Graciela Ocaña denunció que el laboratorio que traerá la vacuna rusa “tiene graves antecedentes”

La diputada expresó su preocupación dio detalles del pedido de informe que solicitó al Gobierno para profundizar en el pasado del laboratorio HLB Pharma.


El pasado viernes 6 de noviembre, la diputada nacional de Cambiemos, Graciela Ocaña, presentó un pedido de informe ante el Gobierno para recibir detalladamente los antecedentes del laboratorio HLB Pharma, encargado de traer al país la vacuna rusa Sputnik V. Esta mañana, en diálogo con Magdalena y la Noticia Deseada, en Radio Mitre, explicó la gravedad de la situación con suma preocupación.

En primer lugar, la diputada aseguró que el anuncio del Gobierno sobre las 25 millones de dosis que llegarán al país la tomó por sorpresa. “Lo que más me sorprendió fue que el intermediario, el laboratorio HLB Pharma, que tiene antecedentes totalmente negativos. Desde sus integrantes hasta la comercialización y su situación económica”, comenzó.

Laura Di Marco fue quien recordó que los dueños del laboratorio en cuestión están ampliamente relacionados con el kirchnerismo. “Es una persona que estuvo presa por contrabando por distribuir productos medicinales. No tiene buenos antecedentes. Cuando estuve en el PAMI, nosotros los denunciamos porque le sacaban dinero a las clínicas y se quedaban con el 35% de los fondos“, profundizó en diálogo con Radio Mitre.

Y agregó: “Hace muchos años está en concurso, tiene cheques rebotados, deudas en los bancos y hasta con el propio Estado“. A su vez, la diputada Ocaña se refirió al precio estimado de la vacuna: “El primer anuncio dijo que el costo iba a ser de 12 dólares por cada dosis. El jueves una asesora del presidente Alberto Fernández habló de 19 dólares cada una. En definitiva, el presupuesto marca un valor entre 4 y 7 dólares por la compra de cada vacuna. Por eso también hemos solicitado el pedido de informes”.

Luego, se refirió a la ida de Carla Vizzotti a Rusia: “Queremos saber por qué hubo un viaje secreto, quiénes participaron. Tenemos estos interrogantes y nos parece que como integrantes de la comisión de salud deben ser explicados”. Bajo la misma línea, Nicolás Wiñazki detalló que quien acompañó a Viccotti a Rusia fue la esposa de Daniel Gollán, Raquel Méndez, mujer que según el periodista “tuvo un paso polémico por el ANMAT ya que permitió el uso del éxtasis líquido y otra droga”. “Ella sería la apoderada del laboratorio”, informó.

Graciela Ocaña, sobre la desconfianza ante la vacuna rusa

“Se tiene que esperar a que terminen la fase 3. No se puede autorizar ningún medicamento que no haya finalizado la fase 3. Según el protocolo se dice que ella va a terminar recién en abril 2021. Entonces, no entendemos cómo se puede acelerar la fase 3. También hay muchas dudas de dónde se va a producir porque la ley rusa establece que las vacunas que se producen en su federación no pueden exportarse”, cuestionó la diputada.

Con respecto a la negociación acelerada impulsada por una necesidad de encontrar la inmunidad ante el coronavirus, Miguel Wiñaski preguntó para cuándo llegará la respuesta del pedido de informe. “Con tanta irregularidad se requiere una urgencia”, sostuvo. Bajo la misma línea, su hijo mencionó la inmunidad que recibirá el laboratorio en caso de que la vacuna no resulte.

“Queremos conocer el contrato que existe entre el instituto ruso que produce la Sputnik V y el laboratorio  HLB Pharma. Se forzó la aparición de este laboratorio en el marco de la negociación de la vacuna y me parece que eso es muy grave. No es un problema política, es un problema sanitario. La política y la pandemia no se llevan bien, y si no entendemos eso se puede producir mucho daño”

Con respecto a la confiabilidad de la vacuna, Laura Di Marco cuestionó: “¿Por qué se pediría inmunidad a los laboratorios para algo que es seguro? Se están atajando a eventuales litigios de efectos colaterales que podría producir la dosis”. En respuesta, la diputada comentó que esta cuestión es igual en todos los países ya que se habla de una investigación rápida de urgencia. Sin embargo, aclaró: “Una vacuna tarda entre dos a cinco años mínimo para producirse”.

Un laboratorio no apto para el desafío

“No tiene la infraestructura ni la capacidad de comercializar ni de llevar adelante todo lo que implica un contrato de este estilo. No tiene ni siquiera respaldo comercial para llevar adelante esta operación. No tiene reconocimiento en el propio país. Creemos que detrás de esto está la política y eso es grave ya que estamos hablando de una vacuna para inmunizar a los argentinos”, cerró Graciela Ocaño.

Radio Mitre

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