Estela recuerda a su esposo, el eterno Mario Pereyra, en el día de su cumple: «siempre fue muy dadivoso»

Estela González de Pereyra, la viuda del sanjuanino que dejó una marca en el ámbito de los medios de comunicación, recordó a su esposo en el día de su cumpleaños, mismo que cumplirían 54 años de casados.


Un 20 de julio de 1943 nacía el sanjuanino, Mario Pereyra, gran locutor y referente de muchos comunicadores sociales de la provincia y del país. Tras su muerte, el año pasado, su esposa Estela «Lita» González, lo recordó en el día que, además, celebrarían 54 años de casados.

«Estoy un poco conmocionada con todo esto y he aprovechado para quedarme en cama, porque estoy con un resfrío, haciendo un poquito de duelo», relató en diálogo con Radio La Gente.

«Dentro de unos días van a ser 9 meses que no lo vi más y que no lo tengo más», recordó Estela, sobre el momento en que fueron diagnosticados con COVID-19 y luego fueron internados.

«Nos mandaron a terapia intensiva y nunca más lo vi. Cuando salí, mis hijas me dijeron que había muerto», contó. «Estaba perturbada mentalmente, no me daba cuenta lo que significaba. Pasaron los días y la niebla mental fue despejando. Me fui haciendo cargo de todos los espacios que él ocupaba en mi vida y que ahora estaban vacíos. Es muy feo, muy doloroso y los estoy transitando«, expresó.

Los mejores recuerdos pasan por la cabeza de Estela Gonzáles, quien fue la gran compañía de Mario Pereyra desde que nació, literalmente. Es que con la complicidad de su madre y de la del difunto locutor sanjuanino, ambos se conocieron.

Cuando Estela nació, su madre era amiga de su suegra, cuando vivían en la calle Patricias Sanjuaninas, antes de San Luis, en la capital de San Juan. «Pasado unos días (de su nacimiento), mi suegra fue con él, cuando tenía 4 añitos, para que me conociera», recordó emocionada.

Desde ese momento, un lazo unió para siempre a Mario y Estela: «Siempre decíamos que nuestras madres ahí armaron nuestro casamiento. Nosotros nos seguimos viendo toda la vida, aunque pocos días. Yo iba algunos días a San Juan y él venía a Cruz del Eje», agregó en su conmovedora historia de amor.

«Siempre sentíamos que nos gustabamos, pero no pasaba nada», detalló. Fue así, hasta que un día se reencontraron en Sasn Juan, precisamente en un baile: «me dijo ‘si vamos a casarnos, nos casamos el 20 de julio, que es mi cumpleaños’ y lo le dije que sí, y así fue», recordó conmovida.

Ya de casados, la vida los unió más y más. González esperaba a Pereyra que llegara de trabajar a las 15, para almorzar juntos. «Después, se dormía una siestita, como buen sanjuanino. A las 17 se preparaba y se iba de vuelta a la radio», describió.

«Así fue nuestra vida, hasta que surgió la pandemia», dijo González. La llegada del coronavirus fue lo que acabó con la vida de Mario. Durante 7 meses mudó la radio a su casa, pero ni eso pudo evitar el lamentable final. Sin embargo, recordó ese lapso de tiempo como uno de los mejores, ya que jamás lo había visto trabajar: «Yo abría la puerta de mi cocina y lo veía haciendo el programa. Nunca lo había visto trabajar, y ahí lo pude ver en mi propia casa. Fueron los mejores 7 meses», expresó Lita.

Pese a los cuidados que tenía Pereyra, se contagió y eso provocó su muerte. «No hay que preguntar quien contagió, porque no se sabe», alegó y advirtió sobre el virus: «se la pasa muy mal, a algunos se los lleva como a él, a mi me dejó», recordó triste.

Las virtudes de Mario Pereyra

Al ser consultada sobre las virtudes que destacaba de su esposo, Estela no dudó y resaltó la lealtad y solidaridad del locutor sanjuanino. «A él le dolía mucho la necesidad de personas o familiares y corría a ayudarlos. Era muy, pero muy dadivoso. Eso era parte de lo que su madre y su padre le habían inculcado», sostuvo.

«Lo hacía siempre y por lo que decían sus compañeros de la radio, sé que también lo hacía en la radio. Y nunca quería que se supiera», agregó.

Además, destacó otra gran virtud, que fue puertas adentro de la familia, que es la que tuvo como padre y marido. «Eso es lo que nos ha quedado a nosotros. Es el mejor legado», expresó.

A poco menos de un año, Mario Pereyra es recordado por miles de personas en el país y, más que nada, en su San Juan natal. Eso para Estela representa un «abrazo al alma», sobre todo en nuestra provincia, que para él «era su mundo, su patria», concluyó González.

 

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