueño: «Somos parte de una nueva generación de africanos que anhelan cambios en Camerún (y en África) y nos damos cuenta de que debemos trabajar juntos, aprender unos de otros, compartir nuestras frustraciones y animarnos unos a otros para tener éxito en un sistema que tanto desea lo contrario».

Clarín

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