María Eugenia Vidal: “Hay que convertir la BRONCA en un voto CONTRA el gobierno”

La precandidata a diputada de Juntos en la Ciudad de Buenos Aires pidió dar un mensaje al kirchnerismo para que “pare con este camino hacia un país menos educado, más pobre, más sometido y con menos libertad”.


María Eugenia, este ciclo de entrevistas arranca sellando un pacto de sinceridad brutal entre el periodista y el entrevistado. Seguramente te pregunte cosas que no te van gustar. ¿Cuento con tu sinceridad al 100%?

-Dale. Perfecto.

-Si pudieras elegir la primera pregunta de esta entrevista, ¿qué dirías?

-Me gustaría que me preguntes por qué tenemos que ir a votar el 12 de septiembre.

-Ok. ¿Por qué tenemos que ir a votar el 12 de septiembre?

-Porque el 12 de septiembre definís tu oportunidad de darle un primer mensaje al gobierno. Es el derecho de expresar en tu voz si las cosas están yendo como querés o no. Yo impulso que todos vayan a votar. Sabiendo que lo van a hacer seguros porque Fernán Quirós, como se ocupó de que tengamos escuelas seguras para nuestros hijos, se ocupó de que el domingo 12 de septiembre vayamos a votar seguros. Hay algo muy fuerte que es un mensaje al kirchnerismo para que pare con este camino hacia un país menos educado, más pobre, más sometido, con menos libertad.

Queda claro cuál es el primer mensaje que María Eugenia Vidal quiere dar al comienzo de esta charla que se hace vía telefónica cuando ya es de noche en medio de una semana agitada por la campaña. Elige comenzar pidiéndole a la gente que vaya a votar, consciente de la apatía popular que absolutamente todos los sondeos de opinión pública muestran con relación a la clase política y a las elecciones. Referencia de arranque a Fernán Quirós, ministro de salud de la Ciudad y uno de los dirigentes con mejor imagen en todo el país. Hace foco en la cuestión de las escuelas, cuya apertura en la Capital Federal dividió aguas entre Larreta y Alberto Fernández. Y establece un claro clivaje con el kirchnerismo, algo que el larretismo empezó a hacer en estas últimas semanas para evitar que el voto duro se vaya con López Murphy o con Milei.

María Eugenia Vidal entiende este juego a la perfección. No es nueva en esto. Es licenciada en Ciencia Política por la Universidad Católica Argentina y hace política desde los años 90 cuando se sumó al Grupo Sophia, un think tank creado por Horacio Rodriguez Larreta, en quien ella se referencia desde entonces.

-Entiendo que elegís arrancar esta entrevista haciendo un llamamiento a votar porque sos consciente de que la gente está apática. ¿Correcto? Las elecciones de Salta y de Corrientes mostraron altos porcentajes de ausentismo. Eso es un mensaje.

-En la calle, veo mucha desesperanza. Argentina está de luto, Gonzalo. Fue un año y medio muy duro. Se perdieron muchas vidas. Muchos no se pudieron despedir de sus seres queridos. Se cerraron más de 100 mil comercios y PyMEs. Se perdieron trabajos. Nuestros hijos estuvieron encerrados sin poder ir a la escuela. Hubo pérdidas que no se pueden recuperar. Eso hace que haya tristeza, desesperanza y bronca. Lo que le digo a la gente es que convierta esa bronca en un voto contra el gobierno. Que le diga basta. Basta de mentiras. Basta de relato. Basta de decirnos lo que tenemos que hacer mientras ellos hacen otra cosa. Ese “basta” es una oportunidad el 12 de septiembre.

-Hagamos como si nos encontrásemos en los pasillos de la facultad cuando estudiabas Ciencia Política. Te cruzo y te pregunto: María Eugenia, en base a todo esto que decís, ¿te parece que la campaña es buena o es un tanto banal, muy tiktokera?

-Yo creo que hay distintas formas de comunicarse. Cuando yo terminé mi carrera, no existían ni Tik Tok, ni Instagram, ni Twitter. Y los políticos tenemos que estar en todos los canales de comunicación para que lleguen nuestras propuestas. Sobre todo para escuchar. Lo mejor que me pasa en Tik Tok no es lo que publico, es lo que me pasa después. Los mensajes que me llegan, cómo los contesto, la manera de conectarme con un público que hoy no mira medios tradicionales. Está bueno que sepan qué se vota, cuándo se vota, por qué es importante que vayan a votar, qué queremos representar. Después podes decir si te gusta o no te gusta cómo lo digo pero me parece que es importante estar ahí.

-Te confieso que me sorprendió mucho el Tik Tok que hicieron con Fernán Quirós sobre las vacunas. Lo mismo, tu posteo en redes con Crescenti y su chaleco del día de la tragedia de Once. Si pudieses volver el tiempo atrás, ¿harías de nuevo esos posteos?

Yo puedo ser muy dura, plantarme en peleas en las que creo pero no creo en la descalificación.

