Un familia mendocina asegura que los pulmones que le trasplantaron a un joven son del Wey Zapata

«La mano que él perdió es la mano que Dios nos dio», afirma un pariente del trasplantado. El relato de un músico que vino a tocar a San Juan, dejó donaciones para los afectados por el terremoto y ahora jura que la vida se lo devolvió. Su primo estuvo 23 años conectado a una mochila con oxígeno. 


Por Pablo Zama

El mismo gesto, dos guerreros. El Wey Zapata y el joven mendocino.

«Un guerrero dejó sus pulmones para que los tenga otro guerrero que luchó toda su vida». El relato llega desde una fábrica puntana, en plena madrugada del martes. El hombre se emociona hasta las lágrimas, porque asegura que el piloto Alberto «Wey» Zapata produjo el milagro: un joven, al que los médicos no le daban muchos años de vida, ahora tendrá aire para jugar algún picadito de fútbol, el deporte del cual es fanático.

Brayam Gabriel tiene 24 años y el mismo apellido que el Wey. Él es primo de un chico mendocino (se preserva la identidad del trasplantado) que tiene 23 años, la misma edad con la que murió el ídolo del motocross este domingo en una competencia en San Agustín, Córdoba.

«Con sus pulmones le dio a mi primo la posibilidad de seguir viviendo»

Todo se dio en Pascua. Y Brayam Zapata se emociona cuando le repasa la secuencia a Diario Móvil. Para él es un milagro. Porque percibe una historia circular y con el leitmotiv de la solidaridad.

El timbaletero puntano Brayam Zapata.

Zapata integra el Grupo Locura (de cumbia puntana, compuesto por 8 músicos), que el fin de semana anterior a la tragedia de los otros Zapata llegó para hacer una gira por los bares sanjuaninos.

Antes de tocar, el grupo dejó donaciones para cientos de afectados por el terremoto y las inundaciones en la provincia. Brayam es católico, y no puede dejar de vincular las coincidencias con un impulso místico.

«Cuando me enteré dije ‘esto puede ser algo que me devolvió Dios porque fuimos a San Juan a ayudar y este chico que tuvo el accidente es sanjuanino’. Me emociono porque es tremendo», dice, con la voz entrecortada, convencido de que los restos son del Wey.

El periodista Jorge Castro, amigo suyo, le había dicho una frase bíblica: «Que tu mano izquierda ignore lo que hace la derecha, para que tu limosna quede en secreto». «Se me pone la piel de gallina al escuchar eso», dice, porque la recompensa fue grande. Pero no puede dejar de pensar tampoco en la tragedia de la familia sanjuanina.

El Grupo Locura en San Juan.

«Leí lo que le había pasado al Wey Zapata, que perdió un brazo en un accidente y creo que esa mano es la que nos dio en este momento, junto a sus pulmones para mi primo. Es algo fantástico», expresa el hombre, que pasada la 1 del martes termina de cenar y se prepara para continuar con su labor de limpieza en una fábrica de pañales, ubicada sobre la ruta nacional 147, que viene a San Juan.

El músico sabe que «la familia del Wey esta muy mal por la pérdida de su ser querido». Quizás como consuelo para ellos afirma: «Con sus pulmones está haciendo feliz a la familia de mi primo, porque le da una posibilidad de seguir viviendo».

«De chico no le daban muchos años de vida, fue muy duro»

Desde bebé, el mendocino vivía gracias al oxígeno artificial que obtenía de una mochila con la que paseó por la escuela primaria y secundaria. Con sus sueños a cuestas, esperando algún día respirar gracias a dos pulmones.

«Estaba en una lista de espera para trasplante desde hace bastante tiempo. De chico no le daban muchos años de vida. Fue muy duro para la familia tener que decirle eso. Pero fueron pasando los años y con la fe de todos y las ganas de vivir que tiene él hizo una vida normal. Aunque no podía practicar su deporte favorito», relata el músico, encargado de tocar los timbales en el Grupo Locura.

Hace poco más de una semana, Brayam y sus amigos juntaron donaciones suyas, de sus familiares y vecinos, que le dieron ropa y mercadería, para colaborar con los sanjuaninos.

«Nosotros somos de un barrio humilde, que se llama Virgen de Luján. Quisimos ayudar de corazón. Fuimos a Pocito, Rivadavia, Rawson y Capital», cuenta.

«No sé de qué manera se puede agradecer esto»

El Semana Santa, los caminos de los cuyanos parecen haberse cruzado: el viaje de los puntanos, la desgracia de un sanjuanino y la esperanza de un mendocino, como parte de un retrato en donde la muerte volvió a dar vida, y dejó dolores y alegrías. Así lo relata la familia mendocina que también hizo posteos en redes sociales.

El joven que continúa internado por precaución en el Hospital Italiano de Mendoza es hincha de Gimnasia La Plata. Por eso, en el último tiempo recibió el apoyo, a través de videos, de los jugadores que hasta noviembre fueron dirigidos por Diego Maradona.

El domingo, cuando San Juan empezaba a llorar al talentoso Alberto Zapata Bacur, el otro joven era trasplantado. «No sé de qué manera se puede agradecer esto». Braiam quiere conocer a los padres del Wey y darles un abrazo. «La mano que él perdió en el otro accidente, es la mano que Dios le dio a mi primo para que siga viviendo», dice, muy seguro.

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