Eligió no abortar y su bebé nació sin sus piernas y sin un bracito: “Fue mi mejor decisión”

La familia comentó la historia del bebé que podría tener el síndrome de la anda amniótica y aseguran que no cambiarían su decisión si volverían al pasado.  


Rosie Higgs, una mujer de 29 años que vive en Londres, dio a luz a su hijo Henry después de saber que el feto sufría malformaciones severas, porque le faltaban las dos piernas y un brazo. Ahora se siente orgullosa de su decisión. Y ratifica su postura de no abortar. 

A la madre ya le habían advertido antes del nacimiento de Henry, de 11 meses, que podría tener el síndrome de la banda amniótica, que hace que las extremidades de un bebé no puedan crecer correctamente en el útero. Pero ignoró a familiares y amigos que le preguntaron si iba a interrumpir el embarazo, si iba a abortar y calificó la decisión como «la mejor que tomé». 

Henry también debió ser operado para separar su mano y ahora le encanta chapotear en el baño, moverse y tocar sus juguetes.

Rosie, que trabaja de auxiliar en una escuela de educación especial, de Harrow, Londres, dijo: «Cuando me dijeron que mi bebé solo tendría un brazo y no tendría piernas, estaba muy preocupada. No tenía ninguna duda en mi mente de que me quedaría con él, sin importar lo que me aconsejaran».

El matrimonio Higgs y los tres hijos. Foto: Facebook

El matrimonio Higgs y los tres hijos. Foto: Facebook

«Es capaz de agarrar las cosas sin problemas, lo que es realmente sorprendente. Está progresando muy bien. Henry está feliz, le encanta sentarse, pero tenemos que tener cuidado. No puede usar un andador porque no sería seguro para él porque no tiene las extremidades inferiores», comenta Rosie sobre la evolución de su hijo.

El bebé se desarrolla normalmente: levanta la cabeza, se da vuelta, y levanta objetos. Y balbucea permanentemente, como si mantuviera una conversación. Sólo tuvieron que adaptarle la ropita.

La familia está pensando cómo deberán adaptar la casa para que sea un lugar seguro a medida que el bebé vaya creciendo. Y ya consultaron con una ortopedia que les proveerá las prótesis adecuadas.

El pequeño Herny, todo amor. Foto: Facebook.

El pequeño Herny, todo amor. Foto: Facebook.

«Henry está progresando tan bien que no tengo ninguna preocupación por su futuro. Sé que siempre será un poco diferente, pero lo tomamos día a día y sé que podrá hacer frente a cualquier desafío futuro».

Para hacer las cosas más difíciles, Rosie dio a luz a su bebé durante la cuarentena por coronavirus, por lo que no tuvo a su madre, Paula, de 55 años, ni a su compañero Peter, de 39, a su lado.

Pero cuando Rosie llevó al bebé a casa para conocer a su hermana, Alice, de 13 años, y su hermano, Michael, de siete, no se inmutaron ante su hermano.

Rosie agregó: «No poder tener a mi madre conmigo en el parto fue desgarrador, especialmente porque sabía que Henry tenía un alto riesgo. Afortunadamente, la médicas fueron absolutamente increíbles. Estuve muy estresada durante todo el embarazo y cuando nació Henry ellas me preguntaron si quería verlo de inmediato porque estaba nerviosa. Fue una acumulación y una preocupación cuando salió por primera vez ya que no sabía qué esperar. Cuando me lo dieron, me enamoré».

El parto de Henry,en 2020. Foto: Facebook

El parto de Henry,en 2020. Foto: Facebook

Desde el nacimiento de Henry, Rosie recibió apoyo de Reach, una organización benéfica que ayuda a niños con diferencias en las extremidades superiores.

«Estuve en contacto con muchos padres en posiciones similares. Han sido increíbles. Realmente me ayudaron a superarlo. Es un niño tan feliz y no deja que su discapacidad lo detenga de ninguna manera. Es un coqueto, tiene una sonrisa descarada y siempre se ríe. Ama a su hermana mayor. Puede que no tenga todas las extremidades pero es absolutamente perfecto para mí».

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