Joven realizó una rifa para juntar dinero y poder recibirse: «Cumplí mi sueño»

Ana Bustamante pasaba por un mal momento económico y decidió organizar una rifa para juntar dinero.


Leían las notas del examen y cuando escuchó «Ana Bustamante 8», cayó en la cuenta que su objetivo estaba cumplido. «Lo único a que atiné fue correr a abrazar a Sofi, mi hija, que no paraba de llorar… ¡estaba tan emocionada esa nena!», evoca el atardecer del martes que pasó la joven que alcanzaba su título de Trabajadora Social.

Hace algunos meses -junio de este año- organizó una rifa para recaudar los fondos que necesitaba para terminar su carrera. Ana Carolina Bustamante (26) es una joven santarroseña que en plena pandemia se fijó el firme propósito de graduarse para conseguir un trabajo fijo.

Es fácil imaginar con cuánta ilusión habrá pegado su cabeza a la almohada -luego de sentir que el objetivo estaba cumplido-, ahora sí convencida que pronto podrá conseguir un empleo relacionado a la profesión que eligió. Y que tal vez le permitirá un pasar más tranquilo para criar a Sofía sin que a su niña le falte absolutamente nada.

El contexto.

Porque a quien le caben dudas que contar con un título otorga otras posibilidades, para tratar de conseguir un empleo bien remunerado, de contar con una obra social, y de desarrollarse.

Sabemos que son tiempos complicados. No pocos son los que se encontraban cursando una carrera y la vieron interrumpida cuando la pandemia sorprendió al mundo. Una situación impuesta mayormente por el contexto de la plaga, que obligó a suspender las clases por varios meses, y además porque en muchos otros casos la mentada virtualidad no alcanzó a todos los sectores.

Lo sucedido con Ana tuvo que ver en parte con eso, con el escenario de incertidumbre que se impuso en el mundo, y que naturalmente la llevó a dudar sobre sus posibilidades de acceder al ansiado título de Trabajadora Social, carrera que cursaba en un instituto privado.

Y no era por falta de voluntad, pero ciertamente no estaba en condiciones de terminar la carrera.

Impedida por una deuda.

La situación la superó -como a tantas personas, como a muchísimas-, porque se vio afectada en su economía familiar y no pudo afrontar la cuota mensual con lo que se le generó una deuda que, cuando quiso intentarlo, le impidió rendir la última materia.

«No tenía trabajo, vivo sola con mi hija Sofía (7) desde hace unos tres años… lo único es que vivimos al lado de la casa de mi padre, así que siempre estamos juntos y eso nos ayuda», contó.

Recordó que estuvo algún tiempo vinculada a la actividad comercial, «primero con un kiosco, después en un comercio atendiendo al público, pero ahora estoy desempleada», le dijo a este diario allá por junio de este año.

La complicación en el instituto donde cursaba la carrera de Trabajadora Social era que tenía que reunir más de 120 mil pesos, eso sin los intereses, un monto que estaba lejos de sus posibilidades.

Rifa para juntar fondos.

Hace algún tiempo, de una reunión de un grupo de amigas y su familia surgió una idea: «¿Y si hacemos viandas para vender?». Pero no iba a ser tan fácil.

Alguien propuso hacer una rifa con un módico premio para juntar el dinero. «Y eso hicimos: a un precio accesible decidimos hacer lo que llamamos ‘rifa dominguera’, porque la sorteábamos el 19 de julio, previo al Día del Amigo. El premio fue un asado con vino al ganador; el segundo dos hamburguesas completas; tercero un corte de cabello y cuarto un perfume… ¡Y por suerte las vendimos todas!», dice agradecida.

El gran momento.

Este martes que pasó Ana rindió «Política Social», y su nota fue un «8». Un par de lágrimas rodaron por sus mejillas cuando sintió que el objetivo estaba cumplido. Si eso y el abrazo con su pequeña Sofía no era la felicidad, se le parecía mucho.
Y cuenta aún entusiasmada: «Estudié sola porque mis compañeros y compañeras ya están recibidos; pero igual una semana entera vino a ayudarme Nicolás, un amigo y compañero que tiene ¡toda la cancha con las políticas públicas!», se ríe con ganas la flamante Trabajadora Social.

Y sigue: «Me saqué un 8 y por supuesto fue mi mejor final. No sólo porque fue el último sino porque lo disfruté al máximo. ¿El festejo? Con mis amigas y amigos… con mi hijita, mis hermanos y mi papá, al que fuimos a ver a su casa con toda la caravana. Terminamos en un bar, donde las mozas me estaban esperando con un pizarrón hermoso… todo decorado. Es que con ellas establecimos un vínculo re lindo porque después de rendir cada final de la carrera terminábamos tomando una cerveza ahí», explica.

Ayer Ana estuvo limpiando la casa de una amiga «pero ya es mi último día de trabajo… ahora lo que espero obviamente es poder ejercer… en donde sea, pero de lo que estudié y lo que tanto me gusta… Pero igual con la idea de seguir capacitándome para conseguir la licenciatura. Digo la verdad: en lo único que pensé cuando salí de ese final era correr a abrazar a Sofi que no paraba de llorar…», dice aún emocionada.

«Sentí como que abrazamos el cielo juntas… porque ahí está mi trabajadora social preferida que es mi mamá (se llamaba María Angélica Garciarena; Ana comenzó a estudiar cinco días después del fallecimiento de su madre). Sí, fue mucha, mucha, emoción… recibí muchísimos mensajes hermosos que estoy tratando de terminar de responder, porque a partir de la nota que me hicieron en LA ARENA se hizo tan viral mi historia que hubo gente que no conozco que me expresó su adhesión y su alegría… Recibí apoyo de tantas personas que en algunos casos no conocía… ¡Estaré eternamente agradecida con ese gesto y con la vida!», concluye Ana, la Trabajadora Social.

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