-Mirá, lo de Fernán (Quirós)… Si sirvió para que al menos una persona que vio ese Tik Tok sepa cómo se combinan las vacunas y que son seguras ya solo por eso sirve. Y lo de Beto (Crescenti) yo lo tomo como una muestra de afecto enorme que me haya entregado ese chaleco. La gente no sabe mi historia con él. Yo con Beto trabajé en la calle cuando fui ministra en situaciones muy difíciles. En el derrumbe del edificio Mitre, en incendios, en situaciones de desalojos, en el Indoamericano. Nos conocemos desde hace muchos años. No fue un regalo de campaña política. Fue un reconocimiento a un trabajo conjunto. Yo entiendo que la política está muy desprestigiada y que ya nadie les cree a los políticos. Pero detrás de ese regalo había muchos años de relación y de historia.

-Yo tengo la sensación de que hay una especie de “vale todo” que se ha intensificado en estas últimas semanas. ¿Te gusta este clima de campaña?

-Yo no creo en esa forma de hacer política. A mí, nunca me vas a escuchar descalificando, agrediendo, poniéndome violenta. No creo en eso. Nunca hice eso. Ni en campaña ni fuera de campaña. Yo puedo ser muy dura, plantarme en peleas en las que creo pero no creo en la descalificación, en no escuchar al otro.

-¿No creés que en tu lista tenés algunas personas que actúan de manera un tanto agresiva? Pienso en Iglesias o en Ajmechet.

-Yo creo que cada uno da las peleas como mejor las siente, como mejor las expresa. Yo no creo que Sabrina ni Fernando sean personas agresivas. Te puede gustar o no algunas expresiones que han tenido. Pero no creo que sean personas violentas ni agresivas.

-La sensación que da es que ellos no tienen tu predisposición de entenderse con el otro. Vos mantenés un buen vínculo con Sergio Massa, has cruzado mensajes con Máximo Kirchner…

-Aclaremos que no es que yo me siente a tomar café con Sergio ni con Máximo. Tuve intercambios con Sergio cuando fui gobernadora porque necesitaba el acompañamiento de sus diputados y senadores porque yo estaba en minoría legislativa. Lo necesitaba para aprobar el presupuesto u otros proyectos clave como el límite a la reelección indefinida o la paridad de género. Con Máximo chateé un par de veces siempre por leyes. Igual yo creo que se ha tratado de instalar un falso dilema entre diálogo y firmeza. Yo creo que vos podes sentarte a hablar con alguien y al mismo tiempo ponerte firme con las peleas que tenés que dar. Yo, cuando era gobernadora, me bajé de una camioneta cuando me estaban tirando piedras los de un sindicato de guardavidas y me planté de cara a ellos. Y no me puse a pensar si estaba tomando riesgos. Y cuando se tomó él Indoamericano en 2010 y yo era ministra me metí adentro del Indoamericano. Fui y los encaré. Esa es la firmeza. Lo demás, hacer un discurso incendiario en televisión, ponerte violento, descalificar… Eso no es ser firme.

-Cuando escuchás las declaraciones de Patricia Bullrich sobre vos, ¿te joroba?

-No. Patricia me parece una persona valiente que siempre da todas las peleas por las cosas en las que cree. Después podemos estar de acuerdo o no en algunos casos. En los más importantes, estamos de acuerdo.

-¿Me equivoco si digo que vos vas camino a ser la próxima candidata a Jefa de Gobierno de la Ciudad?

-No me compro ningún cargo futuro. Hoy tengo muy claro cuál es la pelea que tengo que dar. Y la pelea que tengo que dar es para que no haya mayoría del kirchnerismo en la Cámara de Diputados. En 2023, voy a estar donde tenga que estar para que le ganemos al kirchnerismo que nos propone este modelo de país con el que no estoy de acuerdo. Este último año y medio hicieron un abuso de poder y se convirtieron en una casta con privilegios. La Argentina no puede tolerar eso. No estoy especulando con qué voy a hacer en 2023.

-Pero sabés que ahí tenés un tema con Martín Lousteau. Digo, él después de enfrentar a Larreta se sumó a su proyecto a cambio de algo. Y ese “algo” tiene que ver con sus aspiraciones en 2023 en Ciudad de Buenos Aires.

-Para mí eso es una especulación. Martín puede ser candidato a presidente, candidato a jefe de gobierno. Creo que es un gran dirigente. Puede hacer lo que quiera hacer.

-Volviendo al tema de tu pelea contra los valores del kirchnerismo, si yo me pongo en abogado del diablo puedo decirte que uds. tuvieron la causa de las escuchas ilegales, la mesa judicial que incluso fue denunciada por Elisa Carrió, los Panamá Papers… ¿Hacés mea culpa por el espacio político?

-Yo me convertí en querellante en la causa por espionaje porque quiero saber qué pasó y quiénes son los responsables pero nunca puse en duda en ninguno de los temas de los que estás hablando la honestidad de Mauricio (Macri). Lo conozco desde hace más de 15 años. Nunca podría poner en duda su honestidad. Si no, no podría seguir haciendo política con él.

No me compro ningún cargo futuro. Hoy tengo muy claro cuál es la pelea que tengo que dar.

