Una argentina se fue París, pero decidió REGRESAR: «No me voy a quedar porque no hay inflación»

Carolina Noir contó su experiencia de ir a trabajar a Francia, lugar donde no se sintió cómoda. Por eso decidió regresar a su ciudad natal, con sus afectos. «La idea era irme y no volver», dijo. Pero no todo fue como lo imaginaba.


Carolina Noir, vivió toda su vida en la ciudad de San Isidro y tenía el anhelo de una experiencia en el exterior. A sus 24 años logró conseguir los medios necesarios para emigrar y lo hizo a París. Dejó su casa, trabajo fijo y a sus afectos: «la idea era irme al exterior y no volver», contó a Infobae.

«Crecí, me crié y viví toda la vida en San Isidro. Hice un par de experiencias en el exterior, y siempre me fascinó la cultura europea. No había tenido la oportunidad de viajar a esos destinos entonces cuando pude no lo dudé en hacerlo», detalló.

Carolina se recibió de diseñadora audiovisual en la Universidad Argentina de la Empresa (UADE), había juntado algo de ahorros y no tenía ninguna responsabilidad que la atara a su ciudad, Buenos Aires.

Pensó mucho el plan de emigrar y en julio de 2019 se compró un boleto de avión para llegar hasta París. Desembarcó ansiosa y expectante. «Desde Buenos Aires había entrado en contacto con una casa de fotografía, a unos 40 kilómetros de la ciudad, que necesitaba empleados y me tomaron rápidamente. El sueldo era normal, ganaba 1300 euros (1450 dólares) por cuatro días laborales lo que me permitió alquilar una habitación y ahorrar», relata. Para Carolina, el sentido de esta experiencia siempre fue que le sirviera formarse en su rubro y aprender desde el lado cultural y humano.

Al llegar y con el transcurso de los días, no era lo que imaginaba. «En la primera semana tuve situaciones violentas y de acoso por parte de gente que me crucé en la calle. Algunos conocidos me dijeron que era bastante común. Lo minimicé porque acaba de poner los pies en Francia», decrcibió.

«¿Viste el mito de que los franceses son cerrados y poco amables?», preguntó la joven para confirmarlo: «bueno, lo constanté». «Si no hablás el idioma te ignoran, si te desenvolvés como lo hacía yo, un poco mejor… pero no se caracterizan por su simpatía. Ese fue el primer balde de agua fría«, consideró.

El trabajo le encantaba. Se trataba de un emprendimiento familiar dedicado a retratar los eventos sociales. «Tiene un ritmo tranquilo de trabajo, sin la ansiedad que nos acostumbran acá, eso es interesante. El rubro tiene sus variantes, la demanda aumenta según la temporada de festejos… aprendí mucho durante esos casi seis meses aunque la relación con mis jefes no era la mejor, teníamos varios choques culturales».

En Marsella la ciudad de su bisabuela
En Marsella la ciudad de su bisabuela

.¿Qué piensan de la Argentina y de los argentinos ?

-No voy a generalizar, la gente con la que me crucé tenía una imagen negativa de los latinos en general: “Ustedes vienen a sacarnos trabajo”. Después, desconocen bastante el país, la cultura, las costumbres. Claro que sí conocen a Messi y a Maradona…

En ese tiempo en Europa aprovechó para recorrer países limítrofes, ciudades cercanas y pueblos poco explorados. «Eso era lo que más disfrutaba, pero el día a día no se me hacía tan llevadero, así que más de una vez pensé en pegar la vuelta».

«Renuncié a la casa de fotografía y me llegó una propuesta irrechazable en el Parque de diversiones más famosos el mundo: Disney. Pero dije que no».

Cuando podía hacia viajes relámpago por lugares a París. En esta foto de la casa de Claude Monet, en Giverny, Normandía donde podes visitar la casa del famoso pintor impresionistaCuando podía hacia viajes relámpago por lugares a París. En esta foto de la casa de Claude Monet, en Giverny, Normandía donde podes visitar la casa del famoso pintor impresionista

La vuelta a Buenos, otra decisión compleja

«No me voy a quedar en un lugar donde no estoy a gusto, extrañando a mi familia porque no hay inflación. No es como te lo cuentan en las redes sociales», admite. Entonces hizo las valijas y volvió a su casa. «Llegué a los de mis padres en enero de 2020, meses antes de que la pandemia llegara a la Argentina. Me costó no verlo como un fracaso».

El primer mes en San Isidro reconectada con sus afectos fue increíble para Carolina. «Estaba muy feliz porque fueron todos motivos de celebración: las reuniones, las salidas, los eventos, volví a sentirme en casa. No me importaba no tener trabajo».

Pronto llegó la pandemia, y la situación económica se complicó en la familia Noir. «Mis padres al ser de riesgo no podían trabajar, y empecé a hacer trabajos freelance para ayudar, desde dar clases de inglés a vender gorros mientras enviaba mi currículum a diferentes empresas».

En julio del 2020 la suerte le cambió. La llamaron de Mediapro para el sector NetOps, que se encarga de las repeticiones de la programación de Latinoamérica. «Sin contactos directos, ni referencia, apliqué por la página. No lo podía creer, tenía un puesto en mi rubro y en el lugar de mis sueños«, admite.

Después de eso, en octubre del 2020 se mudo a un departamento de dos ambientes en el barrio de Vicente López, y hace unas semanas se compró su primer auto. “No tenés que irte para estar bien. Aprendí a valorar lo que te da la Argentina, desde mi experiencia acá podes progresar y además estar rodeada del amor de los tuyos”.

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