-¿Y si te pregunto por el gobierno de Macri? Digo, si uno ve los indicadores objetivos de la macroeconomía ni el gobierno de Cristina ni el de Macri fueron buenos.

-Hay un dato de la realidad: de los últimos 30 años Juntos por el Cambio solo gobernó 4. Si vamos a ver responsabilidades veamos cuánto tiempo gobernó cada uno y qué medidas tomó.

-Hagamos una suerte de esfuerzo republicano para buscarle virtudes a los adversarios y defectos a los amigos. ¿Qué le reconocés a Cristina Kirchner?

-Le reconozco haber impulsado la Asignación Universal por Hijo que fue un proyecto de Lilita Carrió.

-¿Qué virtud le encontrás a Alberto Fernández?

-La verdad, ninguna.

-¿De Kicillof qué rescatás?

-Me cuesta. Cuando me llamó, lo hizo por leyes que había que sacar en la Legislatura. Es muy cerrado, muy dogmático.

-¿A Leandro Santoro qué virtud le encontrás?

-Que hasta ahora viene haciendo una campaña sin agresiones ni descalificaciones. No es poco.

-Invertimos el sentido. ¿Qué no te gusta de Macri?

-Es pésimo cantando y bailando. (Rie)

-¿Y en la política?

-Creo que hubo cierta ingenuidad al principio de su gobierno al plantear promesas.

-¿Qué no te gusta de Horacio Rodríguez Larreta?

-Se da muy poco tiempo para él. Le cuesta pensar en él.

-¿Qué no te gusta de Martín Lousteau?

-Qué difícil. No tengo nada que no me guste de Martín.

María Eugenia Vidal nació en el barrio de Flores el 8 de septiembre de 1973. Hija de una familia de clase media, es hincha de Boca, “obvio”. “Y no soy de Boca por Macri, eh. Soy de Boca por mi papá”, aclara. Fanática de la música, desde Cristian Castro hasta Coldplay, se jacta de tener buenas listas en Spotify. Y, por la sana presión de uno de sus hijos, hoy hasta se le anima al freestyle. Le gusta leer libros. Se reconoce fan de Claudia Piñeyro y de Eduardo Sacheri. Su punto débil es el deporte. “Soy un desastre. Odié él deporte de chica. Ningún deporte me salió bien. Es una frustración”.

Hubo cierta ingenuidad al principio del gobierno de Macri al plantear promesas.

-¿Qué no te gusta de vos?

-Soy muy organizada y metódica para mi trabajo pero no para mi vida. Soy un poco desordenada en mi vida. Despiste y desorden. No me gusta.

-¿Hacés terapia?

-Sí, desde hace muchos años. Pero no creo que solucione eso. (Rie)

-¿Estás feliz hoy en día con tu vida personal?

-Sí, no puedo pedirle más a la vida. Tengo tres hijos hermosos. Tengo un hombre que es un gran compañero y persona. Tengo a mis padres vivos.

-¿Te pesó mucho toda la historia de Quique (Sacco) antes de conocerte a vos? Me refiero a Débora Pérez Volpin, su impronta, su muerte…

-No. Lo admiré desde el primer día. Eso fue lo primero que me hizo mirarlo. Admiré el equilibrio, la templanza, la fortaleza con la que tanto él como los hijos de Débora y la familia de Débora buscaron justicia. Es muy difícil ser familiar de una víctima de mala praxis. Y creo que ellos lo hicieron dándole un ejemplo a toda la sociedad, peleando hasta al final por tener un fallo. Yo lo admiro por eso. Nunca podría pesarme su historia.

-¿Cómo te levantó Quique?

-10 días después del programa de Mirtha (Legrand) me mandó un mail. Fue como escribirnos cartas. No con la inmediatez que tiene el whatsapp, que tenés que contestar enseguida, que tenés que pensar cosas. El mail te permite otros tiempos. Estuvimos escribiéndonos mails durante casi tres meses.

-Bien a la antigua.

-Sí. A mi me encantó. Escribir un poco más largo te lleva a contar cosas de vos, más profundas. Nos fuimos conociendo así hasta que pasó la elección. Yo no quería mezclar las cosas. Quería proteger cualquier cosa que sucediera entre nosotros. Así que nos vimos después de la elección. Fuimos a cenar y empezó todo. Es una muy buena persona. Yo siempre le digo: “A vos, nadie puede no quererte”.

-Si tuvieses la oportunidad de pedir perdón por algo, ¿por qué lo harías?

-Les pediría perdón a mis hijos por no haber estado todo el tiempo que están otras mamás. Soy una mamá diferente. Les tocó irse a vivir a una base militar. Les tocó vivir con custodia. No tuvieron la vida que tuvieron otros chicos. Tuvieron otros costos. Por todo eso que se perdieron les pido perdón. Uno elige hacer política. Pero a la familia no la elige. Decir que la vida, como dice Quique, te da revanchas siempre. La pandemia y el encierro nos dieron la oportunidad de estar juntos mucho tiempo después de todos esos años en los que estuve fuera de mi casa.

Fuente: TN

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